Los trenes de hidrógeno o de baterías no llegarán a Feve por la escasez de viajeros

El Gobierno busca alternativas al diésel y la electrificación, pero descarta utilizarlas para la integración e insiste en el autobús eléctrico

31/03/2026
 Actualizado a 31/03/2026
Corte de la calle Padre Isla para pedir el regreso del tren de Feve al centro de León. | FERNANDO OTERO
Corte de la calle Padre Isla para pedir el regreso del tren de Feve al centro de León. | FERNANDO OTERO

Se repite la teoría de las lentejas. Si quieres, las comes. Y si no, las dejas. O autobús eléctrico, o la nada. Es la principal conclusión que puede extraerse de la respuesta del Gobierno a una batería de preguntas planteada por las diputadas del PP de León, Ester Muñoz y Silvia Franco, sobre la integración de la línea de Feve en su acceso al centro de León, que lleva ya casi 15 años sin resolverse mediante la puesta en servicio de la plataforma construida entre el apeadero de La Asunción y la estación de Padre Isla.

Una de esas preguntas se centraba en si el Ministerio de Transportes prevé la utilización de combustibles alternativos al diésel a la hora de poder culminar al fin el proyecto, tal y como se defiende también en el informe del grupo de asesoramiento técnico de la Plataforma en Defensa de Feve, ya que sería más económica que la electrificación del tramo (170 millones frente a 200 para una solución con una vida útil que rondaría el medio siglo).

El Ministerio de Transportes inicia su respuesta a las preguntas del PP anunciando que tiene en marcha una consulta pública al mercado sobre trenes de tracción sostenible como alternativa a la electrificación de líneas ferroviarias y al empleo del diésel. Dichas alternativas se centrarían fundamentalmente en el empleo de baterías o del hidrógeno como combustible.

Pese a que esta primera parte de la respuesta podría llamar al optimismo, lo cierto es rápidamente se desvanece esa sensación, puesto que el departamento encabezado por Óscar Puente asegura también que «el análisis de los datos de viajeros del servicio ferroviario y de autobús que se presta en la actualidad en la línea de Feve evidencia que la demanda esperada sería muy reducida, por lo que podría atenderse de manera más eficiente mediante otros modos de transporte que aporten mayor flexibilidad y respondan mejor a las necesidades reales de movilidad de los ciudadanos».
Insiste en el autobús eléctrico

En definitiva, como decíamos al inicio, lentejas, puesto que el Gobierno de España insiste de nuevo en que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) «ha iniciado el estudio para adecuar la traza tranviaria de León a la circulación de autobuses eléctricos». «Dicha utilización requiere una mejora de la capacidad portante de la plataforma, incrementando así su resistencia para admitir mayores cargas, proyectando el firme adecuado para la circulación de los autobuses. Todo ello sin necesidad de levantar las vías actuales, que quedarían protegidas por el firme, por lo que se trata de una actuación reversible», agregan desde el Ministerio de Transportes.

Y ello pese al frente administrativo y judicial que ha anunciado ya formalmente el Ayuntamiento de León para tratar de frenar el proyecto desde el momento en que se presente y pese a que los responsables de la dirección provincial del PSOE han dicho en reiteradas ocasiones que «si la gente no quiere el autobús, no se hará».

En definitiva, que la solución a la integración de Feve no llega porque no haya material rodante en todo el mundo que sirva para circular por la plataforma, tal y como ha afirmado Puente en varias ocasiones, sino porque no merece la pena la inversión para un número tan reducido de usuarios, puesto que en todo momento estarían ahí tanto la opción de la electrificación o de los trenes de combustible alternativo que se están empezando a diseñar.

Buena prueba de ello es también que la consulta pública al mercado anunciada por el Gobierno se ciñe a seis líneas sin electrificar, entre las que no figura la de Feve en León. El listado incluye únicamente los tramos Salamanca-Ávila, Soria-Torralba, Cáceres-Valencia de Alcántara, Canfranc-Huesca, Zafra-Huelva y Mérida-Los Rosales.

En todo caso, a la hora de analizar el argumento de la baja demanda, hay que tener en cuenta que la línea de Feve comenzó a perder usuarios a raíz de la clausura del tramo entre La Asunción y Padre Isla para acometer las obras de integración. La cifra de viajeros era en 2010 de 329.011 y ahí comenzó a descender hasta algo menos de 129.000 en 2024, último dato facilitado por Renfe. En todo caso, cabe destacar que los abonos gratuitos y las mejoras en el servicio (hubo un tiempo en que muchos viajeros no pagaban por falta de revisores y no computaban en las estadísticas) han supuesto un ligero repunte con respecto a los 110.000 viajeros que se contabilizaron por ejemplo en 110.000 de 2017 y 2018. En 2019 la cifra subió hasta casi 115.000 personas y hasta casi 150.000 en 2023, aunque al año siguiente se produjo una caída del 14% a las obras de modernización de la línea de Feve acometidas por Adif entre mayo y julio de ese año.

Otra de las preguntas del PP se centraba en si los trenes actuales –que fueron construidos en los años 60 y posteriormente reformados– cumplen la normativa ferroviaria actual. En este caso, el Ministerio de Transportes asegura que dichos convoyes «mantienen su autorización de circulación, con independencia de su fecha de fabricación, siempre que el cumplimiento del plan de mantenimiento garantice que conservan sus características técnicas y de confort». «Para ello, Renfe trabaja permanentemente a la hora de asegurar la calidad y fiabilidad del servicio, sometiendo a toda su flota a controles exhaustivos y periódicos, de manera que los trenes estén en todo momento en perfecto estado operativo» agregan desde el Gobierno.

Finalmente, sobre la posibilidad de recuperar los tranvías abandonados en la nave de Stadler en Valencia, dicen que cualquier material rodante que preste servicio de manera compatible entre la Red Ferroviaria de Interés General y una infraestructura tranviaria debe estar homologado para ello. Además, alegan que no existe una regulación específica, lo que «imposibilita este tipo de servicios». En este punto, olvidan que la normativa ya está redactada y pendiente de aprobación por parte del Consejo de Ministros desde septiembre de 2022.

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