‘Haciendo’ Cabrera con la cultura, los libros y las raíces

Pilar Liñán, cabreiresa nacida en San Sebastián y con raíces en Baíllo y Nogar, firme defensora de su tierra y alma mater de una de sus señas de identidad, la feria del libro de Truchas

José Manuel Roces
20/07/2026
 Actualizado a 20/07/2026
Pilar Liñán es una amante de la naturaleza, de la que disfruta en Cabrera. | L.N.C.
Pilar Liñán es una amante de la naturaleza, de la que disfruta en Cabrera. | L.N.C.

Uno de los más fiables baremos para medir el renacer de una comarca, su impulso, los nuevos tiempos es el mundo de la cultura. La fortaleza de asociaciones culturales, institutos de estudios, ferias del libro, semanas culturales, grupos folclóricos... no son suficientes, tal vez solamente una punta de lanza pero su impulso les da presencia a las comarcas, sensacion de vida, que es la puerta a la realidad de nuevos tiempos.

Detrás de todos estos movimientos siempre hay un nombre o un pequeño grupo, al que se van sumando más o menos vecinos, que suelen tener unos inicios complicados pero, también es una seña de identidad, ellos han seguido, por suerte.

Uno de esos nombres, una de esas personas es quien hoy llega a este repaso de las gentes de Cabrera, comarca en la que trabaja y por la que trabaja. Se llama Pilar Liñán y aunque no nació en esta comarca su apellido deja muy clarro que aquí tiene sus raíces. Nacida hace 48 años en Donostia-San Sebastián, con el corazón firmemente anclado en Cabrera, y tiene muy claro que ésta es su tierra, la de sus raíces.

La famosa imagen de la llegada de las misiones pedagógicas de la II República a la comarca leonesa de Cabrera, parecido espíritu el que retoma ahora Pilar Liñán
La famosa imagen de la llegada de las misiones pedagógicas de la II República a la comarca leonesa de Cabrera, parecido espíritu el que retoma ahora Pilar Liñán

Su historia familiar explica ese vínculo con Cabrera. Su padre nació en Baíllo, al igual que su abuela paterna, mientras que su abuelo era natural de Nogar, en la Ribera. Como tantos cabreireses, su padre tuvo que abandonar su tierra por razones económicas en busca de un futuro mejor. Sin embargo, cuando llegó la jubilación, regresó a Baíllo para volver a vivir en el pueblo que nunca dejó de sentir como suyo. Su madre, por su parte, es gallega, lo que convirtió a Pilar en heredera de dos territorios unidos por la emigración, la memoria y el apego a las raíces.

Los veranos de su infancia transcurrieron entre las calles y los paisajes de Baíllo, rodeada de sus hermanos, primos y abuelos. Aquellos años marcaron para siempre su relación con Cabrera. La muerte de su abuelo, cuando ella tenía apenas diez años, interrumpió aquella tradición familiar, y las visitas dejaron de ser anuales para espaciarse en el tiempo.

La figura de su abuelo ocupa un lugar especial en sus recuerdos. Aunque procedía de un entorno rural, era una persona de mentalidad abierta y con una gran curiosidad intelectual. Tras su fallecimiento, Pilar descubrió entre sus pertenencias una colección de libros que revelaba esa inquietud por aprender y comprender el mundo. En su familia ha quedado para siempre una frase que él repetía con frecuencia y que definía su forma de entender el cariño: "Los nietos son dos veces hijos". Una máxima que se traducía en el cuidado y la dedicación que prodigaba a todos ellos durante las estancias estivales en Baíllo.

Muy diferente era la personalidad de su abuela, una mujer reservada, marcada probablemente por las limitadas oportunidades educativas de su generación y profundamente arraigada a Cabrera, de donde apenas le gustaba salir.

Durante aquellos veranos también era habitual bajar hasta Nogar, el pueblo de su abuelo. Movida por la curiosidad de conocer mejor sus orígenes, Pilar decidió un día recorrer el cementerio para buscar pistas sobre sus antepasados. La investigación terminó con una sonrisa: descubrió que buena parte de las lápidas llevaban el apellido Liñán. Aquello demostraba que sus raíces estaban allí, aunque no le ayudara demasiado a distinguir unas ramas familiares de otras.

Con el paso de los años recuperó la costumbre de regresar a Baíllo y, curiosamente, descubrió que disfrutaba aún más de Cabrera en otoño e invierno que en verano. El silencio, los paisajes y el ritmo pausado de la comarca le permitieron acercarse de otra manera a una tierra con la que siempre se había sentido unida. También tomó conciencia de que había aspectos fundamentales de la cultura cabreiresa que su propia familia no había llegado a transmitirle: las costumbres, la lengua propia y la singular idiosincrasia de una comarca con una identidad muy marcada.

Ese interés por conocer y preservar el patrimonio cabreirés no se ha quedado en el ámbito personal. Con los años se ha convertido en una persona profundamente implicada en la vida cultural de la comarca. Forma parte del Instituto Cabreirés de Cultura, desde donde colabora en la difusión y conservación de la historia, las tradiciones y la identidad de Cabrera.

Su compromiso se ha hecho especialmente visible al frente de la organización de la Feria del Libro de Truchas, una cita que, edición tras edición, se ha consolidado como uno de los acontecimientos culturales más relevantes de la comarca. La feria se ha convertido en un punto de encuentro para escritores, lectores, investigadores y amantes de la cultura, demostrando que el medio rural también puede ser escenario de iniciativas culturales de primer nivel. Su trabajo ha contribuido a fortalecer un proyecto que trasciende la promoción de los libros para convertirse en una celebración de la identidad cabreiresa y de la riqueza cultural del territorio.

El padre de Pilar, como tantas otras familias de Cabrera, tuvo que emigrar para buscar un futuro mejor para la familia, lo hizo a San Sebastián pero regresó nada más jubilarse

Fuera del contexto cabreirés, Pilar estudió Historia en Vitoria y posteriormente Biblioteconomía y Documentación en Madrid. Ha desarrollado toda su carrera profesional en el ámbito de las bibliotecas y la documentación, una profesión que le ha llevado a vivir en distintas ciudades. En la actualidad reside en una pequeña aldea de la provincia de Ourense de apenas doce habitantes. Después de muchos años en entornos urbanos, el regreso al medio rural ha supuesto un importante cambio sociocultural, una experiencia que, según reconoce, le está enseñando otra forma de entender la vida.

Amante de los animales, las plantas y, sobre todo, de la lectura, Pilar encuentra en los libros una manera de viajar a otros mundos sin abandonar la tranquilidad del campo. Quizá por eso ha sabido unir sus dos grandes pasiones: la literatura y Cabrera.

Aunque nació lejos de estas montañas, quienes la conocen saben que Pilar Liñán es, por encima de todo, una cabreiresa de sentimiento. Una mujer que ha hecho de la cultura una forma de mantener vivas sus raíces y de contribuir a que las nuevas generaciones conozcan, valoren y se sientan orgullosas de la tierra que heredaron.

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