En el accidente de Cerredo el triste protagonismo humano estaba sobre todo en Laciana; también un lacianiego dejó su vida en el posterior accidente de la cuenca de Narcea... La raya que divide Asturias y León no separa ambos territorios, al menos en el apartado minero y casi se podría decir que Laciana y Narcea son cuencas hermanas, o que Narcea es la más hermana de las asturianas.
Con esa filosofía llega este viernes al Museo de la Siderurgia y la Minería, con sede en Sabero la proyección, este viernes día 10 a las 18:00 horas, del documental ‘Memoria de los nuestros’, dentro de su ciclo de cine documental minero, del que es autor el asturiano Benito Sierra.
En este trabajo Sierra vuelve a los inicios de la minería en el concejo asturiano de Cangas del Narcea viajando hasta la época de la posguerra, cuando se comenzó a extraer mineral en las cuencas de Rengos y Carbayo. Reconstruye estos inicios de la minería a través de testimonios de hasta 23 personas vinculadas al sector del carbón durante ese momento y apoyado en recreaciones históricas y fotografías antiguas.
La historia se concentra en 90 minutos y aborda la parte más humana de la industria extractiva, que durante la segunda mitad del siglo XX fue la economía tractora del municipio y de todo el Suroccidente asturiano. ‘Memoria de los nuestros’, se puede considerar la continuación del documental ‘Huellas mineras’, en el que Benito Sierra grabó los restos del patrimonio industrial cangués.
Recuerda el director que «la minería en la zona de Cangas del Narcea siempre ha estado muy vinculada a la minería leonesa, especialmente a la zona de Villablino, compartiendo muchos de vecinos de ambas cuencas el trabajo a uno y otro lado de la frontera provincial». Sin embargo, Sierra comprobó cómo la minería en Narcea «estaba mucho menos documentada que en la vertiente leonesa de las cuencas mineras; de hecho, cuando hice el anterior documental centrado en el patrimonio industrial fui encontrando a muchos antiguos mineros, y mineras, que querían contar su historia, recordar sus trabajos en las minas de Narcea y así fue cómo se fue gestando este segundo documental más centrado en el patrimonio humano, por así decirlo, en algunos casos con los recuerdos que ya les habían contado anteriores generaciones de mineros y mineras».