Lo llamaban 'El mafia' y la Policía Nacional le conocía bien por "numerosas intervenciones" previas al presunto homicidio del Crucero. M.A.M.B., que actualmente se encuentra en la cárcel por otros delitos, había sido identificado hasta en "cinco ocasiones" en el mes de agosto de 2021, en las semanas previas al día 31 en el que ocurrieron los hechos, cuando un amigo suyo, Aníbal, se precipitó por la ventana del quinto piso del número 25 de la calle Laureano Díez Canseco de León capital.
En esta segunda jornada del juicio que acoge la Audiencia Provincial de León con jurado popular, varios agentes declararon que acudieron hasta la vivienda en la que ocurrieron los hechos aquella noche, que se encontraba okupada, por llamadas vecinales relativas a "ruidos, discusiones y menudeo de drogas", lo que concuerda con la propia declaración del acusado que el día antes calificó su piso como un "fumadero".
Además, los agentes indicaron que también el fallecido era una persona "habitual" para ellos, por su frecuente presencia en aquella casa, y uno de ellos indicó que tenía discapacidad mental y que lo conocía de unos años atrás "de verle por el barrio del Polígono X", porque tenía una edad similar a la suya.
Tras la llamada de la vecina del primero tras caer Aníbal al patio de luces, los primeros en llegar aquella noche fueron los agentes de la Policía Nacional, que ya estaban por el barrio del Crucero. Después llegaron dos patrullas de la Policía Local, accedieron al patio por la ventana de la vecina y un agente le puso al herido un desfibrilador. "Estaba vivo, en posición lateral y sangraba por los oídos, también había restos óseos y masa encefálica", indicó uno de los agentes. El joven, de 35 años, murió dos semanas después en el Hospital.
Otro de los policías relató que aquella madrugada subieron al quinto piso y que la puerta se encontraba abierta. Dentro, no tocaron nada, pero vieron que no había ventana como tal, sino que "había un agujero y tenían puesta una sábana a modo de cortina para tapar el agujero". El hueco de la ventana, añadieron varios agentes, estaba a la altura de la cintura "o un poco más arriba".
"Una vecina nos manifestó que había escuchado una discusión, que alguien decía 'no, no, no', y que luego se produjo la caída", relató una de las policías, que aseguró que la vecina del primero declaró que una mujer bajó por la escalera y le dijo "no llames, que se ha tirado él". Sin embargo, nada de esto dijo la vecina en su declaración en el juicio del lunes, sino que apuntó a un hombre con la cara tapada que no le dijo nada cuando salió huyendo del edificio.
"Mucha fiesta" en ese piso
También declaró un vecino que vivía puerta con puerta del acusado, en la quinta planta, quien indicó que M.A.M.B. había "tirado la puerta abajo" y "hecho un agujero" meses atrás y que residía allí él solo como okupa, aunque en ese piso "entraba y salía mucha gente y había mucha bulla, mucha fiesta". Este testigo declaró que, cuando se encontraba con el acusado en el rellano, "le pedía que bajara el ruido, que yo madrugaba mucho para trabajar".
La sospechosa secundaria no se presenta
Si bien hay una segunda sospechosa, la pareja sentimental entonces del acusado, N.A.B. no ha comparecido ante el tribunal y su abogada no puede garantizar que aparezca el miércoles tampoco para la última palabra. Ya en la primera sesión llegó casi una hora tarde y no regresó tras el receso de media mañana. Tanto la Fiscalía como la acusación particular piden para ella, también okupa, una multa de diez meses por omisión de socorro.
La vista oral por este caso sigue adelante, pero lo hace centrada solo en el acusado principal, y se espera que termine este miércoles con la declaración de los peritos y la lectura de conclusiones.

