Julio César Álvarez es presidente del Círculo Empresarial Leonés (CEL) desde hace casi nueve años y por tanto una de las voces más representativas del tejido empresarial de la provincia. En un contexto que está marcado por importantes transformaciones económicas, analiza los principales desafíos a los que se enfrentan las empresas leonesas –marcados fundamentalmente por la falta de mano de obra y la necesidad de que las administraciones mejoren las infraestructuras– y las oportunidades que se abren para impulsar su competitividad y desarrollo.
– León encadena señales mixtas en su evolución económica con algunos indicadores al alza y también con problemas estructurales persistentes. ¿Cuál es su diagnóstico sobre la situación de la economía de la provincia?
– Creo que la situación no es mala y no cambia con respecto a la de otras provincias del mismo nivel. Debemos dejar de ser tan pesimistas y tan llorones como somos algunas veces. Tenemos que poner en valor lo que tiene León. Evidentemente, eso no implica que dejemos de ser reivindicativos con todo lo que nos falta, con esas infraestructuras que no terminan de llegar y que harían que el polo industrial estuviera más fuerte y atrajera nuevos proyectos empresariales. Pero yo creo que tenemos que ser optimistas ante lo que viene.
– Desde su posición al frente del Círculo Empresarial Leonés, ¿cómo describiría la salud del tejido empresarial en estos momentos?
– El tejido empresarial goza de buena salud, pero es verdad que igual también goza de mal ánimo, porque lo que antes no afectaba a actividades pequeñas de provincias pequeñas como puede ser León, donde todo lo que pasaba globalmente no lo veíamos, ahora sí afecta o al menos lo notamos más. Lo estamos viendo con esta última guerra, con la subida de las materias primas y de la energía, que afecta al ciudadano, por supuesto, pero también al empresario en costes de producción. Y yo creo que eso desanima, pero sí es verdad que las empresas que están asociadas al CEL nos dicen que están trabajando. Se han estrechado los márgenes y eso es un problema, lógicamente, porque tú tienes que controlar los gastos, facturar más y trabajar más para intentar ganar lo mismo, pero es verdad que se está trabajando y se está facturando. Creo que a poca gente le falta trabajo, porque las empresas no encontramos mano de obra.
"Creo que a poca gente le falta trabajo, porque no encontramos mano de obra"
– La falta de industria y de grandes empresas sigue siendo una de las asignaturas pendientes de León. ¿Qué está fallando para atraer inversión y generar empleo estable? Hablaba antes ya de las infraestructuras pendientes…
– Lo estamos viendo. Si no hay suelo industrial, las empresas no vienen. Cuando se crean suelos industriales potentes, las empresas vienen y se llenan enseguida. Vemos el ejemplo de Villadangos, que a priori tendrá una tercera fase y que todo apunta a que será de nuevo un éxito. Pasas cada dos o tres meses por Villadangos y parece que ha cambiado totalmente. Es el mejor ejemplo de que, si hay una buena infraestructura, las empresas quieren venir. En todo caso, para conseguir que vengan grandes empresas, también hace falta mano de obra. Esto no es pesimismo, sino realismo. Una gran empresa que necesite mil trabajadores igual no se plantea instalarse en León, porque no hay esas mil personas para trabajar. Entonces, tenemos que ser conscientes también de dónde estamos y de lo que tenemos. Eso no quiere decir que no haya que luchar por ellas y por eso desde el CEL estamos impulsando distintas iniciativas para atraer o retener el talento y para que venga gente a nuestra provincia, la conozca y decida quedarse aquí a vivir y a trabajar. Eso es lo que nos hace falta, que seamos cada vez más personas viviendo en León para que podamos trabajar más y para que esas empresas no tengan problemas a la hora de instalarse en nuestra provincia por falta de mano de obra.

– ¿Cuáles son esas iniciativas para atraer o retener el talento?
