Crear una asociación desde cero, poner en marcha un colegio para tres niños y conseguir los recursos necesarios para acompañar a las personas con Trastorno del Espectro Autista durante su vida adulta. En eso se resume el camino recorrido por Autismo León a lo largo de sus más de dos décadas de trayectoria; una que hace apenas dos semanas fue reconocida con la Negrilla de Oro que cada año concede esta cabecera. Del galardon y de los hitos de la entidad habló el presidente y fundador de la misma, José Ángel Crego, en el espacio ‘Entre nosotras’ emitido por Cope León en colaboración con La Nueva Crónica y 987Tv.
El premio supone, en palabras de Crego, «un reconocimiento» de la sociedad a una labor desarrollada durante 22 años y centrada en dar visibilidad al autismo. «Es una labor importante dar conocimiento del mundo del autismo e intentar mejorar la calidad de vida de los chavales y sus familias en la provincia de León», señaló el entrevistado. La asociación Autismo León, que atiende anualmente a 250 usuarios y a sus familias, encuentra su origen en el diagnóstico del hijo mayor de Crego, Baltasar, en Pamplona: «Nos dijeron que no nos preocupáramos, que la asociación de la ciudad nos iba a ayudar con todo. Nos volvimos a León y buscamos la asociación, que por supuesto no existía».
En aquel momento sí había asociaciones en Valladolid, Burgos, Salamanca y Ávila, pero no en el resto de provincias de Castilla y León. La familia llegó incluso a plantearse el traslado a Burgos para acceder a los apoyos que necesitaba. La distancia y las obligaciones profesionales hicieron inviable esa alternativa, por lo que decidieron impulsar su propia asociación. El contacto con dos familias en situaciones similares a través de un anuncio en prensa y la colaboración de otras entidades del tercer sector fueron el caldo de cultivo para la creación de una asociación que ya tiene más de dos décadas de vida.
Lo siguiente estaba claro: crear un centro educativo para los tres niños con los que arrancaba el proyecto. Las dos primeras solicitudes para ponerlo en marcha fueron rechazadas por la Dirección Provincial de Eduación; al tercer intento, consiguieron la autorización. «Pasar de que no haya nada a que haya algo es lo realmente complicado», señaló Crego sobre el origen de un centro que, paulatinamente, fue creciendo.
El crecimiento trajo consigo nuevas necesidades; cuando los alumnos alcanzaron los 21 años, la asociación quiso procurarles alternativas para la vida adulta. Autismo León contaba con colegio e instituto, pero carecía de centro de día y viviendas para atender a los usuarios en esa nueva fase. Fue entonces cuando los impulsores de la asociación comenzaron a barajar posibles soluciones, conscientes de que necesitaban de una infraestrutura que permitiera la continuidad.
En ese proceso, entró en juego un hombre que quería trasladar a su hija adulta con autismo a León; a quien Crego explicó que los recursos todavía no eran suficientes. «¿Pero qué es lo que falta», preguntó el hombre, «don Melquiades», que terminó financiando junto a su esposa el proyecto con una donación que superó los tres millones de euros y que sirvió para construir un centro de día, viviendas y otras instalaciones en la parcela. «Fue providencial, porque te das cuenta de que hay personas buenas por la vida y que Dios aprieta, pero no ahoga», recordó el leonés.
Y es que el apoyo de otras asociaciones y de particulares ha sido un ingrediente necesario en la trayectoria de Autismo León, que también ha mantenido una estrecha relación con las instituciones. «Siempre ha sido cordial y buena, pero también reivindicativa porque nosotros necesitamos recursos para cubrir esos servicios que no se prestan», aseguró Crego: «Prestamos servicios educativos, servicios sociales y temas sanitarios que complementan la acción de la Administración pública». Por ello, el presidente valoró positivamente la implicación de la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de León y la Diputación con las necesidades de la asociación, destacando el apoyo logístico de la institución provincial para el colegio y el instituto y la disposición de los responsables municipales y autonómicos para colaborar en las diferentes áreas.
De esta forma, tras 22 años de recorrido, Autismo León afronta el desafío de mantener y desarrollar una red de apoyos que acompañe a las personas con autismo en las distintas etapas de su vida. Todo llevándose por el camino reconocimientos como la Negrilla de Oro, que reconoce una trayectoria que comenzó con tres familias y que hoy se traduce en servicios educativos, sociales y de atención a la vida adulta para cientos de personas en León.
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