Regresa el vigía de Santa Colomba de Curueño

El castillo de San Salvador, recuperado tras años entre maleza, vuelve a mostrarse al mundo como un mirador privilegiado sobre el valle

26/06/2026
 Actualizado a 26/06/2026
Los trabajos de consolidación permitieron delimitar el perímetro completo de esta fortaleza. |  AYTO. SANTA COLOMBA
Los trabajos de consolidación permitieron delimitar el perímetro completo de esta fortaleza. | AYTO. SANTA COLOMBA

Antes de que aparecieran las murallas, el foso o los restos del aljibe, lo que dominaba la colina era el silencio. Bajo la vegetación permanecían ocultos los vestigios de una fortaleza nacida en los albores del Reino de León. Hoy, el Castillo de San Salvador, en Santa Colomba de Curueño, vuelve a mostrarse al mundo como un mirador privilegiado sobre el valle y como una de las recuperaciones patrimoniales más significativas de los últimos años en la provincia.

Situado en este municipio de la montaña central leonesa, sobre un promontorio que domina el curso del río Curueño, el castillo ha recuperado el protagonismo que durante siglos tuvo en el paisaje. 

Mil años de historia sobre el valle

Su historia se remonta al año 927, fecha de la primera referencia documental conocida. Su emplazamiento no fue casual. Desde el altozano donde se asienta, domina visualmente el valle del Curueño y controla uno de los corredores naturales que históricamente comunicaron la montaña con las tierras bajas leonesas.

La fortaleza fue creciendo y adaptándose a las necesidades defensivas de cada época. Su perímetro conserva estructuras de tapial encofrado del siglo X, un sistema constructivo de gran interés histórico y arqueológico, al que se añadieron posteriores ampliaciones medievales. Murallas, torres, antemuro y foso formaron parte de un complejo concebido para vigilar y proteger el territorio.

Los trabajos han protegido el algibe y afianzado muros.A. ESPAÑOLA DE AMIGOS DE LOS CASTILLOS
Los trabajos han protegido el algibe y afianzado muros. A. ESPAÑOLA DE AMIGOS DE LOS CASTILLOS

Durante siglos, el castillo fue testigo de los cambios políticos y sociales que marcaron la historia de León. Sin embargo, la pérdida progresiva de su función militar condujo a un lento abandono. La vegetación fue ganando terreno hasta convertir la fortaleza en una presencia casi invisible en el paisaje, oculta bajo zarzas, árboles y derrumbes.

Rescate de La fortaleza olvidada

La recuperación del Castillo de San Salvador comenzó en 2022 con la elaboración de estudios técnicos para evaluar el estado de los restos y planificar su rescate. El gran impulso llegó en 2023, cuando las excavaciones arqueológicas y los trabajos de consolidación permitieron delimitar el perímetro completo de la fortaleza, sacar a la luz la muralla, el antemuro y el foso, y definir un recinto interior de unos 1.375 metros cuadrados.

Los trabajos han protegido el algibe y afianzado muros.AYTO. SANTA COLOMBA
Los trabajos han protegido el algibe y afianzado muros. AYTO. SANTA COLOMBA

La segunda fase, desarrollada entre finales de 2023 y 2024 con una inversión cercana a los 280.000 euros del Instituto Leonés de Cultura y el Ayuntamiento de Santa Colomba de Curueño, se centró en consolidar las estructuras descubiertas y adecuar el recinto para las visitas. Las actuaciones incluyeron la limpieza del entorno, la mejora de accesos, la protección de los muros de tapial del siglo X, la cubierta del aljibe y el refuerzo de distintos elementos defensivos.

Patrimonio y turismo rural

La recuperación del Castillo de San Salvador ha ido mucho más allá de la conservación de unos restos arqueológicos. La actuación ha permitido devolver a Santa Colomba de Curueño uno de sus principales referentes históricos, transformando una fortaleza oculta durante décadas por la vegetación en un espacio visitable que ayuda a comprender la evolución del territorio a lo largo de más de mil años.

Además de su valor patrimonial, el castillo se ha convertido en un atractivo turístico de primer orden. Su privilegiada ubicación sobre el valle del Curueño ofrece una panorámica excepcional de la comarca, en un entorno donde historia, naturaleza y paisaje se funden con la cercana ermita de Santa Ana y las rutas que recorren la zona. La vieja fortaleza vuelve a ejercer como vigía del valle.

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