Fue construido por Juan Ramírez de Guzmán, alcalde de León, y reformado en el siglo XVI, en tiempos de Ramiro Núñez de Guzmán y en su interior esconde el Museo del Botijo
La fortaleza se mantiene como el principal atractivo turístico y los centros culturales han acogido más de 250 actividades y una decena de exposiciones temporales