La segunda edición de El Gallo Wine Fest ha confirmado que el vino, cuando se celebra con verdad, criterio y estilo, encuentra cada vez más público dispuesto a vivirlo de una forma diferente. El pasado sábado, la Fundación Sierra Pambley se convirtió en escenario de una jornada única, en la que 40 bodegas, siete más que el año pasado, ofrecieron una experiencia de cata libre y organizada.

Una parte significativa de estas bodegas pertenecían a las Denominaciones de Origen León y Bierzo, arropadas por proyectos llegados de distintos puntos del país. Más de 250 referencias estuvieron disponibles para los asistentes, que disfrutaron de libertad de movimiento y acceso directo a productores y distribuidores. "Todo en un formato fluido, sin barreras, pensado para conectar de tú a tú con quienes hacen el vino", señalaron desde la organización.
Dos catas técnicas de aforo limitado completaron la programación y que colgaron el cartel de sold out: “Gramona, el gran espumoso de una bodega paciente”, dirigida por Toni Pérez, Director Técnico
de la bodega y “Jereces de otros tiempos”, a cargo del periodista y divulgador Juan Manuel Bellver.

La propuesta gastronómica —a cargo de Embutidos Entrepeñas, Un Contenedor de Quesos y un servicio de jamón y cecina al corte— aportó solidez y sabor local a la jornada. La música de los DJ's Rob B Bop y The Islander acompañó el ritmo del festival.
La parte más lúdica llegó con el ya clásico concurso de porrón, que reunió a un buen número de participantes y desató la complicidad del público en uno de los momentos más celebrados del día.

"El Gallo Wine Fest 2025 se despide con un balance extraordinariamente positivo, consolidándose como una de las citas más singulares del calendario vinícola nacional. Una propuesta que apuesta por el vino como experiencia cultural, abierta, cercana y vibrante", concluyeron desde la organización.


