Si una bodega celebró la nueva clasificación de los vinos del Bierzo en los que se daba la oportunidad de señalar con certificación el paraje o la villa de la que provenía cada vino, fue sin duda Prada a Tope y sus vinos del Palacio de Canedo.
José Luis Prada, que fue uno de los promotores de la DO Bierzo, había visto en Francia el poder que tenía el terroir, o lo que es lo mismo, la conjunción entre un suelo, una altitud, una orientación y un clima en lo que una variedad va a dar de sí en los vinos. Y si hay un lugar en España en el que eso sea decisivo es El Bierzo, donde la orografía y las variedades de suelo hacen que en muy pocos kilómetros cambie todo. Prada comercializa actualmente un vino de villa y dos vinos de Paraje realmente extraordinarios, y ambos son de crianza aunque uno de ellos sea blanco. Porque el Prada San Martín es un godello de larga permanencia en barrica antes de pasar a un lento afinado en botella que se hace al gusto francés por los blancos envejecidos.
En España es poco habitual este tipo de elaboraciones, y sólo en Rioja y algún puñado más de bodegas en el resto de España se atreven.
El Prada godello San Martín es de la añada 2019 y es una auténtica joya, resultado de un empeño personal del enólogo, el afamado José Manuel Ferreira, y la contumacia del propio Prada que siempre quiere romper prejuicios.
«Los godellos no pueden envejecer», decían. Pues un complejo menos. Es verdad que tanto Prada como Ferreira jugaban con la ventaja de más de tres décadas envejeciendo blancos de godello y chardonnay para hacer el Xamprada, que en edición especial tiene nada menos que 120 meses de crianza, aunque en este caso no pasa por la madera.
El Prada Godello San Martín se llama así porque proviene exclusivamente de ese paraje, que con su desnivel y orientación se prestan para esta elaboración, de ahí que pueda tener en su etiqueta esa distinción.
Otro Vino de Paraje con DO Bierzo es el Picantal. El nombre nos lleva al pico de la viña más alta, el lugar en el que las cepas de mencía sufren con el estrés hídrico del final del verano y soportan una amplitud térmica brutal las semanas previas a la vendimia… algo que encanta al enólogo porque es eso lo que hace grande esa mencía en comparación con otras cultivadas a sólo 300 metros… Poca producción pero de una extraordinaria calidad para largos envejecimientos, estando ahora en el mercado el 2018.
Todos son, además, de Agricultura Ecológica, lo que les da un punto a mayores de excelencia y convierte la viticultura en una obra auténticamente homérica…
Burbuja para las Navidades
Pero sin duda el vino de Prada más solicitado en estas fechas es la burbuja del Xamprada, que desde hace 34 años es un clásico de la Navidad en El Bierzo. Se trata de un coupage de la variedad reina del Bierzo, la godello, con la variedad reina del Champagne francés, la chardonnay. Ambas son de la viña del Palacio, serían Vino de Paraje si la DO Bierzo permitiera los espumosos…
La chardonnay es la que ayuda al envejecimiento del espumoso, que un Xamprada tiene al menos 24 meses de espera en la bodega con sus levaduras antes de salir al mercado.
Ferreira fue un paso más allá, y aparte de estas dos castas blancas introdujo un punto de mencía en el coupage. Es lo que los franceses llaman un ‘blanc de noirs’, es decir, un espumoso que lleva uvas tintas. Eso sí, los que quieren burbuja de mencía tienen el Xamprada Rosado que lleva un aporte de godello pero principalmente es la uva tinta la que domina, si bien con un tono salmón que le da un color característico.
El Xamprada siempre es Brut, de modo que es un espumoso de burbuja fina y persistente que combina con la mayor parte de los platos y puede acompañar una comida de principio a fin. En cualquier caso, un Xamprada en la sobremesa mejora siempre las conversaciones y sobre todo es la mejor excusa para celebrar…