Abren este suplemento dominical dos historias tan parecidas como diferentes. Dos jóvenes prácticamente de la misma edad (28 y 29 años), vecinas de esta provincia; pero en situaciones muy diferentes, Sor Marta, monja benedictina en Sahagún; Larissa, una joven roblana que lucha por salir de un negro infierno de la depresión. Dos caras muy diferentes de la vida.
Marta González (Sor Marta) nació en Ciudad Real. Como cualquier joven de su generación, creció entre estudios, amistades, proyectos de futuro y las inquietudes propias de la adolescencia. Sin embargo, a los 16 años vivió una experiencia que marcaría el rumbo de su vida. En una visita al monasterio de Leire, en Navarra, descubrió una atracción inesperada por la vida contemplativa. Aquella experiencia despertó en ella una vocación que fue madurando con el tiempo hasta convertirse en una decisión firme. Dos años después, con apenas 18 años, ingresó en el monasterio de Santa Cruz de Sahagún para comenzar su formación como monja benedictina. «Al abandonar el monasterio sentí que algo había cambiado en mí. No porque hubiera encontrado respuestas definitivas a todas mis preguntas, sino porque descubrí una realidad mucho más rica y humana de lo que imaginaba», explica.
- ¿Anteriormente a su ingreso en el monasterio sintió aquel primer amor por el que casi todos pasamos?
- Sí, por un chico durante un tiempo, si bien nunca llegamos a formalizar nada. Hay que tener en cuenta que si bien ingresé en la vida monástica con dieciocho años, yo ya venía sintiendo esa vocación desde los dieciséis, con lo cual tampoco tuve mucho tiempo. Pero si, si hubo un chico durante un tiempo en mi vida.
- Hace poco he visto la película ‘Los Domingos de Dios’, donde la protagonista sufría el rechazo por parte de algún familiar por tomar la decisión de ingresar en el monasterio ¿Sor Marta sufrió algún rechazo o no fue bien visto por alguien de su familia?
- No, yo se lo dije a mis padre y en un primer momento se sorprendieron y les impactó, pero ya desde el primer momento me dijeron que si era mi decisión y lo que me hacía feliz, pues que adelante. También lo comuniqué, cuando ya iba a ingresar en el monasterio a familiares y amigos y no todos lo veían de la misma manera, pero posteriormente cuando ya me vieron y me visitaron en el monasterio y se dieron cuenta de que era una decisión que me hacía feliz, lo entendieron y con todos mantengo una excelente relación.
Sor Marta se hizo famosa, ha aparecido en numerosos medios de comunicación, en las televisiones nacionales —a veces tratado con mucha frivolidad—por ser muy activa en redes sociales, mostrarse, se ganó el apelativo de ‘la monja tictoker’. Y, ciertamente, tiene miles de seguidores... «Mi idea, cuando ya desde hace siete años comencé a hacerme presente en las Redes Sociales no fue otro que la divulgación del evangelio y la vida monástica, precisamente en estos momentos donde la fe ha sufrido un bajón importante, sobre todo entre los jóvenes».
- ¿Y el voto de silencio es compatibles con esa presencia?
- El voto del silencio, sí es verdad que es un punto importante en nuestra vida, pero tampoco es una losa que tenemos encima que no te permita hablar en cualquier momento, el voto de silencio crea un clima exterior que propicia la oración, ese clima que te permita el contacto con Dios.
- ¿Cuánto tiempo se pasa al día online, conectada?
- La verdad es que tampoco lo tengo muy medido. En cuanto al tema de las RR. SS. La creación de contenido semanal, me lleva como cuatro horas semanales, teniendo en cuenta también el correo electrónico, teléfono y demás medios electrónicos.
Sorprende la tremenda naturalidad con la que Marta González aborda todos los temas, su madurez y la felicidad que irradia. Le proponemos hablar de la cantante Rosalía, de si le gusta la labor que está haciendo con una puesta en escena para sus canciones, con numerosos guiños de religiosidad ¿Le parece buena labor? «A ver, yo creo que tanto como una buena labor… pienso que nace de su propio vacío, de su propia experiencia, de su propia búsqueda de Dios, que no lo hace por una buena labor si no porque es fruto de lo que ella siente. Ahora bien, sí creo que es positivo que se ponga a Dios encima de la mesa y que nadie se sorprenda y que sea un tema más del que se pueda hablar sin que sea un tema tabú. Creo que es positivo, pero tampoco la podemos ver como una influencer del evangelio».
