La ingobernabilidad del Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo ahonda en su desfase respecto a otros municipios del León metropolitano. La evolución de Valverde de la Virgen, de Sariegos, o de Villaquilambre supera por mucho la de San Andrés.
El municipio no se ha nucleado y presenta partes inconexas entre sí: el área de San Ignacio de Loyola pervive como un barrio de León sin serlo, el área del Lidl es más ordenada, los chalets de la calle Orozco son incoherentes con el resto, el Ferral es un pueblo remoto desde la sede municipal, los cascos urbanos de Trobajo y de San Andrés, entran en proceso de parcial suburbialización, etc. Nunca hubo gobiernos que implantasen medidas sustanciales para la cohesión urbana. El totum revolutum de San Andrés ni funciona como unidad ni tiende a cohesionarse.
Los alcaldes insisten en que los ciudadanos no quieren una fusión con otro municipio porque serían como las pedanías ahora agregadas a León. Resulta curioso porque la peor zona de éstas cuenta con servicios mejores de los que pueda tener la peor de San Andrés; sus zonas destacadas mejoran también a sus homólogas de San Andrés. Mantener el desorden: casas de una planta y solares, que se mezclan con bloques de edificios, contribuye a la desvalorización. Vender un piso en San Andrés es más difícil que si el mismo piso estuviese en el municipio de León. Incluso, valdría más.
San Andrés asemeja en el mapa a un ‘mordisco’ lateral del área urbana de León, que es más o menos circular por otras partes. Hay barrios cercanos al municipio leonés, que comparten calles, de diferente ayuntamiento según la acera que pises. No es funcional ni lógico mantener esos límites. Perjudica a los ciudadanos, dejando calles sin continuidad, espacios sin estructura.
Una cuestión especialmente grave es la débil financiación. El Ayuntamiento de San Andrés tiene un presupuesto de unos 22 millones de euros, con una deuda disparatada a nivel nacional, herencia de un gobierno del PSOE (al César lo que es del César). Para unos 30.000 habitantes supone 733 euros per cápita. El de León tiene unos 163 millones de euros para 123.000 habitantes, es decir, unos 1.325 euros por habitante (80 % más que San Andrés). Valverde supera los 1.100. En consecuencia, San Andrés tiene un problema de deuda, poca capacidad para devolverla y, aún devolviéndola, seguiría infrafinanciado.
Acogiéndose a la ley de sostenibilidad de las administraciones públicas, una fusión resolvería esa deuda y encima el ciudadano dispondría de más recursos. En definitiva, mantener el Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo, en vez de fusionarlo, es producto de la ofuscación.