– Una de esas iniciativas alcanza ya su tercera edición y retener el talento no es su único objetivo, pero sí uno de ellos. Me refiero al CEL Emprende, un programa que hemos conseguido implantar en los 36 centros de Formación Profesional de la provincia con el apoyo de la Fundación Castilla y León. Este programa sirve para decir a los chavales jóvenes que están estudiando algo que nos hace falta mucho a las empresas para tener esa mano de obra cualificada que hay oportunidades de trabajar aquí y también de emprender aquí. El año pasado recibimos más de una treintena de proyectos, de los cuales hubo tres ganadores que se van a desarrollar. En principio, esa gente tiene muchos visos de que se pueda quedar en la provincia de León, pero vamos un paso más allá para que los demás proyectos que no han ganado los podamos tutorizar con la ayuda de Secot y de las empresas del CEL. ¿Para qué? Para que puedan desarrollar sus ideas, que pueden ser buenas pese a que el jurado se decantara finalmente por otras. Queremos que la gente de FP vea que hay una salida para poder quedarse en León, que no siempre tiene que ser lo que pasaba hace años, cuando parecía que los jóvenes se tenían que marchar porque aquí no había trabajo. Eso ya no es así. Aquí hay trabajo y debemos conseguir entre todos que sea de mejor calidad, por supuesto, pero eso tiene que ver también con que las empresas crezcan. Si las empresas crecen y dejan de ser micropymes y pymes, habrá puestos de trabajo de mayor calidad y con mejor remuneración que serán más atractivos para que los chavales decidan no marcharse. Incluso estamos viendo ya, aunque sea poquito, que ya hay gente que está viniendo a León. Gente que está en Madrid, en Sevilla, en Bilbao o en Barcelona y que viene o vuelve a León, porque se vive muy bien y con más tranquilidad, porque es más barato y porque, pese al problema actual, tiene mejor acceso a la vivienda. Y en todo eso se centra otra de las campañas que vamos a lanzar en breve desde el CEL con el fin de intentar atraer talento a León.
– ¿Afecta esa falta de mano de obra a todos los sectores económicos por igual o hay alguno en el que el problema sea más acuciante?
– Históricamente, era algo que afectaba más a la hostelería, pero ahora lo vemos en casi todos los sectores. Es verdad que ha cambiado la concepción del trabajo, no descubrimos la pólvora diciendo esto. Sectores como la construcción tienen verdaderos problemas para encontrar mano de obra, pero también la hostelería e incluso la banca pese a que en su momento era una actividad muy atractiva. Es verdad que ahora mismo hay un problema grave de falta de mano de obra en casi todos los sectores. Por ejemplo, el polo tecnológico tiene muchos trabajadores, pero también se enfrenta a un problema para poder crecer, porque muchas de las empresas quizá podrían crecer al doble y no tienen posibilidades, por lo que van creciendo en función de los chavales que van saliendo de las ramas tecnológicas de FP o de la Universidad. Esto hacer que el crecimiento de esas empresas y el crecimiento industrial de León sea más lento. ¿Qué tenemos que hacer? Atraer a gente que quiera vivir y trabajar en León. No nos queda otra.
"El turismo está tirando muy fuerte, pero hay que diversificar con sectores como la logística y el bío"
– La hostelería se ha consolidado estos años como uno de los principales motores económicos. ¿Supone esto una fortaleza o más bien una muestra de la falta de diversificación?
– Me dedico a la hostelería, pero no puede ser una fortaleza. Evidentemente, ahora mismo, el sector servicios, liderado posiblemente por el turismo y la hostelería, está siendo muy fuerte, pero creo que tenemos que diversificar. La logística está empezando a ser muy fuerte en la provincia de León y lo mismo ocurre con el sector biofarmacéutico. A partir de ahí, tenemos que crear un ecosistema en el que, evidentemente, no podemos tener de todo. La provincia de León es muy atractiva para el turismo, para venir a pasar un fin de semana y eso hace que el sector servicios tire, pero hay que diversificar. Volvemos un poco a las infraestructuras. Para diversificar, tenemos que desarrollar suelo, tenemos que tener un tren como Dios manda para el transporte de mercancías y eso es un poco lo que nos sigue faltando. Quejarnos por quejarnos no, pero es importante dejar clara la realidad.
