La vendimia de la Denominación de Origen Bierzo ha comenzado este año antes que nunca, pero todo apunta a que será una campaña larga, que podría prolongarse hasta las últimas semanas de septiembre o incluso las primeras de octubre.
Así lo explicó el presidente del Consejo Regulador, Adelino Pérez, durante la tradicional Ofrenda del Primer Mosto celebrada en el monasterio de Carracedo. La previsión es alcanzar entre ocho y diez toneladas de uva, con un fruto que se presenta «más pequeñito» debido a las altas temperaturas, pero que mantiene una gran calidad y un estado sanitario perfecto.
Actualmente, 36 de las 70 bodegas de la DO ya han iniciado la recogida y se han cosechado alrededor de dos toneladas, principalmente de variedades blancas, cuyo ciclo de maduración es más rápido.
El calor ha reducido el tamaño de la uva, aunque las lluvias previstas para los próximos días podrían favorecer que el fruto gane algo más de peso. En cualquier caso, el Consejo Regulador no espera que el final de la campaña se adelante, ya que los viñedos situados a mayor altura presentan una maduración más tardía.
Pérez apuntó también a un posible cambio en las preferencias de los consumidores como uno de los factores que pueden estar favoreciendo el adelanto de la vendimia. La Mencía y el Godello están ganando terreno como vinos más frescos y con menor graduación alcohólica, lo que invita a adelantar su recogida.
Trabadelo recupera la mirada hacia el viñedo
La Ofrenda del Primer Mosto volvió a reunir a viticultores y bodegas en el monasterio de Carracedo para dar la bienvenida a la nueva campaña y rendir homenaje a Santa María la Real de Carracedo, patrona del sector vitivinícola berciano.
Este año el encargado de realizar la ofrenda fue el Ayuntamiento de Trabadelo, representado por su alcalde, Ricardo Fernández García. El municipio no cuenta actualmente con ninguna bodega adscrita a la DO, aunque su alcalde aprovechó el acto para reivindicar la posibilidad de recuperar el viñedo en el futuro.
Fernández recordó que Trabadelo tuvo viñas durante los siglos XIX y XX, pero que fueron desapareciendo y sustituyéndose en buena medida por castaños. Ahora, el cambio climático y el desplazamiento de las plantaciones hacia cotas más altas podrían abrir una nueva oportunidad.
La celebración comenzó, como marca la tradición, con la pisada de la uva por un niño y una niña en el exterior del monasterio. El primer mosto obtenido fue depositado después a los pies de la patrona, como símbolo del inicio de una nueva vendimia y con la petición de que la campaña transcurra sin incidencias y con una buena producción.
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