Ponferrada se encuentra en plena ejecución del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD), financiado con fondos europeos por 3,2 millones de euros. Un Plan que viene del anterior equipo de gobierno del PSOE y que tenía como objetivo modernizar la ciudad y atraer turismo sostenible. Al coger la batuta el PP y CB, el plan quedó desvirtuado en sus postulados iniciales, algo que el PSOE ha atacado, sobre todo en lo que se refiere al mirador de La Encina y el museo de arte sacro, dos proyectos que ahora se incluyen en este plan y cuya gestión de futuro aún está en el aire, pese a las peticiones de este partido.
El PSOE ha sido muy crítico con los cambios que se le ha dado a este Plan de turismo sostenible millonario que “refleja la contradicción entre la ambición de cambio y la ejecución práctica de los proyectos. Sustituir obras demandadas por los vecinos, priorizar intervenciones de bajo impacto, posponer rehabilitaciones estratégicas y eliminar patrimonio natural evidencia problemas de planificación y visión de futuro”, explica. Lamentan que esa inversión podría “haber transformado la forma de ocio y entretenimiento de los ponferradinos y revitalizado barrios clave donde se concentra buena parte de la población”. Sin embargo, “la realidad apunta a que, dentro de unos años, apenas se notará que se destinó tal cantidad de recursos públicos”. Y se hacen dos preguntas “¿es esta la manera de gestionar? ¿se va a dilapidar una oportunidad histórica y malgastar un dinero que debería haber supuesto un cambio real para Ponferrada?”
¿Quién gestionará el Mirador de La Encina?
La Torre de la Basílica de la Encina se rehabilitará como mirador con una inversión de 333.799,75 euros, mientras que la habilitación del Museo de Arte Sacro supondrá 173.723,94 euros adicionales. En total, más de medio millón de euros de fondos municipales, “pese a que en el pacto de gobierno entre PP y Coalición por el Bierzo se había comprometido que este tipo de actuaciones se financiarían con fondos de la Junta de Castilla y León”, afean los socialistas. Pero lo más preocupante, según ha denunciado el Grupo Socialista, es que esta importante inversión se ha detraído de la partida destinada a la rehabilitación del casco antiguo, “una necesidad reclamada desde hace años por vecinos y comerciantes”.
Pero, la crítica no se limita al desvío de fondos. El PSOE ha hecho hincapié en la ausencia de un convenio de gestión claro. A día de hoy, no está definido quién explotará y administrará estas instalaciones, ni cómo se organizará la recaudación de las entradas.
“Con la cantidad de inmuebles propiedad municipal que no están en el mejor estado de conservación no parece lo más prioritario invertir más de 500.000 euros en un bien que es propiedad del Obispado sin tener ni siquiera un convenio de cesión firmado y por lo que parece desde el equipo de gobierno ni siquiera tienen una propuesta clara o una idea de cómo revertir ese dinero invertido en la ciudadanía, no parece que se hayan gestionado esos fondos con planificación”, explica el PSOE.
“Es preocupante porque ya se ha visto en numerosas ocasiones cómo proyectos financiados con dinero público al final los beneficios terminan gestionándose directamente por la Iglesia, sin contraprestación alguna”, abundan.
Ya ha pasado casi un año desde el anuncio de las obras por parte del alcalde, “parece tiempo suficiente para definir un modelo de gestión o un acuerdo de cesión. La pregunta que se plantean es sencilla: ¿cómo se puede comprometer más de medio millón de euros sin tener resuelto lo fundamental, es decir, quién se encargará de la gestión, qué papel tendrá el Ayuntamiento y qué garantías existen de que esa inversión revierta en beneficio de Ponferrada y no quede diluida en acuerdos opacos?”
Río Sil: del sueño de la playa fluvial a un embarcadero temporal
El Plan también marcó otro cambio: el sueño de la playa fluvial, uno de los proyectos estrella del anterior mandato fue eliminado y el pasado a embarcadero flotante de 400 metros, disponible únicamente durante cinco meses al año, de mayo a septiembre, por el equipo de Gobierno de Marco Morala.
El anterior equipo de Gobierno, capitaneado por Olegario Ramón, buscaba la playa fluvial, tras escuchar las demandas vecinales. Faltaba esa posibilidad “y ahora se ven obligados a desplazarse a municipios cercanos como Cacabelos, Toral de los Vados o Vega de Espinareda para disfrutar de espacios recreativos durante el verano”, apuntan.
Además del embarcadero se han iniciado las obras de adecuación del paseo en la otra orilla, apenas 400 metros, además, mesas y zonas de estancia en la otra orilla, para lo cual ha sido necesario eliminar parte del bosque de ribera que existía previamente, otras de las acusaciones del PSOE.
La intervención, “además de generar un impacto ambiental negativo, ofrece un uso limitado y temporal, con un impacto recreativo muy inferior al que habría supuesto la playa fluvial, un recurso natural que habría dinamizado turismo y actividad económica en la ciudad”.
