El leonés Javier Fernández Zardón, de Personaje a Paisano

‘Motorines’, nombre con el que todo el mundo le conoce, es el reconocido con el título de Paisano del Año 2026, que otorga el singular colectivo La Gremial

24/09/2026
 Actualizado a 24/09/2026
Javier Fernández Zardón, Motorines, leyenda La Nueva Crónica en una de las ‘contras’ del verano. | VICENTE GARCÍA
Javier Fernández Zardón, Motorines, leyenda La Nueva Crónica en una de las ‘contras’ del verano. | VICENTE GARCÍA

Si entras a un bar y no conoces a Motorines —cosa harto complicada, por otra parte— a buen seguro que preguntas quién es. Si entras y no lo has visto pero escuchas su conversación —amena, distendida, ingeniosa, algo lenguaraz— no te hará falta mirar, sabes que es Javier Fernández Zardón, nombre mucho menos conocido que su apodo nacido de la pasión por los coches, Motorines. Si le añades a todos los que de alguna manera están vinculados a la Semana Santa leonesa —muchos a tenor del fervor que despierta en la Alcaldía de la ciudad— tendrás muy claro que estás ante uno de los personajes más singulares de la ciudad; más allá de su sombrero y su pajarita, de su cámara de fotos para estar siempre dispuesto para su otra pasión (bueno, una de ellas): la fotografía.

Un personaje que el viernes saltó de Personaje a Paisano, al ser nombrado Paisano del Año por otro colectivo no menos singular que el galardonado: La Gremial

Había dudas de cómo lo recibiría Javier Fernández Zardón, y más al comunicárselo a las doce de la noche, una hora a la que quienes le conocen señalaban que «seguramente está acostado». Y lo estaba, pero cogió el teléfono, seguramente porque era un número conocido, y al explicarle el motivo de la extemporánea llamada se mostró —pese a que en horizontal se piensa peor— «muy agradecido y emocionado». Les sorprendió además pues conocía el galardón, a muchos de los galardonados, que el premio consiste en una marioneta personalizada que realiza el artista leonés Eduardo López Casado.

Antonio Gamoneda también fue Paisano del Año
Antonio Gamoneda también fue Paisano del Año. 

- Sabes que el premio no tiene asignación económica.
- Qué cosa más fea hablar de dinero en una circunstancia como ésta; dijo Javier para zanjar el asunto de la parte monetaria del galardón.

Fue elegido Motorines por unanimidad, su nombre evitó mayores discusiones de los presentes y algunos que, como Mures, se conectó desde tierras lejanas y lo celebró a lo grande: «Así, a fuegooo. Paisanooo Motorines».

Celebró Fernández Zardón el galardón por las gentes que le acompañan en lo que puede ser un palmarés, o algo así, bajo la presidencia de honor de Antonio Gamoneda: El tío Alberto y su hermano Pepín Muñiz; Luis García Zurdo, que aún vivía cuando se lo concedieron y después lo recibió su familia, siendo su hija Graciela una de las que nunca falla a las reuniones en nombre de su padre; Lolo, que fue el único al que se le concedió ‘in memoriam’ y recibieron sus hijos; Antonio Barreñada; el fotógrafo Mauricio Peña o, entre otros, el galardonado de 2025, otro inclasificable, Yuma, que será quien le pase el testigo, aunque ya compartieron vino y tapa pocas horas después de conocerse el nombre del galardonado. 

Otro ‘paisano’ que le conoce bien, especialmente por sus afinidades semanasanteras, nos regaló en pocas horas un perfil de Motorines: «Javier Fernández Zardón, Motorines, leonés nazareno, le puso 98 octanos a un tiempo de los que llamaron, otra vez más, a rugir por esta tierra. Caminante de la ciudad que ha hecho, con sus pasos peregrinos de los barrios, más merecedora de vivir, con pasión viva y flema cazurra. Guardián, como el gallo tótem, de tradiciones y ensanches, no sólo urbanos, sino mucho más, humanos. Lazo y sombrero, Tin Tin en el ojal, el personaje viste a la Persona que desnuda su alma a quien con el quiera compartir el verdadero ser y sentir de un Paisano».

El colectivo La Gremial concede el reconocimiento
El colectivo La Gremial concede el reconocimiento. 

Nada más conocer el nombre, y el apodo, del nuevo Paisano se desataron y dieron rienda suelta a las anécdotas del elegido. Desde aquella pasión por los coches que le llevó a ser el responsable del suplemento de motor en el Diario de León, llegando a pilotar un Ferrari; junto a colaboraciones en la Semana Santa leonesa, de la que llegó a ser uno de los pregoneros más recordados por un discurso que viajó desde la fe a la ironía con idéntica naturalidad. La suya. Cuentan que la velocidad le debía venir heredada de su padre, que llegó a ser piloto de cazas, que eso en León parece una excentricidad mucho mayor que llevar pajarita, saber hablar, caer bien a la gente... lo que ahora puede decir que es ser paisano.

Y ahora ingresa en un Club, el de La Gremial, que parió esa mente indescifrable e inquieta que es la de Eduardo López Casado, con un grupo de, sobre todo, de hosteleros que tengo para mí que no hay mejor colectivo al que unirse; pues como decían los clásicos «por lo menos cenas caliente».

Tampoco tengo definición para ese colectivo La Gremial paisano, pero creo que unir los nombres que en él se integran —como fundadores, colaboradores, gremialistas, premiados...— nos regala un acercamiento que los convierte en envidiables: Gamoneda, Zurdo (encarnado en Graciela), Tío Alberto, Pepín Muñiz, Mauricio, Barreñada, Óscar ‘Racimo’, Resty, Yuma, Miguel Aller, Mures, Casares, Pacho, Tino, Pilar Castaño... y, cómo no, Eduardo López Casado.

Ellos, sumados, son la definición

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