El futuro del matadero municipal de Toreno continúa en el aire dos años después de su cierre. La Junta de Castilla y León ha comunicado al Ayuntamiento que no realizará ninguna inspección técnica sobre las instalaciones, una decisión que el alcalde, Vicente Mirón, interpreta como la confirmación de que la administración autonómica no participará en el impulso económico necesario para recuperar el servicio.
“Dicen que no tienen competencias y nos dejan solos”, lamenta el regidor, que reconoce no entender la postura de la Junta ante una infraestructura que considera clave para el sector ganadero de la comarca. “Debería interesarles por los ganaderos que lo necesitan”, insiste.
Mirón había explicado hace unos meses que se había dirigido a la Consejería de Agricultura para que fuera ella la que asumiera la inversión necesaria tras reunirse con la directora general, pero la única opción planteada fue canalizar la ayuda a través de Asodebi, una alternativa que no resolvía el problema, puesto que las ayudas que concede esta agrupación no casan con la mejora pretendida. “No entendemos esta negativa cuando hablamos de una inversión pequeña que beneficiaría a mucha gente”, reprochó.
Ante esta situación, el Ayuntamiento ha decidido mover ficha y encargará ahora una memoria técnica que detalle el estado actual del edificio a empresas que trabajan para el Consistorio, las actuaciones necesarias para su recuperación y los plazos estimados de ejecución. El objetivo es presentar ese documento ante la Diputación de León con la intención de buscar apoyo económico que permita afrontar la reapertura desde ella, que sí ha abierto la mano a estudiarlo.
Un deterioro creciente
El cierre del matadero se produjo hace dos años tras detectarse irregularidades tanto en las instalaciones como en la gestión de la concesionaria. Desde entonces, el paso del tiempo ha agravado el estado del inmueble.
“Lo hemos visitado y ya hemos visto que las cámaras estaban sin gas, que se está deteriorando mucho. Antes era poca la inversión, pero ahora vemos que será más”, explica Mirón.
Los cálculos iniciales elaborados por los técnicos municipales situaban la inversión necesaria en 60.000 euros aunque el alcalde admite que aquella cifra era únicamente orientativa y que el deterioro acumulado podría elevar considerablemente el coste final.
El problema, sostiene, es que cada mes sin actividad complica más la recuperación de las instalaciones. “Nos da muchos dolores de cabeza este tema. Tenemos que tenerlo todo correcto para cumplir la normativa y después es cuando la Junta realizará la inspección”, apunta.
El Ayuntamiento defiende que la reapertura del matadero tendría un impacto directo sobre cerca de un centenar de familias vinculadas a la ganadería extensiva en las comarcas del Bierzo y Laciana.
“El matadero es muy necesario y no entiendo por qué no se hace esa inversión en un sector tan importante”, asegura Mirón, que vincula además el mantenimiento de la ganadería extensiva con la prevención de incendios forestales.
El alcalde considera que mantener vivo el sector primario en el medio rural debería formar parte de las prioridades institucionales y cree que la recuperación del matadero sería “muy rentable” desde el punto de vista social y económico.
La clausura del servicio llegó después de años de problemas económicos y administrativos. La deuda acumulada por la concesionaria superaba los 20.000 euros y parte de ella procedía de la anterior gestora.
El matadero llegó a contar con tres trabajadores, aunque en el momento del cierre únicamente permanecía uno. A ello se sumaban impagos relacionados con vehículos, alcantarillado, Seguridad Social y otras obligaciones administrativas.
“Teníamos una ONG, no un matadero”, resume Mirón al explicar la situación heredada. El cierre, asegura, fue una decisión necesaria para evitar que la deuda siguiera aumentando y poder plantear posteriormente una reapertura ajustada a la normativa sanitaria y de funcionamiento vigente.
La intención inicial del Ayuntamiento era externalizar nuevamente el servicio una vez rehabilitadas las instalaciones. La empresa Servicios Alimentarios del Sil se perfilaba como posible adjudicataria en condiciones similares a las de la anterior concesión, con un canon municipal de 50 euros, la misma cantidad que costeaba la empresa anterior, es decir, 600 euros anuales.
Ahora, sin el respaldo económico de la Junta y a la espera de concretar el alcance real de la inversión necesaria, el futuro del matadero depende de que otras administraciones se impliquen en un proyecto que el municipio considera estratégico para la supervivencia de la ganadería berciana.
Los ganaderos, reconoce Mirón, están tan cansados como él de la pelea, pese a que el presidente de Ternabi, José María Álvarez, ganadero y veterinario rural advirtió, hace unos meses que el impacto de este cierre sería irreversible "si no se soluciona esto, la ganadería va a desaparecer".
Pese a un panorama en el que las carnicerías crecen, y en la comarca existen actualmente unas 9.000 cabezas de vacuno, mientras que el ovino ha sufrido un retroceso muy acusado, pasando de unas 12.000 reses hace 15 años, el desarrollo del sector se ve lastrado por no contar con ese matadero.