El juicio contra Fernando L. A., acusado de apuñalar a sus dos hermanos en una vivienda de La Pola de Gordón durante la madrugada del 16 de octubre de 2025, ha quedado este miércoles visto para sentencia en la Audiencia Provincial de León. La Fiscalía solicita para él un total de 16 años de prisión, ocho por cada uno de los dos delitos de tentativa de homicidio con agravante de parentesco de los que le acusa el Ministerio Fiscal. La defensa pide, por su parte, que sea condenado únicamente por dos delitos de lesiones con objeto punzante, lo que el Código Penal castiga con una pena de entre dos y cinco años de cárcel.
Una de las cuestiones más llamativas de este caso es que ninguno de los dos hermanos denunció la agresión, confesada el mismo día de los hechos por el acusado y también este miércoles ante el tribunal de la Audiencia. La Fiscalía actúa, por tanto, de oficio, y llega a reclamar una pena de privación de libertad para un hombre que ya estuvo en prisión provisional durante escasas dos semanas desde que cometió la agresión hasta finales de octubre de 2025.
Al salir de la cárcel de Mansilla de las Mulas, acompañado por un hermano mayor ajeno a los hechos, ingresó el 28 de octubre de 2025 en un centro de rehabilitación de Asturias, donde estuvo durante siete meses y medio hasta que lo abandonó voluntariamente porque "ya estaba bien", siempre según su propia declaración ante el tribunal. Además, tiene un 46% de discapacidad y un antecedente penal por robo con violencia e intimidación en Madrid del año 2019.
Los hechos se produjeron en el domicilio en el que convivían los tres hermanos, situado en la calle Capitán Lozano de la localidad leonesa de La Pola de Gordón. Según el relato de las acusaciones, el procesado atacó con un cuchillo a sus dos hermanos, a los que causó heridas en distintas partes del cuerpo, entre ellas el pulmón, la espalda y una pierna. Las lesiones de ambos revistieron gravedad y llegaron a poner en riesgo sus vidas, como quedó acreditado por los forenses.
Durante su declaración ante el juez, el acusado aseguró no recordar nada de lo sucedido. Explicó que llevaba tres días consumiendo "cocaína, heroína, alcohol y medicamentos", entre ellos tranquilizantes que tenía prescritos por Psiquiatría, y reconoció que durante ese periodo se había excedido con las sustancias. "Consumo sustancias y tengo medicación, pero esos días me pasé, estaba fuera de mí y no me acuerdo de nada", manifestó.
"Le pinché un poco en la pierna"
Si bien confesó "haber pinchado un poco en la pierna" a uno de sus hermanos, negó que existiera algún motivo para querer acabar en su vida y aseguró que nunca había mantenido enfrentamientos ni discusiones con ellos durante los cuatro años que llevaban conviviendo, primero en Madrid, donde cuidadaban de un cuarto hermano que estaba tetrapléjico y que finalmente falleció, y luego en La Pola de Gordón, donde apenas llevaban viviendo juntos un par de meses, desde agosto de 2025, cuando se produjo el altercado.
El procesado, de 49 años, relató que arrastra una adicción severa desde los 18 años y que tiene reconocida una discapacidad del 46%, asociada a un trastorno múltiple de la personalidad y al consumo de sustancias. Asimismo, explicó que había atravesado un periodo especialmente complicado tras la muerte de otro de sus hermanos, que era tetrapléjico y al que cuidaban hasta su fallecimiento se produjo en octubre de 2024. El acusado quedó gravemente afectado, según su relato, "porque le vi morir y eso se quedó en mi cabeza".
Si bien uno de los dos hermanos se negó a declarar, sí lo hizo el segundo de ellos, aunque obligado por la sala ya que sí había declarado previamente en la fase de Instrucción. Con el objetivo de no declarar nada que pudiera perjudicar a su hermano, entró en contradicciones, que fueron reveladas posteriormente al escucharse la grabación de su declaración previa ante el Juzgado de Instrucción. Así, el hermano había declarado entonces que Fernando le apuñaló "en el pulmón, la espalda y en el pecho", si bien este miércoles afirmó que no sabía si el arma utilizada había sido "un cuchillo, una tijera o un cortauñas".
"No sabía ni quién era"
"Mi hermano es una persona minusválida, cogió un cuchillo y yo le eché de casa. No pasó nada más. Lo que quiero es que se archive el caso", señaló entonces el agredido, que fue "forzado", según esgrimió el letrado de la defensa, a declarar. Así, añadió que su hermano, el agresor, "no sabía ni quién era, iba hasta el culo de pastillas, tenía un colocón de muerte y se había tomado ocho o nueve cervezas, iba como un zombi, como un toro al salir de la plaza y yo le dije que se fuera".
En su declaración, el hermano también señaló que llamó a la Guardia Civil, que "casi no podía respirar" a consecuencia del apuñalamiento en el pulmón, y que despertó en el hospital. A pesar de todo ello, defendió que su hermano lo que necesita es el ingreso en un centro de rehabilitación "porque juro ante Dios y ante la justicia que no tuvo intención de matarnos y por mi parte ya está perdonado".
Los agentes de la Guardia Civil que acudieron al lugar de la agresión confirmaron que encontraron a uno de los hermanos tendido en las escaleras del portal con una herida de arma blanca en el pecho. Otra persona presentaba una lesión en el muslo en el segundo piso, donde los tres hermanos residían. Según explicaron, Fernando apareció posteriormente "sentado en la acera, a unos 20 metros".
Los agentes señalaron que el acusado les manifestó que había discutido con sus hermanos porque se habían metido con él y que los había apuñalado. También indicaron que parecía haber bebido, aunque hablaba "con normalidad". En la inspección de la vivienda se localizaron numerosas manchas de sangre y un cuchillo de mango negro que habría sido utilizado en la agresión.
Cuatro días hospitalizados
Los médicos forenses expusieron la gravedad de las lesiones y señalaron que ambas víctimas sufrieron heridas que implicaban un riesgo vital. Uno de los hermanos presentó un neumotórax y lesiones en el pulmón derecho, mientras que el otro sufrió también heridas en la zona torácica y en una pierna. Los especialistas explicaron que, sin asistencia médica, las lesiones podían haber provocado el fallecimiento de los afectados, que permanecieron cuatro días ingresados en el Hospital de León y uno de los hermanos pasó dos de esos días en la UCI.
En su informe final, el Ministerio Fiscal defendió que existió intención de acabar con la vida de sus hermanos, atendiendo al número de cuchilladas, "la dirección de los golpes" y las "zonas vitales" en las que se produjeron. Considera que no ha sido probado que el acusado se encontraba en un estado de anulación de sus facultades mentales y sostiene que, aunque había consumido alcohol, no estaba tan afectado como para no comprender sus actos. Por ello, reclama 16 años de prisión, con la agravante de parentesco y sin apreciar circunstancias atenuantes.
La defensa, por su parte, solicitó que los hechos sean calificados como dos delitos de lesiones y no como dos tentativas de homicidio. Argumentó que el acusado sufrió una intoxicación aguda por el policonsumo de drogas, alcohol y medicamentos, agravada por su trastorno límite de personalidad, que habría anulado "totalmente" sus capacidades mentales. Por ello, planteó la aplicación de una circunstancia eximente o, en su caso, atenuante.
En su último turno de palabra, Fernando volvió a insistir en que no recuerda lo sucedido y aseguró que nunca tuvo intención de hacer daño a sus hermanos. "No era mi intención hacer daño a mis hermanos ni a nadie. Bien lo sabe Dios", concluyó.
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