– Parece que se está refiriendo a Torneros y a la conexión ferroviaria con Galicia a través del lazo del Manzanal, proyectos sobre los que mostró recientemente su cabreo tras la entrevista concedida a La Nueva Crónica por el comisionado del Corredor Atlántico…
– El Corredor Atlántico es fundamental y se nos ha vendido una moto. Lo que no puede decir ahora el comisionado es que, cuando haya empresas que quieran, se impulsarán los proyectos. Esto no es así. Si Torneros se hubiera hecho, hoy estaría lleno y no hay nadie que se atreva a decir lo contrario. Se hizo Villadangos y se ha llenado Villadangos. Y si pudiéramos hacer otro Onzonilla, se llenaría otro Onzonilla. El éxito está en Villadangos, porque es donde hay suelo para crecer, pero me gustaría que en el área metropolitana de León pudiéramos tener más superficie industrial y Torneros sería una de esas opciones. ¿Que la gente que trabaja en Villadangos acaba viviendo en León por la falta de vivienda que tiene Villadangos? Por supuesto, pero León necesita más suelo industrial y además ese suelo existe, pero lo que hace falta es que haya voluntad política para desarrollarlo, porque estamos hablando de migajas para unos presupuestos estatales. Podemos hablar de la terminal de carga del aeropuerto, que serían entre 40 y 50 millones de euros. Que el Gobierno se plantee no invertir 40 o 50 millones porque no haya no sé cuántas toneladas fehacientemente adjudicadas para esa terminal de mercancías me parece absurdo. Que digan que no lo quieren hacer y que tienen que poner una disculpa, porque sería más fácil decir que van a hacerla y que a ver quién y cómo se gestiona, porque no sería solamente para la provincia de León, sino para el resto de la comunidad, para Asturias, para Cantabria y para parte de Galicia. Es una terminal de mercancías que hace falta y volvemos una vez más a las infraestructuras. Si usted nos pone infraestructuras, nosotros podemos funcionar. Si no nos las pone, iremos más lentos. No digamos que no funcionamos, pero sí que vamos más lentos. No digo que León no vaya a crecer, pero lo va a hacer con mucha más lentitud. Hay infraestructuras que, como no se hagan, muchas empresas que tienen pensado instalarse aquí se van a ir a otro sitio. Es algo incomprensible. Pongan la terminal de mercancías en el aeropuerto y verán que hay suficiente tejido empresarial y suficientes toneladas para darle uso. No creo que para un ministerio sea un problema invertir entre 40 y 50 millones en una terminal de mercancías y me parece un poco absurdo que la disculpa sea que hay que ver las empresas que van a querer utilizarla. Si no se sabe ni cómo ni cuándo, al final las empresas se llevarán sus mercancías a otro sitio.
– Los empresarios suelen denunciar trabas burocráticas y lentitud administrativa. ¿Sigue siendo este uno de los grandes problemas para emprender en León? ¿Hemos mejorado algo?
– Poco. Creo que la burocracia administrativa en este país sigue siendo un tema del que nos quejamos todos. Y no ya como empresarios, sino como ciudadanos. Los empresarios somos ciudadanos, no somos robots. Al final, salimos por la calle y hacemos igual que en cualquier otra persona con independencia de que después gestionemos una empresa. Y creo que la burocracia es cada vez más pesada. En algunas cosas se ha mejorado con el tema digital de las administraciones, pero a veces llegas con un problema y no te dejan pasar si no tienes cita. Entiendo que las citas pueden estar para agilizar, pero que no me dejes entrar porque no tengo cita y este tipo de cosas... Hay que replantear la administración, porque está también el tema de licencias. Los constructores nos dicen que no pueden estar ocho meses esperando una licencia para levantar un edificio de 30 de viviendas. Y ello pese al problema de vivienda que tenemos y ante el que tendríamos que estar agilizando mucho más este tipo de cuestiones. Ocurre algo similar con las terrazas, porque entre reunir todos los papeles, ir a la Policía Local, ir a Establecimientos… Al final pasan los meses y no tienes la terraza. Nos lo decía hace poco un asociado que lleva seis meses abierto y sigue sin tener terraza pese a que a partir de ahora se utilizan cada vez más. Y en el caso de la Diputación, si hablas con los alcaldes de los municipios, te dirán que entran en una institución que está para facilitarles a ellos la labor pero que al final les vuelve locos porque no saben gestionar lo que les piden para el presupuesto que ponen a su servicio.
