De aquel Caballo Rojo tan humano

La casa de comidas El Caballo Rojo, de la calle Federico Echevarría, cierra sus puertas;uno de sus clientes, el poeta Víctor M. Díez, lo cuenta, no lo llora

"Cómo olvidarte en esta queja, amado Caballo rojo, si sós lo único en la vida que se pareció a mi vieja". | SAÚL ARÉN
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