José Ángel Crego: "La historia de nuestras vidas»

El presidente de Autismo León hizo un breve repaso a la historia «de sacrificio» de sus integrantes a lo largo de sus 23 años de existencia

24/10/2026
 Actualizado a 24/10/2026
José Ángel Crego, presidente de Autismo León, durante su discurso en el acto de ayer
José Ángel Crego, presidente de Autismo León, durante su discurso en el acto de ayer

Ya había avisado Álvaro Lesmes, el consejero delegado de La Nueva Crónica, a quién se le concedía la Negrilla de Oro 2026. Y el por qué. Sobre todo, el por qué. Y ahí estuvo el presidente de Autismo León, José Ángel Crego, para dar cuenta de todo lo que Lesmes había adelantado, que posteriormente fue desarrollado por el propio Crego. «En lugar de resignarse, se abrieron camino», explicó el consejero delegado. Y el inicio de José Ángel lo justificó: «Lo que voy a hacer es contaros un cuento, la historia de Autismo León, que es la historia de nuestra vida con sacrificio personal y familiar». Unas vidas que, precisamente, se basan en afrontar de cara lo que venga, paso a paso y sin adelantar acontecimientos. «Nuestros hijos van creciendo y nosotros vamos añadiendo servicios», resumió en una parte de su emotivo discurso.

La historia de Autismo León comenzó hace 23 años, cuando a Balta, hijo de Crego y su mujer, Eugenia, le diagnosticaron la enfermedad en la Clínica Universitaria de Navarra. Pero ese no fue el inicio como tal. La historia de sus vidas, la de Autismo León, comenzó cuando en Navarra les dijeron que acudiesen a la Asociación de Autismo de León: «Allí les ayudarán con los trámites», contó Crego que les dijeron. Sin embargo, cuando volvieron fue cuando se percataron de que no existía ninguna institución de ese estilo. «Existía en Valladolid, en Burgos, en Salamanca y en Ávila, pero en León no», dijo. Así que se subieron al carro de Autismo Burgos, pero pronto se dieron cuenta de que eso «no tenía sentido». Sus vidas, sus trabajos y sus familias estaban en León, de modo que a través de un anuncio en el periódico empezaron a buscar familias con hijos con autismo «para crear una asociación».

Colegio e instituto

Con José Ángel y Eugenia se pusieron en contacto Toño y Cristina, padres de Fernando, y Pedro y Ana, progenitores de Pedro. Sus hijos, al igual que Gaspar, padecían autismo. Las tres familias crearon así, hace ya 23 años, lo que hoy es Autismo León. La historia de sus vidas se resume en lo que había dicho Álvaro Lesmes: abrirse camino. En cada etapa de sus hijos, en este caso tanto de Balta como de Fernando y Pedro, la asociación iba dando pasos según las necesidades que iban adquiriendo. «Lo primero fue montar un colegio para tres niños, aunque tuvimos que pasar muchas vicisitudes para ello», contaba Crego en un abarrotado Nuevo Recreo Industrial. A pesar de que les denegaron la solicitud hasta tres veces, Crego recordó la figura de Emilio Gutiérrez, director provincial de Educación por entonces y a la postre alcalde de la ciudad. «A la tercera fue a la vencida después de denegárnoslo tres veces. Ahí establecimos una relación especial», aseguró.

Con el colegio ya en marcha llegaron Guillermo y David con sus padres, Manoli, Augusto y Teresa, «una serie de familias históricas» que se fueron acoplado a Autismo León en sus inicios, antes de que las llegadas pasasen a ser «masivas». A raíz de ello, y con el crecimiento de los alumnos del colegio, cuando acabaron la primera etapa la asociación tuvo que abrir un instituto: «Pusimos toda la carne en el asador, ahí además íbamos dando ya algunos servicios de apoyo a las familias». Era toda una pieza de pequeños eslabones, perfectamente engranados, que cada vez ayudaba a más niños leoneses con autismo.

Centro de día

Tras el colegio y el instituto llegó la necesidad de tener un centro de día, que tampoco lo había en la ciudad: el objetivo era «preparar a los chicos para el futuro, para el trabajo y para ver qué van a desarrollar en su vida». Esta vez, no obstante, había un problema mucho más grande y de difícil solución: abrir un centro de día para una asociación como Autismo León «rondaba los tres o cuatro millones de euros». «Carecíamos completamente de esas capacidades, pero apareció un ángel: Melquiades del Valle, o como le mencionó Crego: «Don Melquiades» y su esposa, Paulina González. Les donó el ansiado y necesario centro de día, además de la primera vivienda de la asociación. Hoy, más de una década después, ese centro de formación está ocupado por 17 jóvenes, que también trabajan. Y lo que es Autismo León, en general, presta ayuda a 250 personas en toda la provincia (también en Benavente, por Tina, cuyos padres estuvieron en la asociación desde el principio). «Nos sentimos muy orgullosos de su trabajo, muchas empresas nos encargan cosas. Una vez que nuestros chicos van creciendo vamos añadiendo nuevos servicios, por eso es la nuestra de nuestra vida», se sinceró. Eso sí, reconoció que aunque la etapa escolar les preocupa «muchísimo», no deja de ser hasta los 18 años y después «les quedan 40 o 50 de vida adulta»: «Vamos poniendo nuestros recursos y esfuerzos para potenciar las nuevas etapas que aparecen».

La fuerza de los 52 profesionales que trabajan en Autismo León ha hecho que este 2026 sean los premiados por el reconocimiento que esta cabecera realiza de forma anual. Son «el alma de la asociación», dijo Crego en un día en el que «se tiñe todo de azul y se pone en valor el mundo del autismo el esfuerzo de la asociación para que se dé a conocer la realidad de estas personas». En esta línea, no se quiso olvidar de todas las personas, asociaciones e instituciones que les han apoyado a lo largo de estas más de dos décadas de vida, de «mejorar la calidad de vida de las personas que tienen autismo y de sus familias»: «Ese es nuestro único objetivo».

En el apartado institucional agradeció, de manera muy sincera, tanto a la Junta de Castilla y León como a la Diputación de León y al Ayuntamiento, donde el paso de cinco alcaldes no ha sido excusa para apoyarles «desde el principio»: «Todos han sido personas honorables que han estado a nuestro lado». Las menciones especiales a las fundaciones, Crego se acordó de la Fundación Fernández Peña, la Fundación Cepa, Fundación Alimerka, Fundación Carrefour y Fundación La Caixa, a mayores de benefactores con el apoyo de la Asociación Nacional de Fundaciones y a su director general, Silverio Ajeano, que inició los agradecimientos personalizados a Emilio Gutiérrez, Ana López Ayer, Melquiades del Valle y su esposa Paulina o el doctor Ortega de Psiquiatría Infantil, entre otros, aunque también se quiso acordar de las bandas de Semana Santa. Pero si a alguien le quiso no solo agradecer, sino dedicar el reconocimiento de esta Negrilla de Oro 2026 es a las madres de la asociación. «Ellas son la base de la familia y del día a día de nuestros niños. En mi caso, se lo agradezco a Eugenia, pero ellas son la base sobre la que se cimenta todo», finalizó Crego.

Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo más leído