Sor Marta sí podría considerarse una influencer del Evangelio pues, insiste, ella usa las redes para eso, para divulgar el Evangelio, la fe y de eso quiere hablar. Vamos con ello.
- ¿Qué es para usted Jesús?
- Para mí es como un amigo, como alguien con el que puedes hablar. En la espiritualidad Benedictina, no sólo en la espiritualidad Benedictina si no en la espiritualidad contemplativa femenina es como el esposo. Así como en los evangelios se presenta como el esposo de la iglesia, es algo que nosotros hacemos nuestro con la consagración monástica.
- A mí siempre me enseñaron que Dios era infinitamente bueno y poderoso, que nos amaba a todos. ¿Cómo me explica que con su gran poder permita tantas desgracias y miserias que hay en el mundo?
- Una gran pregunta. El Señor nos ha creado libres, por lo tanto no le podemos culpar de todas nuestras desgracias, al contrario las desgracias son la consecuencia del mal actuar de los hombres.
- ¿Qué es para usted rezar y para qué sirve en estos tiempos?
-Rezar es hablar con Dios, presentarle nuestras alegrías y tristezas, pedirle por nosotras y por el resto del mundo, si nos encerramos a orar es precisamente por la humanidad y sirve pues para acercarnos a Dios y que nos de la fortaleza necesaria, puesto que precisamente nuestro camino como cristianos es llegar a Dios.
Ha hablado de rezar, de la Comunidad Benedictina a la que pertenece y en la que vive, en Sahagún. Me cuenta que «somos ocho hermanas y contamos con una novicia y una postulante» que es una cifra importante en estos tiempos en lo que no son muchos los jóvenes que toman el camino que eligió Sor Marta, aunque ella les anima a que lo hagan, con matices. «En principio, tiene que haber vocación, tiene que haber sido elegida por Dios y lo que aquí va a encontrar es la felicidad, su desarrollo personal, la comunidad, la oración, el trabajo. Yo diría que la plenitud solo se alcanza cuando se llega al cielo, pero desde aquí comenzamos el camino para conseguir esa plenitud».
-Mucha gente mantiene que las órdenes religiosas femeninas han quedado un poco ancladas en el pasado a diferencia por ejemplo de las masculinas que se han desprendido de los hábitos.
- Hay muchas órdenes femeninas que no visten el hábito siempre , dependiendo de la labor pastoral a la que se dediquen y los monjes si es cierto que prácticamente todas las órdenes, excepto aquellas que viven dentro de monasterios, que se han desprendido de los hábitos. A mí personalmente, me ha sorprendido el tema de los curas, puesto que cuando yo estudié derecho canónico se decía que era obligatorio el uso del cleriman, cosa que muy pocos hacen y pienso que es importante que se nos reconozca.
No podíamos dejar pasar por alto el gran tema de la actualidad, la visita del Papa a España. ¿Cómo lo vivió y cómo lo valora Sor Marta? Tampoco evita este tema. «A mí me ha gustado mucho, creo que ha conectado muy bien la iglesia con los jóvenes. A mí me recordado a Juan Pablo II. Sinceramente creo que no se ha cortado un pelo, ni con los jóvenes, ni con el Congreso de los Diputados, ni con la emigración ni con nadie.
Ha pasado una hora. Apago la grabadora, ha sido una entrevista intensa. He visto dejo a una joven de apenas 29 años que, en una época marcada por la prisa, la hiperconexión y la búsqueda constante de reconocimiento, tomó una decisión que para muchos resulta difícil de comprender: entregar su vida a Dios a través de la vida contemplativa y la oración.
Durante nuestro encuentro no he encontrado a alguien aislado del mundo ni alejado de la realidad, sino a una persona profundamente consciente de su elección y plenamente convencida de ella. Sus palabras, pronunciadas con serenidad y sin artificios, reflejan una vocación vivida con autenticidad. Habla de renuncias, sí, pero también de plenitud; de silencio, pero también de escucha; de soledad aparente, aunque llena de presencia y sentido.
La paz que transmite Marta González, esta joven monja no parece fruto de una pose ni de un discurso aprendido. Es una tranquilidad que se percibe en los gestos, en la mirada y en la forma de entender la vida. Y quizás por eso, al cerrar esta entrevista, tengo la impresión de haber conocido a una de las personas más felices que he entrevistado y me ha marcado.
