Girón vuelve a casa 75 años después: Ponferrada entierra por fin los restos reales del maqui berciano

Tras localizar sus restos en el antiguo cementerio del Carmen, un acto de homenaje, el 2 de mayo, los llevará al de Montearenas, donde se creía que descansaba ya

22/04/2026
 Actualizado a 22/04/2026
Trabajos de exhumación del cuerpo de Girón, el verdadero. | SPUNIK LABREGO
Trabajos de exhumación del cuerpo de Girón, el verdadero. | SPUNIK LABREGO

Ponferrada rendirá el próximo 2 de mayo un homenaje definitivo a Manuel Girón Bazán, referente de la guerrilla antifranquista en El Bierzo, cuyos restos serán entregados a su familia y enterrados con dignidad 75 años después de su asesinato. El acto, impulsado por el Ayuntamiento y la asociación científica Sputnik Labrego, pondrá fin a una larga historia de incertidumbre, errores y búsqueda que ha llevado a definir su hallazgo como un caso de “justicia poética”.

La jornada comenzará a las 12.00 horas en el Museo del Bierzo y culminará a las 13.30 en el cementerio de Montearenas, donde se procederá a la inhumación. Será el último capítulo de una historia marcada por el hecho de que Girón, durante décadas, no estuvo donde se pensaba.

Durante años se dio por hecho que el guerrillero descansaba en Montearenas, donde fueron enterrados unos restos entregados por un allegado. Sin embargo, la investigación ha demostrado que aquellos huesos no eran los suyos. Girón había sido enterrado en otro lugar: el antiguo cementerio del Carmen, en una zona profundamente alterada por las transformaciones urbanísticas de mediados del siglo XX.

El hallazgo se produjo casi por azar. Los trabajos de exhumación que el equipo de Sputnik Labrego desarrollaba en ese espacio no tenían como objetivo inicial encontrar a Girón, sino recuperar a 29 represaliados documentados. Sin embargo, en una de las fases de intervención, en mayo de 2024, aparecieron los restos de 13 víctimas de la represión franquista. Entre ellos, el denominado “individuo número 7”.

Individuo número 7

La identificación no fue sencilla. El equipo científico analizó 14 conjuntos óseos y envió más de medio centenar de muestras para estudio genético. Las condiciones del terreno —húmedo y expuesto— dificultaban la conservación del ADN, pero aun así se logró obtener material válido en varios casos. El “individuo número 7” presentaba traumatismos craneoencefálicos compatibles con una muerte violenta, además de rasgos físicos y patologías que encajaban con el perfil conocido de Girón.

El cotejo genético con familiares confirmó la identidad con un 99,99 % de fiabilidad.

La localización de los restos en ese punto del antiguo cementerio tiene una fuerte carga simbólica. En 1954, esa zona civil fue modificada y prácticamente borrada, lo que hacía muy difícil pensar que pudiera conservarse algún rastro. “Encontrarlo ahí, después de tantos cambios, tiene algo de justicia poética”, destacaron los responsables de la investigación.

El proceso no solo ha permitido identificar a Girón, sino también corregir un error histórico que se había mantenido durante décadas. Hasta ahora, el guerrillero había sido enterrado, sin saberlo, en varias ocasiones: primero tras su muerte en 1951, después en el emplazamiento erróneo de Montearenas y, finalmente, tras su exhumación e identificación, recibirá sepultura definitiva con su verdadera identidad.

Para su familia, el hallazgo ha supuesto cerrar una herida abierta durante generaciones. Su sobrino, Ramón Pita Girón, cuya colaboración fue clave para el análisis de ADN, expresó el alivio tras conocer el resultado: “Ahora siento descanso y tranquilidad”. Durante años, explicó, dieron por hecho que los restos que visitaban eran los de su tío.

La figura de Manuel Girón ha trascendido el ámbito histórico para convertirse en símbolo de la resistencia antifranquista en el noroeste peninsular. Su actividad guerrillera y su muerte violenta en 1951 alimentaron una memoria colectiva que, sin embargo, quedó incompleta por la falta de un lugar cierto donde honrarlo.

El acto del 2 de mayo pretende precisamente reparar esa ausencia. No será solo una despedida familiar, sino también un reconocimiento público a su figura y, en un sentido más amplio, a todas las víctimas de la represión cuyos restos han sido recuperados en el antiguo cementerio del Carmen.

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