Cuando León fue la capital de una desconocida ciencia

El Instituto de Investigaciones Palinológicas se inauguró en León en 1976 renunciando sus creadores a una cátedra que tenía en Estados Unidos y haciendo a la capital leonesa en un referente internacional de una ciencia tan desconocida como importante

23/02/2026
 Actualizado a 23/02/2026
El Instituto fue inaugurado el 31 de octubre de 1976, conmemorando el Día Mundial del Ahorro, ya que había sido la Caja su gran valedora. | FERNANDO RUBIO
El Instituto fue inaugurado el 31 de octubre de 1976, conmemorando el Día Mundial del Ahorro, ya que había sido la Caja su gran valedora. | FERNANDO RUBIO

No eran los años 70 —para bien o para mal— tiempos muy dado a resumir una ciudad o una época en un lema, un logo, una frase. De haberlo sido, y pensando en cómo cuajó este ‘León. Cuna del Parlamentarismo’, bien podía haberse acuñado en los 70 otro: ‘León. Cuna de la Palinología’. 

Tendría sentido si pensamos que en 1976 (hace medio siglo) se inauguró en la capital leonesa un laboratorio singular y de especial importancia: el Instituto de Investigaciones Palinológicas. Siendo los setenta, la década de Fernando Rubio, nuestro fotógrafo conserva imágenes de aquella creación de un instituto, «por entonces único en España», señala Rubio, quien lamenta que al recordar aquel evento y rastrear ahora su estela en las redes sociales... y no había prácticamente nada. «Tan solo una noticia de 2023: Hice una búsqueda en Internet y la única información que encontré correspondía al año 2023, en un artículo que decía: El ‘Laboratorio de Palinología’ de la Universidad de León se ha creado para satisfacer la demanda de administraciones y empresas, cada vez en mayor porcentaje, ligadas a la salud, alimentación y patrimonio natural y cultural».

Pero lamenta que nada se diga de aquellos personajes que él conoció y que fueron fundamentales en su creación. «Recuerdo perfectamente a sus verdaderos pioneros: Fritz H. Cramer, holandés nacionalizado americano, y su esposa, la leonesa María del Carmen Díez. Ambos, con una importante carrera y numerosas publicaciones a sus espaldas, dirigían el Instituto Palinológico Leonés, una fundación establecida por la Caja de Ahorros y Monte de Piedad en la que trabajaban desde enero de 1975». Esa ‘nacionalidad’ leonesa de María del Carmen parece que tuvo mucho que ver en la ubicación del instituto, «renunciando Cramer a la cátedra que tenían en Estados Unidos al tener la oportunidad de ponerse al frente de este innovador Instituto. También poder trabajar con la investigadora leonesa, con la que compartía profesión e intereses y a la que conoció en su estancia en nuestra ciudad a finales de los años 50».

Imagen 1 Instituto Palinologico 1976 Caja y cura
Fachada de la sede del Instituto de Investigaciones Palinológicas, y su mecenas, la Caja de Ahorros. | FERNANDO RUBIO

Así se convirtió León en un referente de una ciencia con muchas aplicaciones prácticas, como Cramer explicó a José Luis Aguado y Fernando Rubio: «La palinología es una técnica muy precisa en la búsqueda de hidrocarburos líquidos. Es uno de los medios utilizados por los geólogos del petróleo; es lo que podríamos llamar palinología geológica. Hay otra rama de la palinología, la botánica, que puede servir para la detección y curación de enfermedades alérgicas. se utiliza también para controlar la pureza de los alimentos. Incluso puede prestar importantes servicios forenses para detectar si un presunto delincuente ha estado en algún lugar en el que niega haberse encontrado. Estos son los aspectos prácticos de esta ciencia».

Un amplio abanico de posibilidades científicas que se desarrollaban en diferentes centro; el investigador señalaba que en el instituto leonés «nos centramos en la palinología geológica, aunque con el tiempo ampliaremos a las alergias y a los productos alimenticios. España está pagando, en la actualidad, una gran cantidad de dinero por los servicios palinológicos que se realizan en el extranjero. Esas investigaciones se podrían realizar en un próximo futuro en este Instituto, con el correspondiente ahorro de divisas, ya que es una herramienta que sólo hay en Estados Unidos, Francia y los países del Este, donde se utiliza para la búsqueda de minerales y combustibles». Tendría, por ello, una aplicación directa en la minería leonesa, explicando Cramer que «alguna vez nos han consultado empresarios mineros del carbón. La palinología puede determinar si existe o no mineral, a qué profundidad se encuentra y la dirección de los filones. Esto mismo se puede hacer para los sondeos petrolíferos y de cualquier otro tipo».

Imagen 1 Instituto Palinologico 1976 Cramer
El profesor Fritz H. Cramer fue un reconocido palinólogo que renunció a su cátedra en Estados Unidos para poner en marcha, junto a la leonesa María del Carmen Díez, el El Instituto de Investigaciones Palinológicas, en 1976 y con la colaboración de la Caja de Ahorros. | FERNANDO RUBIO

Habla Cramer de dinero y ahorro; y esa reflexión nos lleva a otra realidad: «Este instituto nació bajo el patrocinio de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León como parte de su obra social», como la propia Universidad. Algo que hoy, tampoco sería posible. 

El profesor Fritz H. Cramer, gran protagonista de esta historia, fue un destacado palinólogo. Sus estudios son referencias clásicas sobre la distribución de acritarcos silúricos y esporas devónicas en León y áreas próximas. Geólogas formadas en este centro leonés fundaron posteriormente la Asociación de Palinólogos de Lengua Española (APLE). 

Entre sus trabajos (de Cramer y Díez) hay uno clave, el llamado Descubrimiento de Torrestío (por la localidad leonesa): ‘Acritarcos de la formación San Pedro (Silúrico superior) de Torrestío, provincia de León, España’, publicado en la Revista española de micropaleontología (Vol. 8, número 3). 

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La leonesa María del Carmen Díez puso en marcha el Instituto de Investigaciones Palinológicas en 1976 junto al profesor Fritz H. Cramer. | FERNANDO RUBIO

En este estudio, describieron 14 especies nuevas de acritarcos, entre los que se encuentra, por ejemplo, la ‘Antruejadina grotesca’.  

Todo un hito científico de hace medio siglo por más que, como señala Fernando Rubio, apenas se pueda seguir su importante y borrada estela. 

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