En La Bañeza... lo primero el carnaval, después el carnaval

El espíritu carnavalero de los bañezanos es el gran secreto del carnaval más famoso de León, el que resistió la prohibición de la dictadura ‘disfrazándose’ de fiesta de invierno y en aquel 1977 tomaba las calles en todo su esplendor

16/02/2026
 Actualizado a 16/02/2026
El espíritu carnavalero de los bañezanos es el único secreto de su carnaval, pues no hay premios, ni incentivos económicos... solo orgullo. | FERNANDO RUBIO
El espíritu carnavalero de los bañezanos es el único secreto de su carnaval, pues no hay premios, ni incentivos económicos... solo orgullo. | FERNANDO RUBIO

Cuando en León surge el nombre del carnaval no tarda muchos segundos en aparecer un apellido: de La Bañeza. El carnaval en su sentido más lúdico y clásico tiene allí su campamento.

En esta casa decir La Bañeza es recordar al eterno corresponsal en la comarca, Polo Fuertes, un hombre dispuesto a acudir a la noticia las 24 horas del día y todos los días... excepto carnaval. No tenía una explicación irrefutable: «Soy de La Bañeza». Un año debió ocurrir algo grave y la dirección le pidió, por favor, que acudiera. Se negó. Le insistieron y dijo: «Os mando algo por el coche de linea». Y lo mandó. Un breve texto que se titulaba ‘Cachamba la cachamba’ y estaba escrito... en latín. 

La culpa fue de quien osó que olvidara lo más sagrado para él: «Que soy de La Bañeza y estamos en carnaval».

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Un año de trabajo y mucha imaginación se ven reflejados en el desfile más singular de la provincia. | FERNANDO RUBIO

También Fernando Rubio quiere acudir a esos carnavales en su década, la de los setenta, que eran diferentes porque los  tiempos eran diferentes, pero eran los mismos pues es La Bañeza. Y para ilustrar la fuerza de esa celebración acude a un año, 1977, en el que la comarca estaba sumida en graves conflictos. «Se había preparado con esmero el día grande de las fiestas bañezanas. Tras el auge de los años anteriores, se esperaba una afluencia de público sin precedentes. Sin embargo, el destino tenía otros planes: la ‘guerra de la patata’. Declarada apenas el día anterior debido a los bajos precios y al excedente del tubérculo, la protesta sacó a las carreteras a cientos de agricultores con 350 tractores. El bloqueo de la mayoría de los accesos a La Bañeza durante casi toda la jornada impidió que los forasteros pudieran unirse a la celebración.

Había bloqueo para entrar y hasta la climatología se sumó al boicot pues ‘jarreó’ todo el día pero, recuerda Rubio: «Los bañezanos no cejaron en su empeño. Con el espíritu inquebrantable que caracteriza a este pueblo, salieron a las calles para participar en el monumental desfile que arrancó a las cuatro de la tarde desde la Plaza de Primo de Rivera, en el popular Jardinillo de la Estación. Al ritmo de bandas de música, dulzaineros y la alegría de las majorettes, desfilaron comparsas llegadas de Benavente y Valderas, junto a cabezudos y todo aquel que quiso sumarse a la fiesta. Tras el recorrido, la celebración se trasladó a las plazas y salas de fiesta, extendiéndose hasta la madrugada, cuando el cansancio se combatió con las clásicas sopas de ajo y chocolate con churros».

Si habían mantenido la celebración cuando estuvo prohibida... Recuerda por ello Fernando que aquel 1977 fue un puente entre dos épocas, fin de la dictadura, inicio del periodo democrático: «Tomé estas imágenes el 22 de febrero de 1977, después de haber cubierto las protestas de los agricultores en las carreteras cercanas, y capturan un momento histórico: las últimas ‘Fiestas de Invierno’ o los primeros ‘Carnavales’ tras cuarenta años de eufemismos. En aquel entonces, aún faltarían dos años para que el poeta Victoriano Crémer se convirtiera en el primer pregonero oficial de la era moderna.

Es curioso pero, en contra de lo que suele ser habitual, el Carnaval de La Bañeza (o Antruejo o arte de Correr el Carnaval) se ha convertido en una fiesta de Interés Turístico Nacional. «Su esencia radica en algo insólito: la ausencia de concursos o premios económicos. Aquí no se desfila por dinero, sino por un sentimiento carnavalero que se transmite de generación en generación. Los trajes se preparan con un año de antelación, buscando siempre la sorpresa y el asombro del vecino». Y lo logran, no hay más que ver las fotos, las del 77 o las de ayer.

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Imagen CarnavalesBañeza1977 grupo
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En aque año 1977 la comarca vivía una situación complicada en el clima social y laboral con la llamada ‘guerra de la patata’, pero hubo tregua. | FERNANDO RUBIO

A buen seguro que ayudan sus raíces centenarias, su rica historia pues «su primera referencia documentada data de 1675, en el testamento de don Luis González, quien dejó 8.000 reales para la fundación de las ‘cuarenta horas de carnaval’ en el convento del Carmen Descalzo».

Resistieron la prohibición del franquismo como debe ser, «disfrazándose», y pasaron a llamarse fiestas de invierno, para no pronunciar la palabra prohibida; y así Los bañezanos jugaban al gato y al ratón con las autoridades en barrios como El Polvorín. Que de esa costumbre de huir de los guardias para no ser identificados nació la expresión ‘correr el carnaval’.

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