El alcalde Marco Morala, por su parte, justificó la decisión de no instalar la playa fluvial en el río Sil alegando que los análisis de laboratorio indicaron que el agua no era apta para el baño, y defendió la medida señalando que “no voy a poner en riesgo la salud de las personas por un proyecto que puede reconvertirse y permitir otro tipo de disfrute”. Sin embargo, el PSOE considera que “este argumento genera más dudas que certezas, ya que el río Sil más arriba se utiliza incluso como fuente de abastecimiento de agua potable. Si el agua es segura en esos tramos, ¿cuál es el motivo técnico para que, apenas unos metros más abajo, no sea apta para el baño?” Además, se preguntan sobre la responsabilidad del Ayuntamiento: “¿no debería velar por evitar vertidos directos al río, si es que existen, y garantizar la calidad de las aguas para usos recreativos y públicos?”
Camino de Santiago, en vilo
Entre las actuaciones más relevantes del Plan de Sostenibilidad Turística figuraba la redacción del Plan Especial de Protección del Camino de Santiago, una herramienta urbanística clave para ordenar, conservar y proteger los entornos por los que discurre el trazado jacobeo en Ponferrada. Inicialmente, se habían destinado 215.000 euros a esta actuación, pero el actual equipo de gobierno recortó la partida hasta apenas 72.000 euros, «desviando el resto hacia otras intervenciones», explica el PSOE. «Y el resultado fue previsible: el concurso público quedó desierto, tras un intento fallido con una única empresa que incumplió los pliegos», acusan. Desde el Grupo Municipal Socialista advierten que la redacción del Plan Especial «no es un capricho, sino una obligación legal y una necesidad urgente», ya que su ausencia supone, en la práctica, la parálisis de cualquier actuación urbanística dentro del área de influencia del Camino de Santiago.
Sin este instrumento, los propietarios de solares y edificios a lo largo del trazado ven muy complicado construir o rehabilitar. «Una actuación que debía ser prioritaria, no solo para proteger el patrimonio, sino también para dar seguridad jurídica y reactivar la actividad económica, ha quedado relegada por decisiones políticas que anteponen proyectos de escaparate frente a necesidades estructurales».
Parque de la Concordia: juegos de agua a costa del emblemático estanque
Otro de los puntos variados del plan inicial se encuentra en el Parque de la Concordia, donde se instalará una zona de juegos de agua, con el objetivo de ofrecer entretenimiento infantil. La intervención implicará la eliminación del estanque de los peces, algo que no gusta al PSOE “es un espacio memorable que, desde hace un par de años presenta problemas de limpieza, mantenimiento y acumulación de hojas, y que forma parte de la identidad del parque. La pregunta es obvia, en un parque de 30.000 metros es necesario quitar ese estanque para instalar unos juegos?, ¿no había otro sitio más adecuado para instalarlo?”
Añada un proyecto para crear una zona de sombra, en el que se van a invertir 80.000 euros. Una mega estructura metálica en la que “se ha priorizado una solución estéticamente cuestionable sobre la utilidad práctica: en otras ciudades cercanas, se han instalado cubiertas sobre los juegos infantiles, protegiendo a los niños del sol y la lluvia y multiplicando el uso del espacio durante todo el año”, dice el PSOE.
A eso hay que añadir la instalación de los polémicos bancos en forma de ataúd en el paseo del río Sil que generó un amplio debate público y político. El Grupo Municipal Socialista calificó estos asientos de “aires de tanatorio moderno” y cuestionó su elevado coste, que ascendió a 14.641 euros por seis unidades, más de 600 euros por banco. Señalaban que ni invitaban al descanso ni respetaban el entorno “y provocan más inquietud que descanso. Incluso el propio alcalde, Marco Morala, reconoció que los bancos eran “estéticamente difíciles de digerir” y mostró su desacuerdo con la elección del mobiliario urbano, aunque defendió su permanencia argumentando que retirarlos sería “injustificable”. La polémica se amplió a las redes sociales, donde los usuarios hicieron bromas y comentarios irónicos, comparando los bancos con ataúdes y cuestionando su funcionalidad.
Casco antiguo: prioridades desplazadas
El estado del casco antiguo, con calles como el Rañadero, en un estado de abandono obvio, con algunas zonas cortadas por vallas temporales para la seguridad de los viandantes, muestra la necesidad urgente de rehabilitación integral. Sin embargo, las inversiones previstas para esa obra también fueron desviadas con otro fin: rehabilitar el edificio de la calle Gil y Carrasco, que, según figura en la memoria pública, va a estar destinado a crear un foro público, “con el estado actual de esa zona no parece lo más adecuado”, dice el PSOE.
Desde el Grupo Municipal Socialista han criticado de manera activa la ejecución de este proyecto europeo, llegando incluso a calificar algunas actuaciones de “disparate”, ante la falta de planificación y la aparente improvisación en la toma de decisiones. El propio alcalde reconoció, en la presentación de algunos proyectos, que ciertas intervenciones ni a él mismo le gustaban, lo que generó sorpresa y cuestionamientos sobre la coherencia del plan.
