Vecinos de San Ignacio relacionan la plaga de palomas que soportan con el silencio de las campanas

Piden que vuelvan a sonar, tras dejar de hacerlo por la denuncia de un vecino, por "sanidad", dicen, ya que temen incluso la posible expansión de la gripe aviar por ese problema

18/11/2025
 Actualizado a 18/11/2025
Palomas encaramadas en los edificios aledaños a la iglesia.
Palomas encaramadas en los edificios aledaños a la iglesia.

Los residentes del entorno del barrio de San Ignacio, en la zona centro de la ciudad, han lanzado un comunicado expresando su “preocupación y malestar” ante la creciente presencia de palomas en calles y plazas desde que el campanario del barrio dejó de sonar tras la denuncia de un vecino que hizo valer su descanso por encima de los decibelios que soportaba salidos de ese tañer. Una sentencia judicial pidió rebajar ese sonido, pero la decisión final de la iglesia fue acallar esas campanadas, algo con lo que no todos los vecinos estuvieron de acuerdo. Al punto incluso de que fue un tema que Vox llevó a pleno solicitando que ese sonido fuera declarado Patrimonio y pudiera así ser preservado. 

La defensa entre el descanso y el sonido, que, por otro lado también tiene que ver con una corriente religiosa determinada que no todos los vecinos tienen por qué compartir, estuvo en los corrillos sociales durante semanas y sigue teniendo relevancia una vez adoptada la decisión. 

Según explican los vecinos, el sonido de las campanas, que "nunca generó quejas en la zona", aseguran, actuaba como un elemento disuasorio natural para estas aves, cuya población se ha incrementado notablemente en las últimas semanas. A ello se suma, según señalan, el confinamiento de aves domésticas decretado por prevención sanitaria, lo que habría favorecido que las palomas ocupen sin oposición los alrededores del colegio y de los institutos próximos.

Los residentes afirman que ya han trasladado la situación al Ayuntamiento, pero lamentan que “no se haya adoptado ninguna medida efectiva”. Aunque reconocen que los servicios de limpieza acuden con cierta regularidad, consideran que “esa no es la raíz del problema”.

“Nos silencian las campanas, que forman parte de nuestra identidad, y lo hacen mientras crece la amenaza de la gripe aviar", relacionan. "Las palomas están por todas partes y nadie responde”, denuncian.

Para los vecinos, la solución pasaría simplemente por permitir que el campanario vuelva a sonar, evitando así la concentración de aves en la zona, apuntan, justificando en una tarea "sanitaria" ese tañer.

Los vecinos insisten en que no buscan “promesas electorales”, sino una actuación inmediata que reduzca la presencia de palomas y atienda sus preocupaciones. “¿Alguien va a hacer algo? Luego vendrán los lamentos, pero ahora la situación es ésta”, advierten.

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