Termina el juicio del crimen del barrio de San Esteban después de cuatro intensos días de declaraciones e interrogatorios en la Audiencia Provincial de León. A las 14:15 horas de este viernes, el presunto asesino de su madre se dirigió por segunda y última vez al tribunal haciendo uso de la última palabra: "No he mentido y a mi madre yo la quería. Nunca quise hacerle daño, nunca le he hecho daño", afirmó el joven de 23 años, que la próxima semana se enfrentará al veredicto del jurado popular.
La Fiscalía, que en un principio solicitaba 24 años y medio de prisión por un delito de asesinato con alevosía y amenazas continuadas en el ámbito familiar, redujo en su escrito final la pena solicitada, al entender que "no hay pruebas suficientes que acrediten que hubo amenazas continuadas", sino únicamente "una amenaza por teléfono en agosto de 2022" en la que una testigo le escuchó dirigirse a Salomé, su madre, en los términos "te voy a rajar el cuello".
Así, tras reafirmarse en que ve un delito de asesinato con alevosía, la pena que solicitó finalmente el Ministerio Fiscal para Alan Rubén es de 23 años y dos meses de cárcel. "Nos lo presentan como un loco trastornado, pero es una patraña y este señor es muy peligroso", afirmó el fiscal, que se extendió una hora en su escrito de conclusiones finales para repasar a conciencia todas las pruebas que, a su juicio, son "demoledoras" en la vinculación del acusado con la muerte violenta de su madre.

Un instante de la última sesión del juicio por el presunto matricidio ocurrido en la Nochebuena de 2022 en León. | D.I.
Pruebas "demoledoras"
En ese sentido, se refirió a las pruebas policiales que incriminan "sin ningún objeto de duda" al acusado, según la postura del fiscal y también de la acusación particular. Pruebas como la huella de pisada "en sangre" que dejó el agresor en la escena del crimen, una cocina en estado de reforma y llena de polvo blanco, así como la sangre en el lavabo del acusado y, de forma "demoledora", las zapatillas de color naranja "con manchas de sangre" que la policía encontró en la vivienda del presunto asesino y que coincidían "plenamente en forma, modelo y diseño" con la huella de la cocina.
Por otro lado, el fiscal recordó más pruebas de la vinculación del acusado con el crimen, como el hecho de que apareció sangre de Alan Rubén en el lavabo de la vivienda del crimen, lo que explica que "se lavó las manos y por eso no hallaron sangre en el domicilio del acusado". Por último, aludió a las zapatillas de color naranja "con manchas de sangre" que la Policía Nacional encontró en la vivienda del presunto asesino cuando realizó el registro y que coincidían "plenamente en forma, modelo y diseño" con la huella de la cocina.
El fiscal se encargó también de matizar que la puerta de la vivienda no estaba forzada y que el acusado no tenía llaves, por lo que "la víctima abrió la puerta a alguien conocido". Además, el bolso de Salomé estaba intacto, por lo que no hubo ningún robo en la casa aquella noche en la que los testigos únicamente vieron llegar al acusado a la vivienda de la calle San Pedro de Dios.
Una prueba incriminatoria más es, para el fiscal, la "frialdad" y la falta de reacción que mostró el presunto asesino cuando recibió la noticia de la muerte de su madre, tal y como describieron los policías que le detuvieron dos días después. "Cualquier persona normal acabaría en el centro de salud con psicólogos", señaló el fiscal, que recordó que Alan Rubén no hizo ninguna pregunta sobre las circunstancias de la muerte de su madre. "¿Para qué iba a preguntar? Si él ya lo sabía todo", argumentó el fiscal.
Por último, incidió en que nadie notó "nada raro" en el acusado, ni su propia tía abuela que lo vio tanto el día de los hechos como al día siguiente, día de Navidad. "Ha habido testigos que han hablado de los errores de la madre, pero la autopsia no desveló drogas en su organismo y aquí no estamos para juzgar los errores de ella. Y nada justifica el final que su hijo le dio de cortarle el cuello", zanjó. .
Por todo ello, el Ministerio Fiscal solicitó un veredicto de culpabilidad por asesinato con alevosía, "porque la víctima no tenía posibilidad de defenderse y el acusado actuó de forma sorpresiva cuando ella estaba sola en la cocina y sin posibilidad de pedir ayuda". Sin embargo, el fiscal no ve ensañamiento, algo en lo que difiere la acusación particular, por los 31 cortes que presentaba la víctima antes del "degüello" final.
La defensa pide la absolución
Por su parte, la abogada de la defensa esgrimió que "el acusado no puede reconocer algo que no recuerda haber hecho, algo que será increíble, puede ser, pero él ha sido sincero". Dirigiéndose al jurado, añadió que, "si tienen alguna duda, presunción de inocencia; y, si creen que es culpable, tengan en cuenta que su madre lo pegaba y lo maltrataba cuando era niño, que él consumía drogas y que tenía una realidad mental alterada".
El juicio ha terminado. El lunes el jurado decidirá si Alan Rubén es culpable o no del asesinato de su madre.
