El Ayuntamiento de Boñar lleva un tiempo apostando por las rutas en el terreno de su municipio y son bastantes las que se han publicado en estas mismas páginas. La que este viernes se propone forma parte de varias otras, entre las que se encuentran la de las Ermitas, que se anda al final, el encinar o encinal de Grandoso y sobre todo, la visita al hórreo de las Bodas, ejemplo de los hórreos arcaicos leoneses, estudiados por ese gran arquitecto, Eloy Algorri, que acaba de fallecer. Vaya esta visita como un homenaje a ese divulgador de las costumbres y construcciones leonesas, quien ha sido presidente de la Asociación para la recuperación de los hórreos.
La suma de partes de varias rutas es una ruta nueva, entre Veneros y Colle se encuentra la ruta circular que en parte es el recorrido que aquí se realiza, mientras que la vuelta se lleva a cabo por la ribera opuesta del río Colle. En cuanto a las Ermitas y el Encinar (que en algunos lugares se denomina Encinal) ambas coinciden con el final de la que aquí se presenta. Es una más del compendio de rutas que se pueden realizar en el ayuntamiento de Boñar, algunas de esas rutas han sido publicadas en estas mismas páginas.

La ruta puede iniciarse y finalizar tanto en Grandoso como en Colle o Llama, cualquier lugar puede ser bueno para ello.
Desarrollo de la ruta
Comienza la ruta en la localidad de Grandoso, dividida por la carretera de Boñar a Sabero en dos barrios. Conviene estacionarse en el barrio de la derecha según se va desde Boñar, donde hay buenas zonas para ello. Desde allí se sube a la parte alta para encontrarse con los restos de una mina y un panel de la agrupación Trino mostrando las aves que se pueden encontrar.
Desde allí continúa por la pista que baja al valle, cómoda y amplia tras la curva que enfila la vega por donde se debe seguir sin mayor problema que andar el camino. Tras poco más de dos kilómetros después de haber iniciado la ruta se llega a un cruce de caminos. Aunque la pista sigue, se toma el desvío a la izquierda por el camino que sale a la carretera de Las Bodas, una carretera con poco tráfico donde así todo se debe tener cuidado con los pocos vehículos que pueden pasar.

Se entra en la localidad de Las Bodas y se pasa el cruce de la carretera a la Losilla. Un poco después un cartel señala la calle que va al hórreo del siglo XVII llegando a la pequeña plaza que lo alberga. Se trata de un hórreo antiguo, estudiado por el recién desaparecido Eloy Algorri junto con Enrique Luelmo en su libro ‘Hórreos leoneses’, escrito tras 24 años de estudios y, acerca de este hórreo decían: «El hórreo tradicional leonés se caracteriza por ser más pequeño de tamaño, así como más austero, con una cubierta de dos aguas y una construcción con bastidor, frente a la evolución posterior, que prescinde del bastidor y coloca las tablas en vertical, lo que representa otra variante. El origen lo sitúan en el denominado hórreo arcaico, del que quedan cinco ejemplares en la provincia de León, el mejor de ellos, el de Las Bodas, que es el más antiguo de madera».
Este hórreo, aunque es del siglo XVII, tiene elementos del XIII, lo que le da un valor transcendental y ha sido restaurado recientemente por el ILC, que es su propietario y ha colocado una placa explicativa del mismo.
Tras visitar el hórreo se puede volver a la carretera o seguir la calle de la placita y continuar por un camino que sube para girar a la izquierda dando vista al pueblo y salir de nuevo a la carretera que se va a seguir hasta la localidad de Veneros.

Cruzando Veneros se deja la carretera para seguir por un camino hacia la localidad de la Llama de Colle, se cruza la carretera CL 626 y se sigue hasta Colle, donde se encuentra la ermita de San Ramón Nonato, para subir a continuación a la de San Vicente, situada en un altozano que domina todo el entorno.
Tras la ermita de San Vicente se vuelve hacia la loma para tomar un camino de tierra que va por la parte más elevada hacia el Encinar. Abajo, a la izquierda se encuentra la arenera, una explotación de arenas para la construcción y, a la derecha, la vega del arroyo del Colle que más tarde será el río del mismo nombre.

Después de andar más de un km. desde la ermita y ya entrados en el Encinar, se gira a la izquierda para ver varios ejemplares corpulentos de encinas. Tras girar a la izquierda se baja por el camino entre las encinas, que en verano resulta cómodo de transitar por las sombras y se ven numerosos ejemplares de todo tipo de encinas.
No llega a un kilómetro el camino que se hace después del giro a la izquierda cuando se debe cruzar el arroyo de Cabanillas que, si viene con bastante agua, se despeña en una pequeña cascada.
A continuación se llega a la ermita de la Encarnación, y acto seguido se entra en Grandoso viendo una fuente semienterrada y después pisando ya el suelo de las calles de la localidad, para pasar al lado de la iglesia, el potro de herrar recientemente restaurado, cruzar la carretera y llegar al punto de salida donde finaliza la ruta.
