El Tumbo Legionense regresa a la Catedral de León

La Junta entrega al Archivo Catedralicio el códice de 475 folios tras una intervención de 37.500 euros y 14 meses de trabajos en el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Simancas

09/09/2026
 Actualizado a 09/09/2026
https://youtu.be/uSFPIxIywyM

El Tumbo Legionense ya vuelve a estar en casa. La Junta de Castilla y León ha entregado este miércoles al Archivo de la Catedral de León el histórico códice, después de una restauración de 37.500 euros realizada en el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Simancas, donde ha permanecido durante 14 meses. El acto se celebró en la Pulchra Leonina con la presencia del vicepresidente primero de la Junta y consejero de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales, Carlos Pollán; el obispo de León, Luis Ángel de las Heras; el delegado territorial de la Junta, Eduardo Diego; y el alcalde de León, José Antonio Diez.

El también conocido como 'códice 11' cuenta con 475 folios, unas dimensiones de 33 por 22 centímetros, cerca de 14 centímetros de grosor y un peso de alrededor de seis kilos, el Tumbo Legionense es mucho más que un antiguo libro. El códice reúne 1.015 documentos fechados entre los años 894 y 1171, aunque de todos ellos únicamente se conservan hoy 138 en sus documentos originales.

Ese es precisamente uno de los motivos que explican su excepcional valor. El obispo de León destacó durante el acto que el manuscrito ha preservado durante más de nueve siglos documentos que, de otro modo, se habrían perdido. “Es un verdadero guardián de la memoria de la Iglesia de León y, por tanto, de una parte fundamental de la historia leonesa”, señaló Luis Ángel de las Heras.

El Tumbo Legionense fue elaborado en los primeros años del siglo XII, durante el episcopado de Diego (1112-1130), con el objetivo de reunir en un solo volumen documentación relacionada con los bienes, derechos, propiedades y rentas de la Catedral. Su contenido incluye testamentos, privilegios, donaciones y otros documentos que permiten reconstruir la organización administrativa de la institución

La restauración, desarrollada por los técnicos del centro de Simancas, se ha centrado especialmente en la encuadernación, que presentaba problemas derivados de las numerosas manipulaciones y del uso del códice a lo largo de los siglos. Aunque su estado general era aceptable y el texto mantiene una buena legibilidad, la estructura que protegía los folios ya no cumplía adecuadamente su función.

Además, la restauración se ha centrado en labores de limpieza, desmontaje del volumen, tratamientos de las hojas de pergamino de manera individualizada mediante desinfección, estabilización higroscópica y reintegración de desgarros y zonas perdidas del soporte con injertos del pergamino.

Los trabajos han seguido tres principios básicos: el respeto integral del documento y de todos los elementos que forman parte de su integridad, la realización de las intervenciones imprescindibles para estabilizar su conservación y la utilización para su consolidación y reintegración de materiales de calidad probada, reconocida, además de reversibles y fácilmente eliminables, de manera que no modifiquen, ni interfieran o alteren la originalidad del manuscrito.

Carlos Pollán definió la entrega como “el desenlace feliz de 24 meses de meticuloso trabajo”, en referencia al protocolo de colaboración firmado entre la Junta y el Cabildo para la conservación y restauración de documentos medievales del archivo catedralicio.

Ahora, ya restaurado y de nuevo bajo custodia de la Catedral, el códice queda preparado para continuar conservando esa memoria. La Junta ya estudia conjuntamente con el Archivo Catedralicio la selección del próximo documento a restaurar.

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