Este martes se cumple un año del accidente que costó la vida a cinco mineros leoneses en la mina de Cerredo, en Asturias. Las víctimas, vecinos de las comarcas de Laciana y El Bierzo, perdieron la vida tras producirse una trágica explosión de grisú a primera hora de la mañana de aquel 31 de marzo de 2025.
Las investigaciones apuntan a una extracción no autorizada y a fallos de seguridad detrás de la tragedia que costó la vida de Jorge Carro, Rubén Souto, Amadeo Bernabé Castelao, Ibán Radio y David Álvarez, con edades comprendidas entre los 32 y los 54 años. La atención sobre el fatídico suceso se centra ahora en la vía judicial y en la depuración de responsabilidades por lo ocurrido en el interior de la mina.
El empresario minero Jesús Rodríguez Morán, conocido popularmente como Chus Mirantes, es uno de los nombres en torno a los que gira la investigación al estar vinculado a Blue Solving, la compañía que contaba con los derechos de explotación de la mina. No obstante, esta empresa no estaba autorizada para la extracción de carbón, como así aseguran los trabajadores que se hacía y, presuntamente, sin las medidas de seguridad necesarias.
El mes pasado, el juzgado asturiano de Cangas del Narcea, que investiga el accidente ocurrido en Cerredo hace justo un año, imputó al empresario Chus Mirantes, a su mujer, a su hijo y al director facultativo de la explotación, José Antonio Fernández Casillas, por cinco delitos de homicidio imprudente. Además, por vía judicial, se ordenó el embargo de 1,15 millones de euros de las cuentas de los investigados como medida cautelar.
Un año después, las cuencas mineras no olvidan a Jorge, Rubén, Amadeo, Ibán y David. Pérdidas irreparables por las que sus familiares y amigos continúan pidiendo justicia.