Fabero afronta este 2026 uno de los momentos más importantes en la historia de su cita gastronómica más emblemática. El Festival del Botillo Villa de Fabero, que celebrará su 28ª edición el próximo 31 de enero, lo hará por primera vez con el respaldo de la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional, un reconocimiento que consolida décadas de trabajo vecinal y refuerza su proyección más allá del Bierzo.
El anuncio, publicado en el Boletín Oficial de Castilla y León el pasado 14 de noviembre, supone un antes y un después para un festival que nació con vocación popular y que hoy reúne a más de 300 personas de media en torno al embutido rey de la gastronomía berciana. La cita tendrá lugar, como es tradición, en el recinto ferial Tomás Bañuelos, a partir de las 21.00 horas, en una velada donde el botillo, la música y el sentimiento de pertenencia volverán a ir de la mano.
Tito y Tita, mantenedores con acento faberense
Si la declaración regional marca el hito institucional, la elección de los mantenedores aporta el componente emocional de esta edición. Tito y Tita, dúo musical formado por dos hermanos profundamente vinculados a Fabero, serán los encargados de poner voz y alma al festival en un año especialmente simbólico.
Su designación es leída en el municipio como un homenaje a quienes han llevado el nombre de Fabero por todo el país, manteniendo siempre vivo el vínculo con su tierra. Su reciente actuación en Ponferrada, para recordar el pasado, ante más de 4.500 personas, sirvió para revivir una trayectoria llena de éxitos y anticipar nuevos proyectos, entre ellos la posible grabación de un nuevo disco con la productora internacional Big Dream Music, con sede en Miami.
En Fabero, su presencia como mantenedores representa algo más que una intervención protocolaria: es la voz de casa en el año en que el festival se presenta al resto de Castilla y León con credenciales propias.
Un festival que es identidad y encuentro
El Festival del Botillo de Fabero se ha consolidado con el paso del tiempo como una de las grandes citas gastronómicas y culturales del Bierzo. Más allá del menú típico -a base de botillo, cachelos, berza y productos de la tierra-, el evento es un espacio de encuentro intergeneracional, de reencuentro con quienes regresan al pueblo por unos días y de reivindicación de una identidad ligada a la cuenca minera.
Actuaciones musicales, intervenciones de personalidades invitadas y actividades culturales completan un programa que ha sabido evolucionar sin perder su esencia. La reciente declaración de Interés Turístico Regional reconoce precisamente esa combinación de tradición, arraigo y capacidad de atracción, además de su impacto en la promoción turística y económica del municipio.
Las entradas ya agotadas desde el 12 de enero, salieron a un precio de 28 euros para adultos y 15 euros para público infantil.
Mantenedores que han marcado cada etapa
A lo largo de su historia reciente, el festival ha contado con mantenedores que han dejado huella y que reflejan el vínculo del municipio con el deporte, la cultura y el periodismo. Antes lo fueron, entre otros, Sabina Asenjo, atleta olímpica; Carmen Busmayor, poetisa vinculada al municipio; Rodrigo Gavela, periodista y exatleta de élite; o Manuel Rico, periodista e investigador nacido en Fabero.
Con Tito y Tita, el festival suma ahora una edición marcada por la emoción, el orgullo local y la proyección regional, en una noche que promete ser un canto al Bierzo, a su gastronomía y a la memoria colectiva de un pueblo que ha sabido convertir el botillo en símbolo y celebración.