Si algo ha marcado, tristemente, este verano en las montañas de León ha sido la sucesión de accidentes y rescates. Detrás de cada intervención hay también muchas horas de preparación para que, cuando llega una emergencia, los integrantes del Greim puedan responder en un entorno en el que cada movimiento cuenta.
El Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) de Sabero ha realizado uno de sus entrenamientos en el barranco de Rufrio, en el puerto de San Isidro. En esta ocasión, los ejercicios se han centrado en el descenso en rápel por el interior de una cascada, poniendo a prueba la precisión, la coordinación y la seguridad de los agentes.
Son maniobras que forman parte de una preparación continua y que permiten al grupo perfeccionar técnicas que después pueden resultar determinantes en un rescate real, especialmente en zonas de difícil acceso y con condiciones que complican todavía más la intervención.
Una preparación necesaria ante una montaña cada vez más frecuentada y en la que también han cambiado las formas de acercarse a ella. "Hay mucha información y muy poca formación. La gente ve muchos vídeos, descarga rutas y piensa que ya sabe ir a la montaña, pero hay conocimientos que solo se adquieren poco a poco, saliendo al monte y aprendiendo de la experiencia", explicaba recientemente Anselmo Vidal García, 'Avigamo', miembro del Greim de Sabero desde 1993.
El entrenamiento en el barranco de Rufrio permite así trabajar situaciones de descenso y progresión por zonas con agua, una de las muchas maniobras que los agentes practican dentro de su preparación habitual.
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