La campaña de la castaña afronta otro año crítico en buena parte del Bierzo. La Asociación de Castañicultores Tres Valles, que agrupa a productores de cuatro municipios bercianos: Balboa, Trabadelo, Vega de Valcarce y Barjas, advierte de que la producción de 2025 y 2026 no alcanzará ni el 15% de la registrada en un año normal, una situación que, según el colectivo, pone en riesgo la continuidad de una actividad tradicional vinculada al medio rural.
La asociación ha difundido imágenes del estado que presentan actualmente numerosos castaños y sotos de su ámbito de actuación, con hojas caídas, erizos vacíos o mermados y frutos que todavía permanecen en el árbol pero que, a su juicio, difícilmente podrán desarrollarse en buenas condiciones.
El colectivo sitúa el origen de una parte de la situación en una sucesión de problemas que se arrastran desde hace años. Recuerda que 2017, marcado por una fuerte helada, supuso un punto de inflexión, al que posteriormente se sumó la aparición de la avispilla. Desde entonces, aseguran, la producción no ha recuperado niveles razonables.
La preocupación de los castañicultores va más allá de una mala campaña. Advierten de que mantener durante años unos niveles tan bajos de producción puede hacer inviable seguir dedicando recursos al cuidado de los sotos, especialmente en un entorno rural en el que el relevo generacional ya resulta complicado.
La asociación reclama por ello una mayor implicación de las administraciones y considera insuficientes los apoyos que están llegando al sector. Entre sus principales demandas figuran ayudas para la poda, el rejuvenecimiento de los árboles, los desbroces y la limpieza de los sotos, actuaciones que consideran necesarias tanto para recuperar la producción como para mantener el monte en condiciones adecuadas.
El colectivo vincula además el abandono de los castañares con la prevención de incendios, al considerar que el mantenimiento de estos espacios contribuye a reducir la acumulación de vegetación y a conservar un paisaje tradicional que forma parte de la estructura del medio rural.
Los castañicultores reclaman también más investigación para afrontar los problemas que afectan al castaño y sostienen que el sector no está recibiendo el respaldo institucional que necesita. «No llega nada o muy poco», lamentan, mientras advierten de que cuanto más tiempo pase sin actuar, mayor será el deterioro de los sotos y más difícil su recuperación.
Para Tres Valles, la situación afecta también al futuro de los pueblos. Sin una actividad productiva que permita mantener los castañares, temen que desaparezca el relevo generacional y se acelere el abandono de estos espacios, con consecuencias sobre el paisaje, la economía rural y la propia prevención frente al fuego.
La asociación asegura que continuará reclamando medidas y trabajando de forma conjunta para defender el sector, aunque considera necesario que las administraciones pasen de las reivindicaciones a actuaciones concretas para evitar que el deterioro de los castañares pueda llegar a un punto de difícil retorno.
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