imagen alvaro alonso   copia

El niño que soñaba en las estrellas

22/01/2026
 Actualizado a 22/01/2026
Guardar

Es como observar la inmensidad, adentrarse en la infinitud del cielo y navegar el universo, porque tal era el magnetismo, que se percibía hasta el movimiento de la tierra. Era habitual levantar el brazo intentando tangir todo aquello que asombraba a los ojos. No dejaba de ser un niño que creía que podía tocar el universo con sus propias manos; todo lo que se ve, se puede. A su lado, más como él, tirados en plena carretera, sin mantas ni leches, culo y espalda pegados a un asfalto todavía caliente del tórrido calor que por el día les atenazó. Los gritos de orgullo quebraban la hipnosis; eran los pujantes días de las estrellas fugaces. Cada estela cazada suponía un triunfo que en el camino de regreso a casa presumía muestra de triunfo frente a los demás.

Allí tumbados, en la plena oscuridad, el niño se dejaba absorber por el imponente firmamento, como si volara en él. No había impedimentos porque todo era lóbrego, salvo todos esos puntos de luz y ese brazo de bruma que surca en diagonal el cielo nocturno de un agosto cualquiera. Se traspasaban al imaginario, el niño se sentía en ese cielo saltando de planeta en planeta, en búsqueda de las formas; que si el carro, que si Casiopea, que si Tauro… Viajaba por ese cielo con la mirada, como si de un explorador se tratara, porque no hay límites para un niño, los únicos son aquellos que superan su propia consciencia. Con las manos en la nuca, parecía que pensaba aún más, así que él cogía su nave y se adentraba en ello, conducía por el universo tan rutinariamente como lo hacen en Futurama.

En ese instante un grito interrumpía su trama, después de una sonrisa y unas bromas, volvía de nuevo y se preguntaba si alguna vez lo haría, si sería un Shackleton o un Cabeza de Vaca, pero del universo. Seguro que sí, ¿por qué no? Y le surgía, ¿qué habrá en ese más allá? ¿Se haría amigo de algún alien? Seguro que sí, lo comprobará, denle tiempo, pensaba él.

Me pregunto si las estrellas están encendidas a fin de que cada uno pueda encontrar la suya algún día. Mira mi planeta. Está justo sobre nosotros… Pero, ¡qué lejos está! (El Principito).

Lo más leído