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Opinión

OPINIóN

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EL EDITORIAL IR

Socialistas en la Diputación

Como es lógico, la llegada de Eduardo Morán a la presidencia de la institución provincial supone un punto de inflexión después de casi un cuarto de siglo durante el que el Partido Popular ha dirigido la institución en todas las circunstancias imaginables

La gran fuente de tranquilidad institucional en la Diputación ha sido siempre pactar los planes provinciales de obras

Han tenido que pasar 24 años para que un socialista vuelva a presidir la Diputación Provincial, casi un cuarto de siglo durante el que el Partido Popular ha gobernado en el Palacio de los Guzmanes, a veces con absoluta contundencia y otras veces en un clima más que enrarecido, desde las mayorías absolutas a los presidentes de circunstancias que, más que el pueblo, parecían elegidos por eliminación, debido entre otros asuntos al trágico asesinato de Isabel Carrasco pero también a los escándalos judiciales que han salpicado a diferentes cargos populares. El PSOE, en ese tiempo, parecía ya eternamente instalado en la oposición, reivindicando lo que a veces ni ellos mismos se creían porque, aunque no se pueda hablar de un denominador común, lo cierto es que los gobiernos del Partido Popular en la casa provincial han sido, por lo general, dialogantes, e incluso en etapas de mayoría absoluta se pactaron los presupuestos y esa gran fuente de ‘tranquilidad’ institucional que es el reparto de los planes provinciales. La llegada de Eduardo Morán a la presidencia de la Diputación, como es lógico, supone un punto de inflexión, y además de adaptar la institución a los tiempos (ayer se hablaba de «modernizar», aunque lo cierto es que se ha avanzado mucho últimamente en este sentido) y de impedir que la burocracia retrase acciones que son necesarias y urgentes para nuestros pueblos, tiene que ‘lidiar’ con temas verdaderamente complejos, entre los que destacan los parques comarcales de bomberos o Gersul...

LA NEGRILLA IR

Dibujo de La Negrilla

Ha habido mucho tejemaneje con las elecciones. Más bien, lo que ha habido son muchas elecciones. Demasiadas en pocos meses. Por eso ha habido mucho tema para el chafardeo, muchos secretos imposibles contados al oído inadecuado, pero esta vieja Negrilla llega, de momento, hasta aquí. Cuando regrese, es de esperar que ya se habrán formado oficialmente tanto el Ayuntamiento, como la Diputación, como la Junta, como el Gobierno... ¿O cuánto hay que esperar para eso?

A PIE DE CALLE

En el recuerdo

Soy aficionado a todo lo que se refiere al ferrocarril, por tanto y aunque no le vi en funcionamiento, quiero recordar que el pasado 11 de julio se cumplieron 50 años de la clausura de los Ferrocarriles Secundarios de Castilla. Se inauguró entre Valladolid y Medina de Rioseco en 1884, le siguieron a principios del s.XX, los tramos de Medina de Rioseco a Villada, de Villalón de Campos a Palencia y de Medina de Rioseco a Palanquinos.

Se pudo evitar el cierre si se hubiera hecho el tramo desde Palanquinos hasta León y unirle con el Ferrocarril de La Robla, existió el proyecto, pero nada se hizo. Dicho Ferrocarril circuló por las provincias de León, Palencia, Zamora y Valladolid.

Respecto a instalaciones fijas y material rodante, para no cometer errores, lo dejo para especialistas del ferrocarril.

Como dato anecdótico, tanto en años de funcionamiento como tras su clausura, su denominación era la de ‘Tren Burra’, en vez de F. S. de Castilla. Manuel Valladares

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