Fernando Rubio, que sigue las noticias de su León con lapasión que lo hacen los que que viven lejos, le saltaron todas las alarmas cuando leyó noticias sobre la posible suspensión de una Cabalgata de Reyes en un importante lugar de la provincia. “Y soy agnóstico por la gracia de Dios y creo que debemos defender nuestras costumbres cristianas pues nos van las tradiciones en ello”. Y es que a Fernando lo primero que le vino a la cabeza fue algo que ocurrió hace exactamente 50, en 1976, su década de fotoperiodista y por nade del mundo quiere que se repita.
“Aquel año los Reyes Magos salieron en la madrugada sólo ‘en privado’ por la ciudad de León en las diferentes fiestas que celebraron sociedades recreativas y las agrupaciones culturales de algunas empresas... pero no hubo la cabalgata tradicional. Por primera vez desde hacía décadas, la tarde del 5 de Enero de 1976 no hubo carrozas, luces ni Reyes Magos por las calles de la ciudad”. ¿La causa? No una, muchas. “Las prisas, la falta de presupuesto, y los malentendidos. Sin embargo, en otras localidades de la provincia, se celebró con menos presupuestos, prisas y malentendidos. Desde hacía 27 años, desde 1949, la Delegación Provincial de la Juventud era la encargada de organizar la Cabalgata.

En 1975 la Comisión de Festejos del Ayuntamiento de León, comenzó a colaborar de manera más estrecha con ellos, facilitando carrozas, una subvención que ya se daba todos los años y montando el Belén en la plaza de San Marcelo...” pero tan solo un mes y poco antes, el 12 de noviembre de 1975, el delegado provincial de la Juventud, comunicó que este año “no podrían organizar la Cabalgata de Reyes por razones económicas, porque tenían un deficit muy fuerte. Se pensó en una comisión mixta que se encargase del acto y que se ocupara de encontrar un medio de financiación, por medio de la publicidad, colaboración con distintas casas comerciales e incluso abriendo una suscripción popular puesto que el ayuntamiento y su Comisión de Festejos, no contaba con presupuesto para este acto. De esa idea, nunca más se supo”.

Y el resultado fue algo que nunca tendrá respuesta: ¿Quién pueder matar la ilusión de un niño en su noche más esperada y mágica? Pues, entre todos para un resultado nefeasto... “Por ello, para este lunes, junto al recorte de la no celebración recupero las imágenes de otros años para recordar la cabalgata de Reyes y, sobre todo, a los auténticos protagonistas: Los niños y la Epifanía, la Adoración de los Magos de Oriente al Niño Jesús”.

Y hasta versiona y reconstruye una adaptación de la famosa carta de la niña Virginia O’Hanlon al The Sun de Nueva York, en 1897, preguntando si Papá Nöel (San Claus) “era real”. El periódico le respondió, Rubio imagina lo que hubiera ocurrido hoy, en La Nueva Crónica por ejemplo, con una carta similar. “Le ddirías, tú por ejemplo, que, si los Reyes Magos no existieran, el mundo sería más gris.

Faltaría esa madrugada en la que lo extraordinario parece posible, en la que los niños se despiertan con un brillo que ninguna lámpara puede imitar. Faltaría la certeza de que, al menos una vez al año, la bondad se organiza en secreto para sorprendernos. (...) los Reyes Magos existen mientras exista la capacidad humana de creer en lo que no se ve, de compartir sin medida y de mantener viva la llama de la imaginación. Que la magia no desaparece: cambia de forma, se adapta, se esconde en los gestos cotidianos. Y que, mientras haya niños que pregunten y adultos que recuerden, los Reyes seguirán llegando desde Oriente, guiados por la luz de quienes aún saben mirar el mundo con asombro”.