Cinco siglos de piedra e historia entre almenas y señoríos en Alija del Infantado

De Sancha Ponce de Cabrera a los Pimentel, la fortaleza fue el epicentro político y administrativo del señorío en Edad Media y la Edad Moderna

26/06/2026
 Actualizado a 26/06/2026
El Castillo de los Pimentel, en la imagen, ha sobrevivido a incendios, guerras y al paso de los siglos. | AYTO. ALIJA DEL INFANTADO
El Castillo de los Pimentel, en la imagen, ha sobrevivido a incendios, guerras y al paso de los siglos. | AYTO. ALIJA DEL INFANTADO

Sobre la Plaza Mayor de Alija del Infantado se elevan unas murallas que llevan más de cinco siglos custodiando la memoria de un antiguo señorío. Sus piedras, desgastadas por el tiempo y las inclemencias, han sido testigo de juramentos, alianzas y disputas, de épocas de esplendor y de días marcados por el fuego y la guerra. Pocas fortalezas de la provincia pueden presumir de haber contemplado tantos cambios de poder como el Castillo de los Pimentel, convertido con el paso de los siglos en el gran emblema de una villa cuya relevancia trascendió sus propios límites.

Levantado para proteger un enclave estratégico, el castillo fue mucho más que una construcción defensiva. Desde sus torres se administró el señorío, se tomaron decisiones que afectaban a toda la comarca y se consolidó el poder de algunas de las familias más influyentes de la historia leonesa y castellana. Aún hoy, su silueta domina el paisaje como si continuara vigilando el devenir de Alija del Infantado.

La Edad Media en Alija -Alixa hasta el año 1789- estuvo marcada por el paso de grandes casas nobiliarias como los Ponce, los Rodríguez Neyra, los Quiñones, los Pimentel, los Toledo o los Duques del Infantado. Entre privilegios concedidos por la Corona, alianzas matrimoniales y complejas sucesiones, el señorío fue tejiendo una historia que dejó una profunda huella en estas tierras y que todavía resuena entre los viejos muros de la fortaleza.

En 1170, Sancha Ponce de Cabrera, señora de Alija y fundadora del cercano monasterio de Nogales, ejercía su autoridad sobre estas tierras. Casi un siglo después, en 1258, Fernán Pérez Ponce, sobrino de Fernando III «El Santo», recibía de manos de su primo Alfonso X «El Sabio» un privilegio para Alija y la Valdería que reforzaba la importancia estratégica del territorio. Más tarde, en 1447, Pedro Pimentel Vigil de Quiñones y su esposa Inés Enríquez fundaban el Mayorazgo de Alija, consolidando el peso de un linaje cuyo nombre quedaría para siempre unido al castillo. Apenas ochenta años después, en 1527, nacía en Valladolid Bernardino Pimentel, en la casa del Señor de Alixa, residencia en la que también vino al mundo quien acabaría convirtiéndose en el rey Felipe II.

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