El periodista Fernando Ónega ha fallecido este martes en Madrid a los 78 años, según confirmó 65YMÁS, medio del que era presidente. “España pierde a uno de sus grandes cronistas. Galicia, a un hijo orgulloso de su tierra. Y el periodismo, a uno de sus servidores más leales”, expresó el medio en un comunicado.
Con su fallecimiento, el periodismo español pierde a una de sus voces más influyentes y respetadas desde los primeros años de la Transición española, periodo en el que se consolidó como un cronista imprescindible por su rigor, independencia y capacidad de análisis político.
Nacido el 15 de junio de 1947 en Mosteiro, Pol (Lugo), Ónega desarrolló una trayectoria marcada por la reflexión política y social, así como por un estilo sereno y profundamente documentado. Fue una de las voces más escuchadas del país y un referente para varias generaciones de periodistas y comunicadores. Durante su carrera, llegó a ser director de prensa de la Presidencia del Gobierno de Adolfo Suárez, siendo autor de buena parte de sus discursos, entre ellos el emblemático “Puedo prometer y prometo”.
La capilla ardiente permanecerá abierta este miércoles de 10:00 a 21:00 horas en la Casa de Galicia de Madrid (C/ Casado del Alisal, 8, Retiro), donde familiares, amigos y representantes de la vida pública podrán darle su último adiós.
Una historia de amor con León
Más allá de su trayectoria nacional, Fernando Ónega mantuvo una relación especialmente intensa con León, hasta el punto de ser conocido cariñosamente como “el gallego más leonés”. En 2018 fue nombrado Hijo Adoptivo de la provincia de León por su labor de difusión cultural y gastronómica, un reconocimiento que sellaba un vínculo que él mismo definía como una auténtica “historia de amor”.
En distintas intervenciones radiofónicas y, especialmente, en sus cartas a León emitidas desde el programa La Brújula, Ónega expresó en numerosas ocasiones su admiración por los paisajes, el patrimonio histórico y la gastronomía leonesa. Llegó incluso a bromear con padecer “leonesitis”, una manera afectuosa de describir el profundo apego que sentía por esta tierra.
En una de sus cartas más emotivas dirigidas a los leoneses, pidió a la provincia que hiciera “oír su voz, que sigue siendo poderosa”, en alusión a los retos de despoblación, desarrollo territorial e inversiones. A sus “hermanos leoneses”, como los llamaba, les trasladaba siempre un mensaje de orgullo, reivindicación y esperanza para el futuro del territorio.
Ónega describía León como un “paraíso”, ensalzando tanto su riqueza natural como la excelencia de sus productos, y defendiendo el peso histórico del antiguo Reino. Para muchos ciudadanos, su figura trascendió la del periodista nacional para convertirse en un auténtico embajador sentimental de la provincia.
Con su fallecimiento desaparece una voz clave del periodismo en España y uno de los comunicadores que con mayor pasión supo situar a León en el foco informativo nacional desde el respeto, el afecto y la palabra bien medida.







