La intensa tormenta descargada este jueves en torno a las 15:30 horas sobre la Montaña Oriental leonesa provocó el desbordamiento del río a su paso por Portilla de la Reina, donde una riada de agua, lodo y cenizas anegó varias calles del pueblo tras arrastrar los restos calcinados del devastador incendio que el pasado verano arrasó el entorno de la localidad.
La avenida sorprendió a los vecinos por su rapidez. El agua descendió con una enorme carga de barro y sedimentos, cubriendo la calzada y dejando una espesa capa de lodo en distintos puntos del casco urbano. Las imágenes muestran cómo la corriente invadió la travesía y alcanzó zonas próximas a las viviendas, obligando a intervenir a los servicios de emergencia para retirar el barro y evitar nuevos problemas.
Hasta el lugar se desplazaron efectivos del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (Sepeis) de la Diputación de León, que trabajaron con mangueras para limpiar la vía y restablecer la normalidad lo antes posible. Los propios vecinos colaboraron también en las labores de retirada del lodo acumulado frente a sus casas.
Afortunadamente, el episodio no dejó daños personales, aunque sí importantes desperfectos materiales y numerosas molestias para los residentes. La riada volvió a poner de manifiesto las consecuencias que pueden tener los grandes incendios forestales meses después de extinguirse. La desaparición de la cubierta vegetal facilita que, cuando se producen tormentas intensas, el agua arrastre tierra, cenizas y restos quemados hacia los cauces, incrementando el riesgo de inundaciones y avalanchas de barro.
Portilla de la Reina fue una de las localidades más castigadas por el incendio forestal del pasado verano, uno de los más virulentos registrados en la provincia de León, que calcinó miles de hectáreas en el entorno de la localidad. La tormenta de este jueves ha vuelto a evidenciar que las secuelas de aquel desastre siguen muy presentes meses después.