Creatividad, trabajo en equipo y constancia son ingredientes esenciales en la cocinada de Javier Rodríguez, chef del restaurante Delirios y Tapas que esta semana se ha convertido en protagonista del espacio ‘Entre nosotras’ emitido por Cope León en colaboración con La Nueva Crónica y 987Tv. «Estamos muy contentos de todo lo que hemos conseguido, sobre todo en el último año y medio», aseguró. Y es que el Delirios se ha alzado con las dos últimas ediciones de ‘La mejor tapa de León’. También ha sido uno de los establecimientos galardonados en la Ruta de la Morcilla 2025 y se ha llevado el Premio Sin Huella de Coca-Cola.
Son solo algunos de sus reconocimientos. «No son para mí; son para el equipo y para el restaurante», dijo el chef leonés en una muestra de la filosofía que impregna su restaurante. Tras 17 años de trayectoria y con una agenda siempre agitada, Rodríguez puede estar seguro, cada vez que tiene que viajar, de que el local queda en buenas manos: «Son capaces de gestionar el local como si yo estuviera».
Es por eso que no tiene miedo el cocinero de sumarse a las propuestas gastronómicas que en León se aparezcan. Propuestas que sirven para dinamizar la hostelería y atraer al público. «Durante los trece días que dura la ruta (de la morcilla), estamos desbordados de gente», reflejó. No hay que irse muy lejos para comprobarlo.
Si por algo destacan este tipo de iniciativas es, además, por la libertad creativa que permiten a sus participantes. Acostumbrado como está a cambiar mensualmente de menú, Rodríguez valora esos eventos en los que dejar volar la imaginación y dejarse llevar por la inspiración sean tan válidos como la técnica. «Yo no me siento delante de un ordenador a teclear o buscar», apuntó: «Es lo que vives diariamente, tu estado anímico, lo que haces... Tienes el runrún de ir pensando continuamente qué vas a hacer».
No dista mucho su proceso del de un artista. En la última edición del certamen leonés de tapas, el cartel invitaba, precisamente, a enfrentarse a un plato como a una obra de arte. «Intentamos que, cuando llegues a la mesa veas algo que te llame la atención», reflejó el leonés: «Lo primero que vas a hacer es intentar que sea lo más bonito posible y ahí es donde entran en juego gamas cromáticas, volumen y un montón de factores». Por eso no titubea «¿Como arte? Claro que como arte».
Tras casi dos décadas de trayectoria, Rodríguez aprecia una evolución, tanto en la cocina como en el comedor. «El cliente cada vez conoce más cosas», señala, aludiendo a un equilibrio necesario: «Darle al cliente lo que ya conoce, pero mejorado». En eso se resume su gastronomía, que apenas le deja tiempo libre. Aun así, se empeña en disfrutar de los ratos lejos de los fogones. También en la cocina; en la de casa y en la del restaurante: «Si no me divierto haciendo lo que hago, no tiene sentido».