León presume desde hace décadas de ser una de esas ciudades en las que comer no consiste únicamente en sentarse alrededor de una mesa. Aquí la gastronomía también se disfruta de pie, junto a una barra y entre amigos. Esa cultura del pequeño bocado adquirirá este lunes y martes una dimensión autonómica con la celebración del II Concurso Oficial de Pinchos y Tapas de Castilla y León, que convertirá durante dos jornadas el Palacio de Exposiciones en el gran escaparate de la cocina en miniatura.
El certamen reunirá en la capital leonesa a cocineros llegados desde distintos puntos de Castilla y León. Todos ellos tendrán que demostrar su técnica, creatividad y capacidad para condensar en apenas unos bocados una propuesta gastronómica completa. Una competición en la que tan importante será el sabor como la presentación, la originalidad, el uso de los productos de cada territorio y la posibilidad de trasladar las elaboraciones a las barras de los establecimientos.
La elección de León como escenario encaja perfectamente con la naturaleza del concurso. Pocas ciudades mantienen una relación tan estrecha con el tapeo como la capital leonesa, donde salir a tomar algo lleva aparejado recorrer establecimientos, encontrarse con conocidos y probar diferentes especialidades. Los barrios Húmedo y Romántico han convertido esta costumbre cotidiana en uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad.
El concurso pretende aprovechar esa tradición y llevarla un paso más allá. El pincho ha dejado de ser considerado un simple acompañamiento para convertirse en un terreno de experimentación culinaria. En un espacio reducido pueden convivir técnicas de alta cocina, productos tradicionales, recuerdos familiares y presentaciones cada vez más cuidadas. Todo ello sin perder la esencia de una elaboración pensada para disfrutarse con facilidad y llegar a un público amplio.
La programación comenzará el lunes 28 de septiembre a las 11:30 horas con la bienvenida a participantes e invitados. La inauguración oficial de la segunda edición tendrá lugar a las 12:00 horas y, media hora después, se presentará al jurado encargado de valorar las propuestas.
Ese mismo acto servirá para sortear el orden de participación de los cocineros y entregarles las chaquetillas con las que competirán. Tras los preparativos, a las 13:30 horas se ofrecerá un cóctel de bienvenida en el propio Palacio de Exposiciones.
La cocina comenzará a adquirir todo el protagonismo durante la tarde. La primera sesión del Concurso de Pinchos y Tapas de Castilla y León se celebrará entre las 16:30 y las 20:00 horas. Los participantes deberán preparar sus creaciones ante la mirada del jurado y dentro de los tiempos establecidos por la organización, una presión añadida a la dificultad técnica de cada receta.
La jornada no concluirá cuando se apaguen los fogones. A las 20:30 horas, los participantes cambiarán el Palacio de Exposiciones por las calles del casco antiguo para sumarse a una Ruta de la Morcilla por el Barrio Húmedo. La actividad permitirá mostrar a los visitantes uno de los productos más característicos de la gastronomía leonesa y conocer desde dentro una de las zonas de tapeo más populares de España.
La primera jornada terminará con música. El Molly Malone’s acogerá, a partir de las 22:30 horas, el concierto de La Poptelera, una actuación patrocinada por Coca-Cola con la que se pondrá el cierre festivo a un día dedicado a los fogones y a la convivencia entre profesionales de la hostelería.
La competición regresará el martes 29 de septiembre. La sesión de mañana se desarrollará entre las 10:30 y las 12:30 horas, momento en el que los últimos cocineros presentarán sus elaboraciones. Después llegará el turno del jurado, que dispondrá de media hora para deliberar y decidir cuáles son los mejores pinchos y tapas de esta edición.
El fallo se conocerá a las 13:00 horas durante el acto de entrega de premios y clausura. La programación finalizará a las 13:30 con un cóctel de despedida que permitirá compartir impresiones y cerrar dos días de competición gastronómica.
El II Concurso Oficial de Pinchos y Tapas de Castilla y León será también una oportunidad para reivindicar el peso de la hostelería y de los productos de proximidad. Detrás de cada pequeña elaboración existe un trabajo que comienza en el campo, continúa en los mercados y termina en las cocinas y barras de los establecimientos.
Durante dos días, León será el punto de encuentro de esa cadena y el lugar en el que tradición y vanguardia volverán a medirse en apenas unos centímetros de plato. Porque el tamaño puede ser pequeño, pero el reto consiste precisamente en conseguir que dentro de cada pincho quepa toda una tierra.
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