Colonialismo energético disfrazado

23/01/2026
 Actualizado a 23/01/2026
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Las declaraciones de Elon Musk sobre la posibilidad de convertir la España vaciada en una gran central eléctrica solar para Europa no son una propuesta innovadora, sino la reedición de un viejo esquema de colonialismo económico. Bajo un discurso tecnocrático y supuestamente verde se esconde una visión utilitarista del territorio, que reduce miles de kilómetros rurales a suelo barato, disponible y prescindible para alimentar mercados lejanos. España no necesita gurús extranjeros que descubran ahora el sol que siempre tuvo, ni planes diseñados desde Silicon Valley que ignoran la realidad social, demográfica y productiva del medio rural. La transición energética es imprescindible, pero no puede construirse a costa de repetir los errores del pasado: extracción de recursos, impactos paisajísticos, beneficios externalizados y comunidades locales relegadas al papel de figurantes. La España vaciada no es un desierto energético ni una hoja en blanco. Es un territorio habitado, con derechos, necesidades y proyectos propios. Convertirla en una batería al servicio de Europa, sin hablar de retorno económico, empleo estable, control público o planificación equilibrada, es una falta de respeto institucional y social. La soberanía energética empieza por el respeto al territorio y por decisiones tomadas aquí, no por ocurrencias de multimillonarios globales que ambicionan ser los amos del mundo.

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