Los ríos del Bierzo ya no soportan más las borrascas que, una tras otra, han ido dejando una cantidad ingente de agua en la comarca. La noche del miércoles ha sido especialmente complicada en varias localidades, con crecidas que han obligado a cortar accesos y han provocado nuevos desprendimientos.
Bembibre fue uno de los puntos más afectados. El río Boeza llegó hasta la carretera y terminó desbordándose, lo que obligó a cortar los accesos por la tarde en la zona del Barco. Una situación que el río venía anticipando desde hace días.
También en Peñalba de Santiago los vecinos temían que se repitiera un nuevo derrumbe, y finalmente volvió a ocurrir. A menos de un mes de la reapertura de la carretera del Oza, la montaña cayó de nuevo con fuerza sobre el asfalto. La preocupación es máxima, ya que existe el temor de que la vía pueda llegar a ceder si continúan las precipitaciones. Los vecinos siguen pendientes del cielo, que no da tregua.
En Toral de Merayo se ha cortado el acceso desde el barrio de Flores del Sil debido a la crecida del río Sil en este enclave. Además, en Requejo, la Confederación Hidrográfica mantiene el nivel rojo por peligro de desbordamiento.
En Cacabelos, la situación parece reconducirse tras horas de tensión, aunque el agua también llegó a niveles preocupantes. Escenas similares se vivieron en Matarrosa del Sil y Toreno, donde se decretaron sendos avisos de nivel naranja.
En Ponferrada, el agua ya ha asaltado algunos tramos de los caminos del paseo del río Sil, cuyos accesos ya fueron cortados el pasado miércoles por las previsiones meteorológicas.

Las previsiones apuntan a que durante esta jornada las lluvias podrían perder intensidad, aunque no será hasta el sábado cuando pueda hablarse de un esperado inicio de vuelta a la normalidad en una comarca que lleva días mirando con preocupación el caudal de sus ríos.


