Ponferrada vivió este sábado una jornada de justicia humana. Los restos de Manuel Girón Bazán, figura clave de la guerrilla antifranquista en El Bierzo, han sido entregados a su familia y enterrados definitivamente en el cementerio de Montearenas, 75 años después de su asesinato.
En un emotivo acto previo celebrado en el Museo del Bierzo, lleno hasta la bandera, el alcalde de Ponferrada, Marco Morala, tomó la palabra para calificar el momento como "un día de justicia humana" y subrayó el deber moral de las instituciones en la reparación de las víctimas. En su intervención insistió en que no se trataba de reabrir heridas, sino de "cerrarlas con las vendas de la justicia y la reparación", destacando el derecho fundamental a un entierro digno y a descansar junto a los seres queridos.
Morala añadió que es necesario reparar la dignidad de todas las personas que aún permanecen en fosas o cunetas: "Nadie merece acabar así sus días", afirmó, agradeciendo además la labor del colectivo investigador Sputnik Labrego en la recuperación e identificación de los restos del antiguo cementerio del Carmen.

El hallazgo, precisamente, se produjo durante unas excavaciones destinadas a localizar a otras víctimas de la represión franquista en el antiguo cementerio del Carmen de Ponferrada. Allí, entre restos de distintas inhumaciones, apareció un conjunto óseo identificado como el ‘individuo número 7’. El análisis genético posterior confirmó con una fiabilidad del 99,99 % que se trataba de Manuel Girón Bazán, cuando inicialmente se creía que sus restos ya habían sido localizados y enterrados en Montearenas.
El portavoz de Sputnik Labrego, el historiador Alejandro Rodríguez, describió el momento como la culminación de años de trabajo: "Hoy, más que nunca, Girón vive", afirmó, en referencia a una consigna que todavía puede leerse en muros de la comarca. También recordó que el guerrillero fue asesinado por la espalda en el entorno de Las Puentes de Malpaso, en el municipio de Molinaseca, en el año 1950, convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocidos de la resistencia antifranquista en la comarca. "Culminamos muchos años de trabajo. Esperamos estar a la altura de un momento tan importante", añadió Rodríguez, en un acto cargado de emoción que reunió a investigadores, arqueólogos, antropólogos, familiares y representantes institucionales.
El sobrino del guerrillero, Ramón Pita Girón, agradeció el trabajo realizado y expresó su satisfacción por el desenlace: "Nos encontramos muy contentos de que al fin hayan aparecido los restos", señaló, pidiendo además que continúe la búsqueda de otras víctimas aún desaparecidas.

El acto contó también con la participación del histórico guerrillero Francisco Martínez López, ‘Quico’, de forma telemática, además de intervenciones musicales, poéticas y de distintos especialistas. El homenaje sirvió para recordar la dimensión simbólica de Girón como figura central de la memoria histórica berciana.
Una historia de errores, búsqueda y justicia
La historia que ha desembocado en este entierro definitivo ha estado marcada por décadas de incertidumbre. Durante años se dio por hecho que Manuel Girón descansaba en el cementerio de Montearenas, donde incluso se habían depositado restos atribuidos erróneamente a su identidad.
Sin embargo, las investigaciones posteriores demostraron que aquella identificación era incorrecta. El verdadero lugar de enterramiento se encontraba en el antiguo cementerio del Carmen, hoy profundamente transformado por la expansión urbana de Ponferrada durante el siglo XX, lo que contribuyó a la desaparición física y simbólica del espacio.
El hallazgo del conjunto óseo correcto supuso un giro decisivo en una búsqueda que había durado décadas. La identificación genética confirmó lo que la historia había dejado pendiente: Girón nunca había sido localizado con certeza hasta ahora.
Finalmente, en este sábado de memoria y reparación, la familia pudo recoger los restos del guerrillero para inhumarlos en Montearenas, donde ahora sí descansará con su identidad plenamente recuperada. Entre palabras de justicia, música y silencio respetuoso, Ponferrada cerró una deuda histórica con una de las figuras más emblemáticas de su pasado reciente.
