Ya hace nueve años, en plena invasión de las importadas fiestas de halloween, que una pequeña localidad, una junta vecinal de un pueblo que en invierno apenas supera la decena de habitantes —Villalfeide, en el municipio de Matallana de Torío— levantó la voz: «No queremos estar todo el día celebrando lo que nos manda Jolibud (sic). Pretendemos ‘rivalizar’ con el halloween más americanizado recordando nuestras tradiciones de Noche de Ánimas, que también las hay y parece que se nos olvida. No queremos subirnos al carro de la fiestas impuestas, comerciales y ajenas a nuestra cultura», explicaba la vecina y maestra Vanesa Díez, una de las organizadoras de aquella primera Noche de Ánimas.
Venían además las gentes de Vilalfeide de dar otro aldabonazo de resistencia anterior; ya en Carnaval habían preferido recuperar otra antigua tradición del pueblo, Los Caretos, y celebrarlos al estilo antiguo, como habían recogido de sus antepasados y documentado con expertos en las mascaradas de invierno. Se estaban convirtiendo en una especie de aldea gala contra las modas impuestas.
Han pasado nueve años. No se sabe si han derrotado a las modas de Jolibud, pero nadie duda que ha cuajado la tradición, que se ha asentado y que Villalfeide se ha convertido en una cita ineludible en la Noche de Ánimas que se celebra este sábado por las calles de Villalfeide y con el añadido, que también se ha consolidado, de la cita literaria. Los escritores que acuden a La Güeste —el nombre local de lo que sería la más conocida Santa Compaña— y ofrecen su versión, su visión, sus poemas o sus invocaciones. «Venid, venid, venid; mostraos por piedad para enseñarnos cómo es la eternidad», les pedía el escritor y fiscal Avelino Fierro; contrario a esta petición se mostraba Toño Benavides, poeta e ilustrador: «Ánimas del purgatorio, no vengáis por nuestros huesos que todavía no estamos tiesos»... dijeron algunos de los anteriores escritores congregados en la noche oscura de las ánimas.

— ¿Pero qué esto que yo veo? Deteneos, si sois vivos, o pasad de largo si sois muertos, porque vivo me parece quien os guía pero la naturaleza calla como si se hubiera detenido el tiempo. (...) Iros, iros ya. Polvoreda adelante. ¡Oxe, ox, ox!; les pidió Antonio Manilla hace un año y regresa esta noche para ver si le han hecho caso.
Y con Manilla estarás en esta IX edición de La Güeste para participar en sus estaciones literarias la escritora ‘cercana’, de Santa Lucía, Noemí Sabugal y Javier Pérez Fernández.
No faltarán las lecturas de la Noche del Shambala Café con las madres de esta idea: La citada Vanesa Díez, Alma Tascón y Adriana Estébanez. Cuando las almas en pena tomen las calles de Vilalfeide ya ha finalizado la Noche Infantil de La Güeste (hacia las seis y media de la tarde) con la mágica bienvenida al pueblo embrujado de la mano y el arte del Mago Flehk, que da paso a una ronda nocturna por las calles que desemboca en la chocolatada.
Se apagan las luces, llega la noche, extraños seres sin ojos, túnicas blancas sobre almas... Villalfeide.