Solidaridad entre los vecinos el día después del incendio del Condado

Algunos de los afectados critican la falta de colaboración del Ayuntamiento de Vegas del Condado

30/07/2026
 Actualizado a 30/07/2026
https://youtu.be/0k-QKkQGpfA

La carretera Santander, entre Santa María del Condado y Castro del Condado, amaneció este jueves con una estampa muy distinta a la habitual. A ambos lados de la vía, el terreno ennegrecido mostraba el recorrido de un incendio que durante la tarde anterior había cruzado la carretera y avanzado sin control, empujado por el fuerte viento, hasta alcanzar varias localidades del Condado y el Curueño.

El incendio forestal declarado este miércoles en San Cipriano del Condado, que llegó a ser nivel 2 en la tarde del miércoles, ha bajado a nivel 1 del Índice de Gravedad Potencial, lo que ha permitido el regreso a sus viviendas de las 312 personas evacuadas de Santa María del Condado, la urbanización Montesol, Castro del Condado y Barrillos de Curueño.

Los trabajos desarrollados durante la noche permitieron mejorar la situación, aunque diferentes medios continúan sobre el terreno para avanzar en las labores de extinción. El fuego afectó a dos edificaciones en Castro del Condado, entre ellas dos viviendas que quedaron completamente calcinadas. Durante la noche, siete personas, una de ellas menor, permanecieron en el colegio de Villaobispo. Otras 25, entre las que había once menores, durmieron en el pabellón de La Vecilla, mientras ocho fueron derivadas a otros recursos.

Así lo vivieron los vecinos

El panorama en Castro del Condado era desolador durante la mañana de este jueves. Frente a las dos viviendas destruidas, varios vecinos continuaban utilizando mangueras para refrescar los restos y evitar posibles reproducciones, mientras algunas partes de las construcciones todavía amenazaban con desprenderse.

Jesús, vecino de la localidad y residente en una casa situada justo enfrente de las afectadas, resumía su primera impresión en dos palabras: "Mucha pena". “Yo tengo mi casa aquí enfrente y también es doloroso. Todo el mundo está sufriendo, pero ¿qué vamos a hacer? Son cosas que suceden y hay que adaptarse a ellas”, explicaba. A pesar de los daños, consideraba que tanto los habitantes como los medios desplazados hicieron todo lo que estuvo en sus manos: “Se molestó toda la gente y también los medios que vinieron. Se hizo todo lo que se pudo, pero no se pudo hacer más”.

Otros residentes de Castro consideran, sin embargo, que la coordinación podría haberse ajustado mejor. El pueblo contaba con un pequeño dispositivo preparado tras los incendios anteriores, formado por mangueras y otros recursos para realizar una primera intervención hasta la llegada de los profesionales. Cuando las llamas comenzaron a aproximarse, los vecinos estaban preparados para actuar, pero la Guardia Civil ordenó su desalojo antes de que llegaran los equipos de extinción."Vino la Guardia Civil y nos desalojó sin que hubieran llegado los bomberos. Hubo un tiempo en el que nos echaron a nosotros y ellos todavía no habían llegado, y fue en ese tiempo cuando se quemó esta casa", relataba uno de los vecinos. “No sé si la hubiéramos podido evitar, pero por lo menos habríamos luchado un poco hasta que llegaran. Cuando ellos hubieran aparecido, nosotros nos habríamos ido”, añadía.

Los vecinos mostraron también su descontento por la ausencia, según denuncian, de representantes del Ayuntamiento de Vegas del Condado. "Del Ayuntamiento no ha venido nadie. No ha venido nadie representándolo para preguntar a este señor, al que se le ha quemado la casa, si necesita algo. Sabemos que nadie puede devolverle lo que tenía, pero tendría que haber venido el alcalde o alguien”, lamentaba uno de ellos junto a las viviendas calcinadas.

La ayuda de los habitantes de la zona fue fundamental durante las horas más complicadas. Álvaro Yugueros, agricultor de Villanueva del Condado, estaba comiendo cuando supo que se había declarado el incendio. En un primer momento, las llamas parecían alejadas, pero un cambio en la dirección del viento hizo que el fuego se descontrolara. En cuanto conoció la situación, se desplazó con su tractor hasta Castro del Condado para colaborar. No fue el único. Vecinos de distintos pueblos acudieron con tractores, cubas de agua, mangueras, palas y herramientas para tratar de frenar el avance del fuego y proteger las viviendas. Una respuesta espontánea que volvió a demostrar la solidaridad entre los habitantes del Condado y el Curueño.

Las llamas recorrieron varios kilómetros hasta aproximarse a Barrillos de Curueño, donde llegaron a quedarse a unos diez metros de algunas viviendas. Allí, Javi, de Quesos Zarandiel, vivió con preocupación el avance de un incendio que amenazaba el lugar en el que tiene su casa, su negocio y su ganadería. "Fue una tarde terrible. El incendio estaba encima del pueblo, muy cerca de las casas, muy fuerte y muy potente. En un momento de la tarde el aire empezó a soplar con mucha fuerza en esta dirección y el fuego corrió mucho. Era imparable y venía hacia nosotros”, relataba.

La preocupación se centró también en los animales y en las instalaciones de la explotación. “Tenemos la quesería y tenemos la ganadería. Una de las prioridades era sacar las ovejas para que no sufrieran daños y salvar lo que se pudiera, los tractores y todo lo demás”, explicaba Javi, que agradeció también el interés mostrado por las organizaciones y el sindicato, que se pusieron en contacto con ellos para conocer si habían sufrido daños.

Los habitantes de Barrillos tuvieron que abandonar sus casas y pasar la noche en el pabellón de La Vecilla, donde Cruz Roja instaló camas y repartió mantas, cena y desayuno. Esmeralda reconocía que apenas pudo descansar y que llegó a quedarse paralizada por el miedo. Pese a todo, quiso añadir un toque de humor al recordar que la evacuación coincidió con el cumpleaños de su marido: "Como dice mi hermana, ha tenido unas velas bien grandes".

Su nieto, Javier, contó cómo el humo comenzó a entrar por las ventanas de su vivienda antes de recibir la orden de evacuación. “Yo estaba en la otra punta del pueblo y no estaba muy preocupado, pero empezó a entrar el humo por las ventanas y no se podía respirar. La ceniza se te metía en los ojos. Entonces vino corriendo mi hermano y me dijo que teníamos que preparar las mochilas porque había que desalojar ya”. Después pasó la noche con su familia en el polideportivo de La Vecilla, donde se encontraban principalmente vecinos de Barrillos.

El descenso del incendio a nivel 1 ha permitido que todos los evacuados regresen a sus casas. Ahora comienza la evaluación de los daños mientras los medios continúan trabajando y los vecinos intentan recuperar la normalidad tras una jornada en la que la cooperación de los vecinos fue clave.

 

Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo más leído