«No hay quien me explique que un incendio que se provocó a 40 kilómetros de donde vivo me haya dejado sin casa y sin nada», lamenta Manolo, vecino de Villamontán de la Valduerna que como consecuencia del incendio forestal que se originó en Molezuelas de la Carballeda (Zamora) y que arrasó prácticamente hace ya diez días todo a su paso por los pueblos de la Valdería y Jamuz acabó también quemando buena parte de la comarca de la Valduerna; viéndose él y su hermano como grandes perjudicados de esta catástrofe al perder por las llamas la casa en la que vivía, al igual que le sucedió a la vivienda anexa de su hermano Tino y a otras dos colindantes que actualmente no se encontraban habitadas.
«Ha sido una ineficacia absoluta y pudo ser totalmente evitable. Vinieron los bomberos a apagar las llamas de mi casa con el camión vacío de agua», critica Manolo, quien tras toda una vida trabajando en Vitoria desde hace tres años asegura que vivía felizmente jubilado en su casa de Villamontán, justo al lado de la de su hermano y en la que antaño vivió junto a sus padres y de la que ya no queda nada más que escombros tras un fuego que se lo llevó todo.
Frustración, rabia y desolación se adueñaban de Manolo este viernes por la mañana mientras se empeñaba en buscar algún objeto que permaneciese en buen estado en lo que era su hogar y que ha desaparecido por completo: «solo me queda la ropa que llevo puesta», asevera. «Por suerte me ha acogido mi hija en La Bañeza, pero sino no tenía a donde ir», agrega.

Manolo recuerda la tarde del pasado miércoles 13 de agosto, pasadas las tres de la tarde, como una «auténtica pesadilla». «El fuego vino desde más de 100 metros hasta la puerta de mi casa en menos de tres minutos», afirma, a lo que añade: «de nada sirvió un cortafuegos que había hecho mi hermano de unos 20 metros para proteger las casas. La fuerza del fuego venía con una altura terrible, pilló unas zarzas que estaban por ahí cerca y saltó directamente al tejado de mi casa y la de mi hermano y se lo llevó todo en un instante como si alguien lo hubiera prendido con gasolina».
Una trágica y dura tarde que recuerda a la puerta de su casa llena de escombros junto al joven Daniel, vecino de Villamontán que también luchó arduamente contra la virulencia del fuego para salvar su pueblo de las llamas y junto a Joaquín, vecino y agricultor de la localidad de Miñambres que no dudó desde el primer momento en sacar su tractor a la calle para colaborar en las labores de extinción del incendio para realizar cortafuegos donde fuese necesario y evitar una catástrofe mayor. Los tres lo tienen claro y lo compartían prácticamente al unísono: «si llegamos a desalojar y no intentamos sofocar el incendio, se habría arrasado todo el pueblo».

«Si no es por labor de los vecinos, aquí no queda nada», sostiene Daniel, que confiesa que estuvo hasta tres días sin comer por todo lo acontecido mientras se preocupaba porque no se reavivara el fuego en ningún punto del pueblo. Por su parte, Joaquín apunta que «yo en la vida había visto algo así e hicimos todos los cortafuegos posibles para que no se metiera el fuego para los pueblos». De hecho, en su caso, agradece que su hijo y un grupo de doce amigos de San Félix de la Vega y de Villarnera le ayudaron a salvar su granja de cerdos con mochilas de sulfatar llenas de agua con las que tiraron continuamente agua alrededor de la misma para que no pudieran llegar las llamas «porque probablemente de no ser por ellos ahora la tendría arrasada por el fuego».
La sensación de abandono y de no importar a nadie es la que impera en los tres vecinos valdorneses ante la falta de la ayuda de medios para frenar un incendio que, a juicio de Manolo, «se podría haber apagado el martes si hubieran querido controlarlo como se sofocó un incendio que hubo apenas una semana antes y donde solo se quemaron unas hectáreas». «Están siendo días muy difíciles, es todo muy complicado de asumir porque te quedas de un momento a otro sin nada y sin poder hacer algo para remediarlo y ves perder todo lo que tenías… me gusta coleccionar todo tipo de herramientas, artilugios y vehículos y me lo ha fundido el fuego todo y no queda nada de nada», lamenta.

No obstante, tras pasar buena parte del mal trago, Manolo reconoce que intenta mirar la luz al final del túnel «porque es verdad que podría no estar aquí contándolo ya que también tuve situaciones durante el incendio en las que arriesgue mucho mi vida».
En ese sentido, tanto él, como Daniel y Joaquín, resaltan la valentía de José Luis, un agricultor y ganadero de 36 años de Villamontán que se encuentra actualmente en estado crítico en la UCI del Hospital Río Ortega de Valladolid tras las graves quemaduras que sufrió el martes 12 de agosto realizando con su tractor, que también se quemó, labores de desbroce y cortafuegos en Herreros de Jamuz acudiendo a las llamadas de auxilio del pueblo vecino y por lo que aprovechan este medio para darle apoyo y fuerza a él y a su familia en estos momentos tan difíciles de su recuperación tras el accidente mientras realizaba una labor altruista.

Antes pasear por las calles de este pueblo de apenas poco más de una treintena de habitantes era pura tranquilidad, pero ahora es «todo un infierno» porque como reconocen los afectados «ver toda la zona del campo quemada y casas calcinadas es desgarrador». El pasado siempre deja huellas y es difícil de borrar, pero lucharán para recomponerse de un incendio que no se explican como llegó hasta sus casas. «Yo solo quiero que me ayuden a tener de nuevo un hogar propio porque ahora mismo estoy sin nada», enfatiza Manolo.
Su trágica historia, documentada en detalle
Una trágica historia de Manolo y Tino que también han documentado de forma atruista cuatro jóvenes (Álex Zapico, Kako Lantero, Oscar Gijón y Penélope Blanco) en este vídeo para que no caiga en el olvido y les ayuden a salir adelante de este terrible suceso que han tenido que sufrir y que les ha dejado sin vivienda.
"Difícil de mesurar la resignación de unos hermanos que lo han perdido todo, pese a tratar con sus medios de ejecutar todo aquello que estaba en sus manos por tratar de protegerlas, y es que incluso los esfuerzos y la acción de miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME), sirvieron de poco. Eso sí, probablemente sin su acción el fuego se habría expandido a más viviendas del pueblo, sus casas fueron la barrera física, al estar en la periferia del pequeño núcleo rural", describen los autores del vídeo, que explican que "esta entrevista realizada tan solo unos días después del terrible suceso, nos acerca a los ojos de Manuel y Celestino, para que desde su mirada podamos ser más conscientes de las tragedias que dejan tras de sí estos incendios".
Cabe recordar que el Ayuntamiento de Villamontán de la Valduerna ha habilitado una cuenta para canalizar las ayudas para los afectados a través de la Caja Rural.
