Estamos en la era del ‘big data’, donde en el deporte de élite lo que marcan los números cobra cada vez más importancia y de hecho hay equipos que tienen los datos como principal referencia para hacer sus fichajes.
Pero los números principales: los goles y las asistencias en el fútbol, los puntos y rebotes en baloncesto, las ‘dianas por partido’ en balonmano… Eso lleva siendo toda la vida el principal termómetro de medida para los aficionados, sobre todo para valorar a aquellos jugadores que no conoces. Y es más, a mí me parece que la mayoría de las veces son un muy buen indicativo.
Sin embargo, hay casos que te demuestran que en ocasiones están muy lejos de la realidad. Que hacen buenas las proclamas que se han sacado para defender a esos jugadores a los que las cifras no les hacen justicia.
Pocas han dado tanto juego como aquella del exentrenador de la Cultural, Lillo, de que «las estadísticas son como los tangas, enseñan todo menos lo más importante», que decía mucho también Manolo Cadenas. O la reciente del jugador de la NBA, Josh Hart, que decía que «las estadísticas son como las farolas para un borracho. Puedes apoyarte en ellas, pero no te llevarán a casa».
Ambas frases podrían estar hechas para el mediocentro de la Cultural Bicho. Si no le has visto jugar en la vida y te vas a las cifras, lo más normal es irte a un ‘bah, pues muy flojas’. De hecho, en 3 temporadas en León, suma en total cuatro goles y ocho asistencias. Ahora, si ves los encuentros... ahí gana un jugador que mueve el centro del campo a su antojo y que ha sido uno de los tres mejores jugadores del equipo en el ascenso y en Segunda.
Cómo será el asunto que, en un tema siempre tan polarizado como es el fútbol, e incluso viniendo de bajar, es prácticamente unánime la alegría de la afición por una renovación que ayuda a levantar los ánimos y mirar con más ilusión a un proyecto necesitado de buenas noticias tras las dudas que dejó en su inicio la elección del entrenador.
Sin embargo, a partir de ahí, los movimientos de Goiria son de sobresaliente. Tanto fichar al que casi todos fijan como uno de los mejores laterales izquierdos de la categoría en la última campaña, Oier, como hacer una apuesta tan grande (se ha hecho y muy fuerte) para mantener a Bicho.
Eso sí, lo del gallego es también para aplaudir. Con ofertas de Segunda y con la opción de al menos retrasar la decisión para ver qué más le llegaba, nadie le hubiese echado en cara quedarse en Plata o al menos alargar el momento de decantarse por una cosa o por otra. Pero Bicho ha decidido quedarse y ganarse aún más a una afición que ya le tiene como uno de los preferidos.
De hecho, me retaban a hallar en los últimos años a un jugador de fuera de León que habiendo estado varias temporadas estuviera más identificado con el club y fuera más querido por la afición... y yo os reto a encontrarlo, porque desde luego yo en las dos últimas décadas no lo he hecho.