Las coplas desde el ciberburro que "ni come, ni bebe, ni caga"

Villeza, un pequeño pueblo en el que en invierno quedan una docena de habitantes, mantiene viva la tradición de las coplas a San Antón, que ayer celebró, aunque la realidad del mundo rural les hizo tirar de imaginación para paliar la falta de burros vivos

18/01/2026
 Actualizado a 18/01/2026
Cinco vecinos de Villeza se subieron al ‘ciberburro’ para lanzar sus coplas; Juan Daniel, Zulema, María Jesús, Luis Carlos y Teyo. | JUANDA RODRÍGUEZ
Cinco vecinos de Villeza se subieron al ‘ciberburro’ para lanzar sus coplas; Juan Daniel, Zulema, María Jesús, Luis Carlos y Teyo. | JUANDA RODRÍGUEZ

El amor por las tradiciones va más allá del número de habitantes de un pueblo; así lo acaban de demostrar en Villeza (ayuntamiento de Vallecillo) donde la realidad de que en invierno solo permanecen doce habitantes en el pueblo —una de ellas centenaria— no les ha impedido mantener un año más la vieja costumbre de recitarle las coplas a San Antón, patrono de los animales, cada 17 de enero, que ayer lo era. Lo que no va más allá de la realidad del mundo rural es constatar que en ese pequeño pueblo el abandono de la agricultura y la ganadería o la mecanización hacen que no haya “ningún burro vivo en el pueblo”. Y en aquellas comarcas es costumbre lanzar las coplas al santo a lomos de un borrico.

Algún año había acudido a alguna localidad cercana para que les dejaran algún borrico pero en este 2026 —que además el santo cae en sábado— tomaron la decisión de tirar de imaginación y acomodarse a los nuevos tiempos y anunciaron, en nota pública, que “hemos acudido a la Inteligencia Artificial y la impresión 3D”.

  • Y así lo hemos hecho. Realizamos el modelo con IA y 3D y lo convertimos en una realidad con motosierra, azuela, martillo y puntas; señalan desde el grupo que ha puesto en pie la vieja tradición en Villeza que, explica, “algún año habíamos acudido a buscarlo a algún pueblo vecino pero entendíamos que es engañarnos a nosotros mismos y, de paso, también es una forma de reivindicación sobre la tan traída y manida España abandonada”.

Y, vaya por delante, “fue un verdadero éxito pues, después de mirar con cierto recelo, todos se querían montar en este ciberburro que tiene otras ventajas, ni come, ni bebe, ni caga... el mantenimiento es una ganga. Y nada de contaminación”; explica Juanda que han razonado los vecinos, que están encantados con el invento que les ha permitido compatibilizar tradición, innovación e imaginación en una fiesta que arrancó con su parte religiosa, la misa en honor del patrón de los animales, la procesión, la bendición... y a las coplas.

La música no podía faltar y allí estaba el gran Hilario
La música no podía faltar y allí estaba el gran Hilario. 

Cinco eran los vecinos que habían anunciado su interés en recitar sus coplas al santo Antón —María Jesús, Juanda, Zulema, Luis Carlos y Teyo— y así lo hicieron, a lomos de un burro al que se subieron después otros muchos. Hubo, como corresponde a la tradición, humor, ironía, reivindicación y mucha realidad ‘rural’.

“Este año te pido un favor, / mira que andamos con dificultades, / y es que a nuestros animalicos, / les libres de tantas enfermedades. // A mis pobres gallinitas / que las tengo sueltas pol corral / dicen que tengo que confinarlas / por miedo a la gripe aviar. // Los gochines de la pocilga / ya no pueden ni salir / por la peste porcina africana / que tiene el cochino jabalí. // Lengua azul, tuberculosis, brucelosis / la lista no para de aumentar, / no sé si es para vender medicamentos / pero sí que nos van a arruinar. // Eso sí, por el lado del revés, / como si inmunizados andarán / zorros, jabalíes, lobos y cigüeñas / proliferan como parpajas”.

"El ‘ciberburro’ fue un éxito total, todo el mundo se quería subir a sus lomos".
"El ‘ciberburro’ fue un éxito total, todo el mundo se quería subir a sus lomos".

Y, cómo no, era necesario hablarle al santo de ese borrico que este año le presentaban. “Y de paso me atrevo a pedirte, / disponer de algún burro pequeño o grande, / porque a falta de los de carne y hueso / hemos tirado de imaginación. // Cada año había que ir a buscarlos más lejos, / lo del bienestar animal nos frenaba / así que tiramos de motosierra / y aquí tienes este que ni come, ni bebe, ni caga...”

Los que sí comen y beben son los vecinos que se congregaron y a los que la Junta Vecinal ofreció unos suculentos pinchos para después, en ese extraño milagro de panes y peces, de aquel pueblo de 12 habitantes salieron 32 comensales para ir a Gordaliza.

La tradición de recitar las coplas a San Antón reúne en Villeza tanto a copleros como a copleras, tan solo hay que tener ganas de participar en la fiesta
La tradición de recitar las coplas a San Antón reúne en Villeza tanto a copleros como a copleras, tan solo hay que tener ganas de participar en la fiesta. | J.D.R.

Bien lo merecen estas gentes que tiran por las tradiciones, y así se lo pidieron al glorioso San Antón: “Desde aquí te lanzo un reto Antón querido / que los pueblos no se mueran nunca / mientras alguien encienda una luz / y otros labren la tierruca”.

Anda Antón, hazles caso, que esta gente de Villeza se lo ha currado.

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