"Si se hubiera desarrollado Torneros, hoy estaría lleno. Villadangos ha sido un éxito por tener suelo para crecer"
– Ya ha citado algunos de ellos, pero ¿qué sectores emergentes o con potencial considera vitales para el futuro económico de la provincia?
– No vamos a descubrir la pólvora, pero ahí están el tecnológico, el biofarmacéutico y el sector servicios, con el turismo a la cabeza. En todo caso, siempre digo que con el turismo hemos abierto una botella de champán que tiene mucho gas. Esa botella la abrió el AVE. Hay que ser claros, porque la ciudad y la provincia estaban aquí y cuando hemos mostrado sus encantos al mundo es cuando la gente se ha dado cuenta de qué bonito es León, qué bien se pasa, qué bien se come, qué bien se bebe y además no es caro. No voy a decir que sea barato, pero no es caro. En todo caso, al champán se le acaba el gas y tendríamos que empezar ya a hacer ciertas promociones para que realmente la gente venga a León y a la provincia. La provincia y la ciudad no pueden estar cada una por su lado, porque las dos saldrían beneficiadas si hiciéramos cosas conjuntas, que es algo que no se ha hecho por mucho que nos digan que sí. Eso ayudaría a que el visitante de Madrid, de Sevilla o de Cuenca, cuando venga a León, no esté sólo un día y medio y se vaya, sino que esté dos o tres días y pueda ver nuestra provincia, que es maravillosa, con desplazamientos relativamente cortos. En el tema de la logística, nos hemos dado cuenta de que Villadangos está siendo un polo de atracción bestial, porque muchas empresas se están instalado allí y van a venir más. Evidentemente, nos hacen falta más cosas. A la agroalimentación hay que darle una vuelta. Creo que la Diputación debe sentarse con un sector que tiene que tener mucho más peso del que tiene, porque están con el mismo problema que los demás. Los jóvenes no quieren ir ni a la ganadería ni a la agricultura y tenemos que revertir esa situación, porque la digitalización ha eliminado o aligerado ciertos procesos. Ya no hace falta vivir en el campo y trabajar 24-7 para mantener una explotación. Ahí tenemos el ejemplo de iRiego, que nos traslada cada día la existencia de muchos mecanismos que hay que dar a conocer para atraer a los jóvenes a un sector que es vital, porque todos comemos de él.
– Volviendo al problema de la falta de mano de obra y coincidiendo con que esta semana se aprobó la regularización masiva de migrantes. ¿Cree que puede ser una solución?
– Es evidente que necesitamos mano de obra. Necesitamos que esos inmigrantes que quieran trabajar estén en León y en el resto de España. ¿Qué ocurre? Que hay que regularlo de una forma lógica y real. Por ejemplo, no se pueden hacer cursos de formación para inmigrantes que después no tengan papeles para trabajar. Eso está pasando. Se dan subvenciones para hacer cursos de formación, se hacen esos cursos de formación y resulta que, cuando las empresas van a integrar a esos trabajadores en el mercado laboral, no tienen papeles. No sé si hay que dárselos antes o justamente después del curso, pero eso es algo que les ha ocurrido a muchas empresas del CEL. Ahora van a poder acogerse a la ciudadanía española, pero no sabemos si van a poder pasar al mercado laboral o no. Hemos liderado una reunión con las entidades sociales para intentar buscar una solución a este problema, porque hay un vacío legal incomprensible. Hay gente que está trabajando a la que se le caduca el permiso de residencia y teniendo la documentación que acredita que está aportando con un contrato y una vivienda, no se le renueva a lo mejor por el motivo alegado para venir, como por ejemplo la gente que ha llegado por motivos políticos. Esto debería estar vinculado al puesto de trabajo. ¿Cómo vamos a cubrir las vacantes si le quitan los papeles al trabajador que los tenía?
