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Opinión

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EL EDITORIAL IR

Agilidad institucional

La pandemia ha puesto a prueba, también, los reflejos de nuestra administración para afrontar problemas sanitarios; ahora le toca el turno a los económicos

Uno empieza a sumar las cantidades de todos los planes de ayudas directas o indirectas, rescates, laxitud en la devolución de créditos, nuevas líneas de financiación, planes de cooperación y demás fuegos artificiales de la economía que estos días se anuncian desde distintas administraciones y tiene la sensación de que la montaña de ayudas nos va a impedir ver el horizonte. La reactivación de la economía en este punto de la pandemia, ojalá que su definitiva cuesta abajo pero puede también que el tiempo entre la tercera y la cuarta ola, se ha convertido en una prioridad absoluta, pero para ello no basta con anuncios grandilocuentes como el que ayer hizo el Gobierno o con titulares pomposos como los que le gusta protagonizar a la oposición, sino que nuestras administraciones tienen que demostrar una agilidad que es absolutamente imprescindible para que esas ayudas sean eficaces y no terminen llegando cuando ya sea demasiado tarde. Ocurre a todos los niveles. Ya el virus puso a prueba los reflejos de las instituciones para afrontar la crisis sanitaria, pero ahora son otros reflejos, en los que deberían tener más práctica, los que se necesitan.

LA NEGRILLA IR

Dibujo de La Negrilla

Como tantas iniciativas que tienen lugar en esta tierra, un día parece que se va a acabar el mundo, que todo el personal quiere verlas, y al día siguiente se condenan al olvido. Pasa con los bares y los restaurantes, pasa con las obras, con el Parador de San Marcos y está pasando, también, con el león que sale de una alcantarilla en la plaza de San Marcelo. Hubo hasta colas para hacerse fotos junto a él, y ahora parece otro habitante más de la ciudad, mirando de reojo al rey que tiene al lado. En este caso, la escultura llevaba años olvidada en dependencias municipales. ¿Por qué?

A PIE DE CALLE

40 años susurrándonos al oído

¿Qué más tiene que hacer este ciudadano de bien, que hemos tenido la suerte de disfrutar durante varias décadas, para que le declaren Leonés del año, hijo predilecto, patrimonio de la humanidad o reserva de la biosfera?

No se podría hacer una excepción y sin que sirviera de precedente, por no tener una filiación política conocida, un padrino económico, o una empresa de chorizos... querría alguna institución, pública, privada, religiosa o esotérica tomar la iniciativa para hacerle un homenaje a este «locutor del pueblo», entrañable cronista musical y de nuestras vidas, además de excelente ser humano, que es nuestro Mures.

¿A qué estamos esperando para darle el homenaje que se merece? A que ya no esté entre nosotros? (quiera Dios que sea dentro de varios milenios)

Otros por mucho menos les han puesto una calle, una estatua o un museo. ¡Que le den por lo menos una ‘cinta’, coño!

Te queremos Mu..., recuerda otros 40 años no son nada. Chema Peralva

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