La Audiencia Provincial de León acoge desde este lunes el juicio contra un okupa, M.A.M.B., acusado de arrojar a un amigo por la ventana de un quinto piso en León en la madrugada del 31 de agosto de 2021 en el barrio del Crucero, en una calle ubicada entre la glorieta Carlos Pinilla y el parque Quevedo. El acusado tiene antecedentes penales y actualmente está en la cárcel por otros delitos ajenos a los que atañe este juicio.
El jurado popular tratará de averiguar esta semana si la muerte de Aníbal, un joven de 35 años que vivía con sus padres, fue una caída accidental, un homicidio o un suicidio. Las penas solicitadas varían desde los 19 años y medio de cárcel por un delito de homicidio y otro omisión de socorro que reclama la acusación particular, ejercida por los padres de la víctima, hasta una simple multa de 10 meses a razón de 10 euros diarios por un delito de omisión de socorro que solicita la Fiscalía.
Además, en el juicio se trata de probar también el grado de vinculación en el suceso de una mujer, N.A.S., pareja sentimental del acusado en aquel momento. En su caso, ambas acusaciones solicitan una multa de 10 meses a razón de 10 euros diarios por un delito de omisión de socorro, por huir junto al acusado del lugar de los hechos sin prestar ayuda al fallecido, que sufrió varios traumatismos en la cabeza, el trono y las extremidades como consecuencia del impacto contra el suelo.
La defensa pide la absolución por falta de pruebas de la implicación de estas dos personas en la caída del hombre al patio de luces del edificio, quien murió en el Hospital de León dos semanas después.
Un piso okupa: "Un fumadero"
Según recoge el escrito de la acusación particular, el acusado se encontraba en la citada vivienda okupada sobre las siete de la mañana del 31 de agosto de 2021, junto a su pareja sentimental y la presunta víctima. Tras una "discusión" por unos estupefacientes, M.A. arrojó a Aníbal, un joven con discapacidad psíquica de un 65 por ciento, por la ventana, precipitándose fatalmente hasta el patio interior del primer piso, "quedando inconsciente y con dificultad para respirar".
La instrucción del caso también reveló que el fallecido y el acusado acudieron previamente a la vivienda de los padres de la víctima para pedir dinero, 200 euros concretamente, para comprar estupefacientes, lo que después hicieron. Así, aquella fatídica noche, la pareja y la víctima habían consumido drogas antes de los hechos en la propia vivienda okupada, según confirmó el propio acusado en su declaración.
"Aníbal y yo estuvimos por lo menos un día entero consumiendo cocaína y alcohol, a aquel piso iba mucha gente, era lo que se conoce como un fumadero", relató, antes de añadir que el fallecido iba habitualmente a su casa y que no tenía ninguna deuda, conflicto o cuenta pendiente entre ambos.
La entonces pareja del acusado llegó "por la noche" y los dos comenzaron a discutir en un momento dado. "Nos fuimos al baño y seguimos discutiendo, luego oímos un ruido fuerte y, cuando salimos, Aníbal ya no estaba", aseguró M.A.M.B. "Lo primero fui a comprobar la puerta, pero no había nadie más allí y luego vi que la ventana estaba rota y le vi en el suelo del patio de luces. No sé qué le pudo pasar por la cabeza", añadió.
La pareja huyó a Ponferrada
Tras la caída accidental o provocada del fallecido, los dos acusados huyeron del edificio y se dirigieron a la estación de autobuses, donde cogieron un autobús hasta Ponferrada. Al ser preguntado por esa huida del lugar tan a la carrera, el acusado señaló que acababa de salir de la cárcel y que tuvo miedo. "Me asusté y me marché", zanjó.
"Allí había más de tres personas"
"Eran las siete de la mañana y yo estaba tumbadaen la sala, cuando escuché voces que venían del quinto piso. Luego oí a una persona que decía ‘no, no, no’ y sentí una persona que cayó al vacío». Así declaró ayer lo que vivió aquella madrugada la vecina del primer piso, cuyas ventanas del salón eran el principal acceso al patio interior donde cayó, se tiró o fue arrojado el fallecido.
La vecina declaró como testigo que ella escuchó "jaleo" aquella madrugada, en un piso en el que era habitual que "subiera y bajara gente". "Cuando tiraron al muchacho había más de tres personas, estaban como de fiesta", aseguró una vecina que también escuchó una discusión previa, pero "no puedo decir quién le tiró ni culpar a nadie porque yo no estaba allí arriba".
Fue esta vecina del primer piso quien llamó a la policía cuando cayó el cuerpo y fue ella la que salió a la escalera para toparse con alguien –pues no reconoció al acusado– que bajaba a toda prisa con la cabeza medio tapada. Varias veces fue preguntada y varias veces negó reconocer al acusado presente en la sala.
"El tipo bajó medio tapado y le pregunté que qué pasaba, pero él dijo ‘nada, nada’, pasó muy acelerado, con una mochila", añadió una vecina que luego volvió a entrar en la casa y no pudo ver más respecto al resto de personas que presuntamente, según su testimonio, había en la casa okupada aquella noche. "Yo no vi salir a nadie más", añadió la mujer.