Girón, de la historia al relato turístico: cuando la memoria del maqui se convierte en escenario

La figura del guerrillero berciano, envuelta durante décadas en leyendas y silencios, revive ahora a través de rutas teatralizadas y visitas guiada

11/05/2026
 Actualizado a 11/05/2026
Recreación de la manera en la que se cuenta que murió Girón.
Recreación de la manera en la que se cuenta que murió Girón.

Hay personajes que sobreviven al tiempo porque la historia nunca consigue atraparlos del todo. Y luego está Manuel Girón. El maqui berciano al que mataron varias veces. El guerrillero cuya muerte se convirtió en un misterio repetido durante décadas. El hombre que pasó de esconderse entre los montes del Bierzo a aparecer pintado en las paredes de Ponferrada con una frase que hoy sigue viva: “Girón vive”.

Ahora, 75 años después de su asesinato, Girón vuelve a caminar. Ya no por las brañas ni por las rutas clandestinas que utilizó para escapar de la Guardia Civil, sino convertido en reclamo cultural y turístico. Su historia ha salido definitivamente del susurro familiar y del relato político para transformarse en una experiencia que mezcla memoria, patrimonio, paisaje y dramatización.

El último capítulo de esa leyenda se escribió hace apenas unos días, cuando Ponferrada entregó a su familia los verdaderos restos del guerrillero antifranquista tras décadas de confusión. Durante años se creyó que Girón descansaba en Montearenas, pero los análisis genéticos realizados tras las exhumaciones en el antiguo cementerio del Carmen demostraron que aquellos huesos no eran suyos.

La realidad volvió a alimentar el mito. Porque hasta después de muerto, Girón siguió desapareciendo.

El maqui omnipresente

Manuel Girón Bazán fue uno de los grandes símbolos de la guerrilla antifranquista en el noroeste español. Operó en El Bierzo y La Cabrera tras la Guerra Civil, y hasta estuvo en la parte gallego, en la Ciudad de la Selva, en los montes de Casaio con la Federación de Guerrillas, convirtiéndose en un referente para quienes seguían resistiendo al franquismo desde los montes.

Pero su historia siempre estuvo rodeada de relatos cruzados, versiones contradictorias y episodios casi novelescos. Se habló de distintas muertes, de traiciones, de venganzas y hasta de teorías sobre el destino real de su cuerpo.

La versión histórica más aceptada apunta a que fue asesinado el 2 de mayo de 1951 en las Puentes de Malpaso, cerca de Molinaseca, tras ser traicionado por José Rodríguez “Cañueto”, un infiltrado de su círculo. Los estudios forenses recientes han reforzado además la tesis de que recibió un disparo por la espalda y no murió en un enfrentamiento armado como sostuvo durante años la versión oficial.

Esa escena, casi cinematográfica, es precisamente una de las que hoy revive el turismo memorialístico berciano.

Cuando el monte se convierte en escenario

La empresa berciana Guías Bierzo han comenzado a incorporar la figura de Girón a rutas guiadas y teatralizadas que recorren algunos de los escenarios reales vinculados al maqui. Las Puentes de Malpaso han vuelto a ver a Girón. Acompañados por el escritor e historiador berciano, Santiago Macías, el paseo se convierte en una vuelta atrás para conocer al legendario personaje.

Ya no se trata solo de explicar fechas o hechos históricos. El objetivo es hacer que el visitante entre en la atmósfera de aquella época.

En una de las últimas recreaciones, los asistentes pudieron presenciar la dramatización del momento en el que Cañueto dispara por la espalda a Girón junto al río mientras Alida —la compañera sentimental del guerrillero— observa la escena escondida antes de huir para salvar la vida. Una representación cargada de tensión emocional que transforma un episodio histórico en una experiencia inmersiva.

La propuesta mezcla senderismo, interpretación patrimonial y teatro histórico. El paisaje deja de ser únicamente paisaje para convertirse en parte del relato. Los caminos, los montes y los puentes del Bierzo pasan a ser escenarios vivos de una historia que durante décadas permaneció oculta o silenciada.

El fenómeno no es exclusivo del Bierzo. En distintos puntos de España han crecido las rutas vinculadas a la memoria histórica y a episodios de la Guerra Civil y la posguerra. Pero en el caso de Girón existe un elemento diferencial: el peso de la leyenda popular.

Porque Girón no es solo un personaje histórico. Es también un símbolo oral transmitido durante generaciones. En muchos pueblos bercianos todavía sobreviven relatos familiares sobre escondites, enlaces, huidas o encuentros con los maquis. Y esa mezcla entre historia documentada y memoria popular genera un atractivo especial para el visitante.

Lo que durante décadas fue una herida política o familiar empieza también a convertirse en un recurso cultural capaz de generar actividad turística ligada al patrimonio histórico del Bierzo.

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