Las críticas a la actuación defensiva de la Cultural arreciaron tras la derrota (2-4) frente al Sporting, pero junto a ellas el culturalismo volvió a mirar una semana más al arbitraje, pues en lo que ya es costumbre en todas las jugadas decisivas grises la resolución cayó en contra del equipo leonés.
Si ya sólo en el corto plazo la Cultural venía de ver cómo perdonaban la segunda amarilla a Calvo cuando ganaba 0-1 al Andorra y de varias acciones definitivas tratadas con diferente criterio en Copa con el Athletic, frente al Sporting de nuevo la polémica estuvo presente en cuatro jugadas.
Penalti a Collado con 1-2
Con la Cultural solo un gol por debajo y en su peor momento de la primera parte, el delantero recibió en la frontal del área y Pablo Vázquez le derribó por detrás, con un ligero toque y el culturalista tirándose según recibirlo. Una acción muy parecida a la del penalti de Víctor a Nico Williams en Copa, donde el contacto es leve pero claramente existe, que se señaló esta vez de forma diferente.
Falta de Rodri que origina el 2-4
La falta centrada y lejana de la que nace el 2-4 del Sporting, tras sacar de centro después del gol de Calero, fue muy protestada por la Cultural. Después de un balón largo, Rodri va al choque con Otero, que según nota el mínimo contacto se lanza y saca la falta. Uno de esos contactos leves que muchas veces no se señalan pero que si lo hacen no puedes decir que no haya existido.
Expulsión por segunda amarilla a Oliván
Con 2-4 y doce minutos aún por delante, el Sporting pudo haberse quedado con diez si el árbitro hubiese sacado la segunda amarilla a Oliván, que tras un recorte de Calero frenó su avance al dar con la mano en la cara del culturalista, aunque sin gran intensidad. Supuso la expulsión por las protestas de un miembro del cuerpo técnico de la Cultural e incluso Ziganda, habitual defensor de no decir nada del arbitraje, aseguró en rueda de prensa que “era tarjeta “.
Expulsión por segunda amarilla a Perrin
A 6 minutos del final y con 2-4 lo normal es que ya no hubiera cambiado nada, pero parecía muy evidente la segunda amarilla a Perrin que el colegiado no sacó. En un balón en el centro del campo Lucas Ribeiro se zafaba del central, que se desentendía por completo del balón para frenar el avance del brasileño. Tenía una amonestación y el árbitro le 'perdonaba' la segunda.