– Va camino de cumplir nueve años al frente del CEL. ¿Qué balance hace de este periodo? ¿Tiene ganas de seguir tras las elecciones previstas para dentro de un año?
– La verdad es que esto es más cansado de lo que la gente piensa. Es agotador, sobre todo si el presidente está en su empresa, que es lo lógico, y está activo. En el día a día, teniendo una empresa que está creciendo, muchas veces se hace cuesta arriba. Las horas que dedico al CEL tengo que recuperarlas. Nadie hace lo tuyo. Llega la noche o llega el fin de semana y me tengo que poner a responder correos o revisar contabilidades. Queda un año, veremos a ver, pero si hay alguien que quiera dar el paso, estaremos encantados de apoyar para que esto siga funcionando. En cuanto al balance, está mal que lo diga yo, pero creo que es positivo. Lo que hemos hecho en estos casi nueve años ha permitido que el CEL esté más presente que nunca en la sociedad. Hemos subido en asociados e impulsado un programa para el que al fin tenemos financiación y que está siendo un éxito, como es el CEL Emprende. Y lanzaremos ahora algún otro programa en esa misma línea de atraer o retener talento. Hemos firmado acuerdos con asociaciones, empresas e instituciones, como es el caso de la Escuela de Negocios CEU Castilla y León para la formación de nuestros directivos, lo que nos da un valor importante. Y también con la Universidad de San Jorge para formación sobre inteligencia artificial. Creo realmente que el CEL hoy es un referente en el mundo empresarial, tanto aquí como fuera. De hecho, el programa CEL Emprende lo hacemos con ayuda de la Fundación Castilla y León porque nuestras instituciones no nos hicieron caso. Les presentamos el proyecto y todo fueron buenas palabras, pero al final nada. Y ahora la Fundación Castilla y León ha decidido expandirlo a las demás provincias. No tenía mucho sentido que nosotros lo hiciéramos fuera de León y se ha firmado un acuerdo con la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD). Nuestra idea ha gustado y se ha extendido a todos los centros de FP de Castilla y León. Eso quiere decir que en León se hacen las cosas bien. En este caso, es el CEL, pero en León se hacen muchas cosas bien y a veces no las ponemos en valor. Por tanto, el balance es positivo. Hemos crecido con empresas de toda la provincia y el CEL ha de seguir vivo muchos años. Es verdad que las asociaciones sufren ahora la falta de ese tiempo que las personas no tienen para dedicárselo. Pasa en todas, porque la exigencia de la empresa es muy fuerte. Los márgenes han bajado y tienes que estar muy concentrado en tu empresa, pero eso no impide que el balance sea muy positivo. Hay además un par de hitos importantes, puesto que estamos en la junta directiva de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad. Además, por primera vez, somos una de las 15 asociaciones más representativas a nivel nacional en el Consejo Estatal de la Pequeña y Mediana Empresa, donde estamos en dos mesas, la del reglamento de la Agenda 2030 y la centrada en aspectos de digitalización, inteligencia artificial y 4.0. Estamos en una provincia pequeña y somos una asociación no tan grande, pero estamos ahí a base de esfuerzo y trabajo. Aquí nadie cobra y esto requiere tiempo, porque las reuniones suelen ser en Madrid y hay que desplazarse. En definitiva, tanto la junta directiva como el equipo han hecho un gran trabajo y tenemos que seguir apoyando en todo lo que podamos a las empresas y a la provincia de León.